lunes, 29 de junio de 2020
Contracolumna • 2021 ELECCIONES EN PELIGRO • LA FISCALÍA ELECTORAL, UNA FARSA
¿Y si Trump logra reelegirse como ganó las elecciones de 2016?
Carlos
Ramírez
Para los
periodistas y analistas que basan
sus especulaciones en el archivo y
no en las circunstancias aisladas del momento, el escenario electoral
estadunidense de 2020 es muy similar
al de 2016: el día de las elecciones, como al mediodía, la encuesta del The New York
Times daba tendencia ganadora a la demócrata Hillary Clinton, pero al final
ganó Trump.
Lo de menos fue
el engaño intencionado del NYT para defender sus intereses
liberales. Lo más importante fue la percepción real de que el electorado
estadunidense no se mueve como dicen
las encuestas, los medios, los politólogos y los grupos de interés, sino que
vota por tres variables: los colegios electorales y no el voto
popular, los intereses conservadores
de votantes que dependen del american way
of life o modo de vida americano basado en la explotación, la codicia y la
competencia y el dato variable de que un candidato opositor debe inspirar y Hillary y hoy Biden carecen
de carisma y sólo obedecen a los
intereses del establishment capitalista.
Las elecciones
en los EEUU son analizadas a partir de los intereses de los analistas. La polarización promovida
por Trump sí le ha beneficiado en la
lógica de que la existencia misma de los EEUU depende de su papel hegemónico, dominante e imperial en el mundo, no de la buena voluntad. Los
presidentes liberales que han cedido
espacios imperialistas condujeron a una perdida
del dominio económico y militar de la Casa Blanca.
Los analistas
de fuera de los EUU --como los
mexicanos, por ejemplo-- escriben en función de sus pasiones locales, sin entender la lógica del conflicto estadunidense. Es decir, escriben como
mexicanos enfocando a Trump como si
fuera presidente mexicano y a las masas estadunidenses como si fueran
mexicanas. Es la hora en que analistas mexicanos no han explicado por qué el voto afroamericano e hispano le dio a
Trump el copetito para ganar. Ambos sectores votan como estadunidenses, con sus pasiones, egoísmos e intereses.
No hay datos
del análisis que haya hecho el
canciller Marcelo Ebrard para no oponerse a la visita del presidente López
Obrador a la Casa Blanca, pero su capacidad
de enfoque estratégico tienen elementos adicionales: en el 2016 Ebrard se la jugó con Hillary y hasta hizo un spot pidiendo a los migrantes que
votaran por la demócrata; hoy parece estar permitiendo
que el presidente mexicano deje indicios
de apoyo a Trump --manipulados, pero inevitables-- en función, sin duda, de sus
“otros datos”.
Hasta ahora, en
el ambiente electoral estadunidense se han fijados dos polos: de una parte, los que votan por la continuidad del proyecto Trump, los que votarían por otro si el otro fuera un candidato de
calidad y los sectores conservadores y puritanos;
del otro, los que hasta ahora sólo detestan
a Trump, pero carecen de un proyecto alternativo. Los malos humores,
desesperaciones y enojos de la líder legislativa demócrata Nancy Pelosi revelan
el pesimismo por el casi seguro
candidato Joe Biden, un político mediocre sin
el bloque de poder que tuvieron Obama y Hillary.
Las comunidades
afroamericana e hispana son un buen caudal,
pero a la hora del voto dan más valor a sus intereses conservadores que a la
inexistente y demagógica agenda liberal
de los demócratas. Pocos han hecho el análisis
real del 2016: ¿por qué hispanos y afroamericanos votaron por el racista Trump si Hillary iba a continuar el discurso minoritario social
de Obama? Porque Obama había decepcionado
a sus votantes no blancos: fue el primer presidente afroamericano de los blancos y su misión no fue ayudar a las
minorías sino salvar al capitalismo
anglosajón.
El tránsito
presidencial de Obama a Trump representó el fracaso de la agenda social de los políticos afroamericanos y de
los sectores liberales. No hay indicios seguros de que vaya a repetir el modelo, pero el ambiente
aporta elementos de que las minorías hispanas y afroamericanas no confían --no les inspira-- en el
candidato Biden, un político de tercer
nivel que carga en sus espaldas acusaciones de abusos sexuales, de un discurso racista hacia los afroamericanos y de
los negocios de su hijo en el
extranjero con evidencias de corrupción.
Por eso la pregunta:
¿y si gana Trump y repite el
escenario de suerte que le tocó a Peña Nieto en agosto de 2016?
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Política para dummies: La política es la sensibilidad para identificar la
aguja y el pajar.
@carlosramirezh
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domingo, 28 de junio de 2020
Crisis de seguridad, desafío al Estado, instituciones y sociedad
Carlos
Ramírez
El atentado contra el secretario de
Seguridad del gobierno de Ciudad de México, la versión de que otros
funcionarios estaban en una lista
mortal y la paternidad de la
ofensiva al Cártel Jalisco Nueva
Generación anuncia una nueva fase de la inseguridad con la rebelión: la
guerra al Estado.
El ataque del CJNG fue un mensaje al Estado: ocurrió en la capital de la república, exhibió
armas de poder superior al de las corporaciones policiacas y no se trató de una
disputa territorial. El CJNG lanzó un
desafío al Estado.
El contexto debe tomarse en cuenta:
1.- La ofensiva de la DEA contra el CJNG con el arresto de más de 600 narcos en los EEUU en marzo pasado y el aviso de la orden de Trump para lograr la captura
del capo Nemesio Oseguera Cervantes El Mencho en México, dentro de la
denominada Operación Python. Fuerzas
de inteligencia y de seguridad estadunidenses ya operan dentro de México para capturar a El Mencho.
2.- La versión
ni confirmada ni desmentida en el sentido de que El Mecho habría muerto
en una escaramuza o por enfermedad, generando reacomodos en los mandos del CJNG.
3.- La expansión violenta del CJNG en territorios ajenos, pasando por
guerras violentas en Michoacán, Guanajuato y Oaxaca.
4.- La
reorganización y reequipamiento armado del CJNG
con armas compradas en los EEUU, superando la planta armada de las policías
formales en México. Sólo algunas
partes de la Guardia Nacional tienen armamento superior. Y las amenazas de El Marro de atentados como un carro
bomba en la refinería de Salamanca. Además, las amenazas de Ovidio de estallar, en octubre pasado, carros
bombas en zonas habitacionales militares donde estaban mujeres y niños.
5.- Las revelaciones del general secretario
Luis Cresencio Sandoval en el sentido de que seis cárteles se diputan el control del Valle de México, en primer lugar
el CJNG, lo que representó el primer aviso de que la inteligencia
militar estaba ya monitoreando a los grupos criminales.
6.- La
anunciada visita del presidente
López Obrador a la Casa Blanca para formalizar la segunda fase del Tratado de
Comercio Libre, pero en el escenario lateral
de la inseguridad y las operaciones de la Casa Blanca contra grupos criminales transnacionales que nacieron en México
y controlan la venta de droga al menudeo en miles de ciudades estadunidenses.
7.- La congelación de cuentas realizada por la
Unidad de Inteligencia Financiera al CJNG
que causó enojos en el grupo criminal y la puesta del jefe de esa unidad,
Santiago Nieto, en la lista de
atentados.
8.- La
publicación del decreto el 11 de
mayo para enviar a las fuerzas armadas regulares a labores de seguridad pública
y la respuesta de sectores
nacionales para impedir esa decisión
en la Suprema Corte de Justicia.
9.- Las evidencias de que sólo las fuerzas
armadas cuentan con la capacidad, logística, armamento, entrenamiento e
inteligencia para encarar el avance
de grupos criminales como el CJNG.
10.- La definición por parte del gobierno
mexicano de tres objetivos
criminales a capturar en el corto plazo: El
Mencho, El Marro de Guanajuato y
Ovidio López Guzmán, hijo de El Chapo
y uno de los jefes del Cártel de Sinaloa.
11.- Los
indicios de que el gobierno mexicano estaba escalando, por presiones sociales y por desafío criminal, su
estrategia de seguridad basada en la no
confrontación contra los cárteles.
Esta decisión de paz estaba sustentada en un criterio indispensable: que los cárteles
dejaran de generar violencia en sus actividades y en su conquista de mercados y
territorios. Sólo el CJNG, el Cártel de El Marro y Ovidio se negaron
a acatar esos criterios. El decreto del 11 de mayo fue el aviso de que las fuerzas armadas volverían a seguridad pública en
el nivel de seguridad interior.
12.- La certeza de que el funcionamiento de
esos tres capos y sus respectivos cárteles no configuran actividades de
seguridad pública que afecten al
ciudadano y sus propiedades, sino que ha llegado a los dos niveles superiores;
la seguridad interior que vela por
el funcionamiento del Estado y sus instituciones para una paz que represente
desarrollo y la seguridad nacional
que vigila la soberanía nacional que pudiera estar siendo violada por el
carácter transnacional de esos
cárteles vía las ofensivas de seguridad de la Casa Blanca.
El CJNG declaró la guerra al Estado, no a la seguridad pública policiaca.
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Política para dummies: La política llega hasta donde la guerra comienza.
@carlosramirezh
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viernes, 26 de junio de 2020
Contracolumna • UN PURO EN HONOR DE OMAR GARCÍA • LAS ENSEÑANZAS DE GARCÍA PANIAGUA
jueves, 25 de junio de 2020
Monsiváis, ocurrencias, censuras, complicidades y Pronasol-Salinas
Carlos Ramírez
En su entrevista con Julio Scherer García para Proceso en diciembre de 1977, el poeta y ensayista Octavio Paz hizo una de sus declaraciones más importante sobre el papel de los intelectuales y el poder: “los intelectuales pueden ser útiles dentro del gobierno a condición de que guarden sus distancias del Príncipe”. Antes, en 1972, el reclamo de Paz enfatizó el daño que había hecho la política al escritor: “la revolución ha sido la gran Diosa, la Amada eterna y la gran Puta de poetas y novelistas”.
A diez años de su muerte ha habido en el ambiente cultural un
intento de reposicionar a Carlos Monsiváis como la gran figura de la
crítica al poder desde la crónica. Nada más alejado de la realidad. Una
revisión de los textos de Monsiváis leva a la conclusión de que fue un burlón
de las prácticas cotidianas de las élites mexicanas, pero no un crítico
ni disidente del sistema/régimen/Estado priísta. Las fotografías que han
circulado compartiendo amigablemente con el entonces presidente Carlos
Salinas de Gortari se deben entender en el escenario más complejo: hacia
1993 y 1994, Monsiváis trabajó para Salinas de Gortari como miembro del
consejo consultivo del Pronasol.
El tema Unión Soviética, Cuba y socialismo marcó las
relaciones intelectuales mexicanas de 1955 a 1999, hasta 1978 con mucha
intensidad y después con altas y bajas y sobre todo sumas y restas de
intelectuales; en 1999, Monsiváis aceptó: “la caída del muro de Berlin le
da la razón a Paz”.
En México el tema Moscú y las dictaduras del Este soviético se canalizaron
a través de Cuba y el gobierno dictatorial y represor de Fidel Castro. En su debate
con Paz en 1977 por la entrevista con Scherer, Monsiváis se montó sobre
el modelo de Jean-Paul Sartre en El fantasma de Stalin: reconocer
represiones, pero defender ideas. El socialismo, siguiendo el modelo
Sartre y la figura retórica creada por Norman Mailer, fue para la
intelectualidad mexicana que había perdido al nacionalismo revolucionario
del PRI, debía ser un héroe existencial, en donde la existencia precede
a la esencia. El socialismo tenía que existir, sin importar qué malo o bueno fuera.
Monsiváis fue la única figura intelectual que encaró a Paz,
aunque no con buenos resultados: Paz le endilgó la frase demoledora: “Monsiváis
no es un hombre de ideas, sino de ocurrencias”. La polémica de 1977
mostró a un Monsiváis incómodo en el análisis o el ensayo y sólo con
ciertos estallidos de ironía insuficientes para el debate serio, a
fondo, filosófico e ideológico que abrió Paz. Un reciente análisis de esa
entrevista se publicó en la web de Indicador Político la semana pasada: http://www.indicadorpolitico.mx/?p=108313.
Monsiváis ha sido, más bien, un mito genial. Su sentido del
humor, su descuido en el vestir y su movilización popular lo llevó a ser famoso.
Su defensa de las minorías sexuales fue lo más encomiable de su
seriedad. Al carecer de un liderazgo de grupo sin posiciones como la coordinación
del suplemento La Cultura en México 1972-1987, se protegió en el
grupo prosalinista (A)Nexos de Héctor Aguilar Camín y éste lo arrastró
a sus relaciones pegajosas con el poder. Pero Monsiváis fue consciente
de ello y acudió a las reuniones con el presidente Salinas sin obligarlo y se sumó
al Pronasol salinista.
El mito Monsiváis se olvida de muchas cosas; dos entre ellas:
en 1972 censuró --se negó a publicarla en el suplemento-- una carta pública
de Gabriel Zaid a Carlos Fuentes sobre la declaración del autor de La región
más transparente de que los intelectuales cometerían un “crimen
histórico” si abandonaban al Echeverría progresista, porque en esa carta
Zaid concluía, terminante; “el único criminal histórico es Echeverría”,
algo impublicable en el establishment cultural progresista de
esos años. Y en otra ocasión el Fondo de Cultura Económica le encargó a
Monsiváis una edición de la poesía de Carlos Pellicer, pero Zaid,
experto en poesía mexicana, encontró muchos errores en sus adelantos y en un
artículo descalificó a Monsiváis y éste renunció al proyecto.
La revisión de los textos de Monsiváis --descalificados por Luis
González de Alba en una crítica al estilo y contenido (https://www.letraslibres.com/mexico/carlos-monsivais-el-gran-murmurador)–
revela la técnica de los raspones a funcionarios, no la crítica al
sistema/régimen/Estado y critica el lenguaje abigarrado en sus crónicas sobre
el 68.
En este contexto los diez años de fallecimiento sirvieron
para recordar el Monsiváis amigo, no al Monsiváis intelectual.
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Política para dummies:
La política es la antítesis de la intelligenzia.
@carlosramirezh
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Contracolumna • AMLO Y SU VISITA LA CASA BLANCA • A VER SI OBRADOR TIENE COJONES
miércoles, 24 de junio de 2020
Gobernadores, más preocupados por perder en 2021 que por federalismo
Carlos
Ramírez
La rebelión de gobernadores en funciones
ha enarbolado la bandera del federalismo
y ha optado impugnar algunas de las decisiones del presidente López Obrador,
pero en el fondo su preocupación es otra:
de las quince gubernaturas en disputa en el 2021, Morena podría alzarse con la victoria en catorce de
ellas.
En este sentido
hay que leer la propuesta de Acuerdo
en Defensa de la Libertad, la Democracia y el Federalismo que propuso la
Asociación de Gobernadores del PAN el pasado 14 de junio. El resultado electoral en la renovación de
la cámara de diputados federal y en quince gubernaturas fijará el punto de partida de las elecciones presidenciales de
2024.
El otro dato
singular en el activismo de gobernadores radica en la desarticulación y descomposición de las estructuras locales de
todos los partidos de oposición en veintiséis gubernaturas actuales, por lo que
el resultado del 2021 a favor de Morena en catorce de ellas hundiría a la oposición. Morena buscará
hacerse de veinte gubernaturas, el
62% del total de treinta y dos.
El problema no será nuevo. En la historia del largo
reinado del PRI el presidente de la república estableció un sistema político basado en tres
subsistemas orgánicos federales: el nervioso (PRI), el sanguíneo (el
presupuesto) y el óseo (seguridad) en la república. El PAN nunca tuvo idea de qué sistema estuvo gobernando y Peña Nieto centralizó el poder hasta anular a los
gobiernos estatales y a los treinta y dos PRI.
Ante la ausencia de liderazgos partidistas
nacionales en la oposición, los gobernadores de oposición buscarán consolidar el modelo de califato
autónomo, toda vez que el modelo de virreinato
como representante de un rey ya no funciona porque perdieron al monarca
presidencial en el 2000. En este sentido se explica el activismo de los gobernadores.
El problema, sin embargo, radica en el
hecho de que los gobernadores de partidos de oposición a Morena carecen de buenos resultados de sus
gobiernos y todos apuntan a perder sus elecciones por el repudio social. En las elecciones de 2021 de gobernador y hasta de
diputados federales funcionará el
modelo priísta: la capacidad de gestión y la fuerza personal del presidente de
la república en turno será el valor
agregado a las votaciones a favor del partido en el gobierno presidencial.
Dos casos serán
significativos: en Campeche encabeza
Morena las tendencias, a pesar de que el gobierno en turno, vía un suplente, pertenece al actual presidente nacional
del PRI, Alejandro Moreno Cárdenas, quien cargará
sobre sus espaldas la segunda ola de derrotas en gobiernos estatales, incluyendo su estado natal. Y en Michoacán, una sede del poder
cardenista que alguna vez la prestó al PRD, Morena vía el excardenista
Cristóbal Arias, compañero de luchas de Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, tiene
casi asegurada la victoria.
El otro dato que explica el esfuerzo
desorganizado de poderes locales de partidos de oposición para intentar reconstruir la fuerza en lo
local estaría en la posibilidad de que los candidatos
presidenciales opositores a Morena en el 2024 deban de salir de alguna exgubernatura
o alguna gubernatura en funciones. Sin embargo, salvo pocas excepciones, los
gobernadores en camino a la salida no
pueden ocultar el repudio social.
Los partidos de
oposición más desarticulados son el
PRD en camino a la extinción y el PRI corriendo como pollo descabezado. El
PRI carece de ideas, de liderazgo, sus activos sin impresentables, el
expresidente Carlos Salinas de Gortari y su Tratado de Comercio Libre
revalidado por López Obrador es el más repudiado
dentro del PRI. El dirigente improvisado Moreno Cárdenas Alito está estrangulado
por irregularidades probadas en manejos financieros y se ha rodeado por uno de
los grupos priístas más nefasto. Por
ello los gobernadores priístas prefieren entenderse
con el presiente López Obrador, que confrontarlo como el PAN. Sin embargo, el
costo electoral será altísimo: el
PRI perderá las ocho gubernaturas de
las quince que gobierna hoy y su bancada federal de diputados de 9.2% tendrá otra merma adicional porque
el reparto de candidaturas será en función de los poderes facticos y las corruptelas, además de que se prevé otra ola de deserciones priístas hacia Morena.
Y lo peor de
todo es que todos los gobernadores carecen
de autoridad moral para erigirse en defensores de la democracia.
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Política para dummies: la política es una piedra atada al cuello de los
incompetentes.
@carlosramirezh
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