sábado, 11 de julio de 2020

Contracolumna AMLO Y LA DIGNIDAD NACIONAL TRUMP Y LOS BAD HOMBRES


JOSÉ MARTÍNEZ M.

Después de la visita oficial del presidente Obrador a Washington, en el escenario internacional se ríen y burlan de México.
No es para menos.
Claro, en lo personal Obrador salió fortalecido pero el país salió perdiendo en su dignidad al tirar por el cesto de la basura los Sentimientos de la Nación.
¿Cómo pasará Obrador a la historia? No lo sabemos, quizás las próximas generaciones lo juzguen.
En el ocaso de su vida Obrador confía en las palabras del mítico Fidel Castro cuando señaló “la historia me absolverá”, entonces el cubano era un veinteañero idealista que fue detenido y procesado por el gobierno del dictador Fulgencio Batista. Y ya vemos cómo dejó a su país con un falso legado de “prosperidad”.
Según la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) de Naciones Unidas, 14% de los cubanos (más de millón y medio de personas) viven fuera de su país, la gran mayoría en Estados Unidos. Lo mismo ocurre con 36 millones de mexicanos, el 11 % de la población de EU, que representan casi el mismo número de la población que tiene Canadá.
De ese tamaño es la importancia de los migrantes mexicanos en territorio estadounidense. No se les puede ignorar ni siquiera en el peor de los discursos.
Ahora, mientras tanto y de cara a la historia, Obrador está sujeto al bisturí de las críticas.
Quien sea que le haya redactado su discurso no tuvo la menor humildad para estampar por lo menos una línea de autocrítica. De un plumazo borraron las ofensas a los migrantes, a esos trabajadores que carecen de los más elementales derechos en territorio estadounidense, pero que cada temporada de elecciones los ven como una cosecha de votos allá y acá.
Para ganar votos de los grupos republicanos conservadores Trump los ha llenado de improperios, y a su vez Obrador para atraer simpatía de éstos llegó a comparar a Trump con Hitler y amenazó con demandarlo ante los derechos humanos de la ONU.
Pero de las diatribas a los hechos hay un abismo. Ayer Hitler, hoy Trump es visto por Obrador mucho mejor que la Madre Teresa de Calcuta.
Duele el trato a nuestros paisanos.
Hoy como ayer flotan las palabras filosas de Trump como cuchillos al igual que las expresadas en el tercer y último debate presidencial con Hillary Clinton cuando señaló: “Tenemos algunos ‘bad hombres’ aquí y los vamos a expulsar”. (“We have some bad hombres here, and we’re going to get them out”).
Pero en su propia pequeñez, Obrador se fue de la lengua robusteciendo la campaña de Trump con un discurso divino: usted es el mejor amigo de México, nunca nos ha insultado ni nos ha ofendido, usted jamás ha atentado contra nuestra soberanía y bla bla bla…
Obrador olvida que en la política el azar es una combinación de circunstancias de causas y efectos imprevisibles.
Trump al invitar a Obrador a la Casa de Campaña como al burro le puso la zanahoria y éste mordió el anzuelo. No se puede creer tanta candidez, si se le puede llamar así a la nueva diplomacia del entreguismo, como lo hemos constando con el muro en el norte y el sur con el sello de la frontera por órdenes de Washington.
Obrador al carecer de la formación y visión de un estadista, no alcanza a vislumbrar el horizonte. Los políticos inteligentes saben negociar con filosa prudencia ante los grandes del mundo, ahí están los casos de presidentes de la talla de Lázaro Cárdenas o López Mateos a quienes les tocó lidiar con las expropiaciones de las industrias petrolera y energética.
Pero en el colmo con incredulidad, atestiguamos cómo las huestes de Obrador le aplauden ante la ausencia de hechos, se magnifica un discurso de anécdotas ¿En qué ranchería vivimos? ¿Tan grande es la distancia que separa a Obrador de Trump para rendirle pleitesía?
Trump es un facineroso en el que no se puede confiar. ¿Cómo en Obrador puede persistir esa torva forma de estupidez?
Condenar a la humillación la indignación de todo un pueblo por el atropello de un plutócrata rijoso y todavía aplaudir la vesania en su contra, la más baja e irracional pasión que como lepra pueda tener un político de la calaña de Donald Trump.
Ahí quedó para la historia la abismal humillación de un Obrador sometido en la más íntima entraña de la Casa Blanca desde donde Trump ha proferido sus destrozos verbales y los escupitajos en contra de los mexicanos.
Es verdaderamente una pena la entrega fácil que hizo de sí mismo el presidente Obrador. Lo sabíamos aun antes del encuentro: el mismo tren se grosería y de aburrida disipación, así que no nos esperaba ninguna sorpresa si al fin y al cabo entre Trump y Obrador sus vidas políticas son tan semejantes entre sí, que uno puede pasar de una a otra y a otra sin sentir el cambio.
Escuchamos un discurso a la altura de la arrogancia de Trump, como si se tratara de unos juegos florales a ver quién lanzaba los mejores piropos.
Trump: “¡Usted es el mejor presidente de México!”
Obrador: “Hacia mi país, hemos recibido de usted, comprensión y respeto”.
Urgen unas clases de dialéctica para el tabasqueño para que ponga en orden sus ideas y aprenda a dialogar y discutir con razonamientos y argumentaciones y no incurrir en adjetivos como los que lanzó como un baño de flores a Trump, porque ahora sus críticos se los estamos restregando en la cara.
Obrador debe sopesar la invitación que le hizo a Trump para visitar a México, pues más allá del cumplido no se puede invitar a casa al que te escupe a la cara y luego patea la puerta.
Veremos también qué dice Obrador a nuestros compatriotas en su próxima visita a Estados Unidos con fines electorales y si éstos son capaces de reclamarle que como representante de los mexicanos el tabasqueño está obligado a salir en defensa de la dignidad nacional y no a recitar poemas candorosos como lo apuntó mi colega y amigo Carlos Ramírez en su Indicador Político:
“Somos amigos, aliados y socios… el más grande espaldarazo que presidente mexicano alguno le haya dado a algún candidato presidencial estadounidense, demócrata o republicano”

jueves, 9 de julio de 2020

Contracolumna • WELCOME MISTER AMIGO • SE LAS METIERON DOBLADA


JOSÉ MARTÍNEZ M.

Obrador tuvo la oportunidad de reivindicarse pero terminó pastando de la mano de Trump en el jardín de las rosas.
Es triste, porque no hemos superado el trauma de la historia. Como los españoles, Trump engañó a Obrador vendiéndole espejitos.
Es que en realidad los grandes temas de la agenda bilateral quedaron fuera de la discusión. Uno de ellos fue la migración.
Resulta imposible tratar en unas cuantas horas temas tan complejos de la relación bilateral. Los empresarios que acudieron a la cena quedaron desencantados, estuvieron en calidad de “floreros”. Que no se quejen, eso ya lo sabían. Obrador no permite que nadie brille a su alrededor. Tan es así que se sintió en las nubes cuando de los labios de Trump salió una frase inmortal: “Obrador es el mejor Presidente que han tenido en su historia”.
No era para menos.
Amor con amor se paga.
El encuentro, en sí, fue disfrazado de una visita de Estado a la Casa Blanca, cuando en realidad se trató del pase de lista a la Casa de Campaña de Donald Trump.
Joe Biden –el candidato demócrata– interpretó la visita como “el beso del diablo”.
Biden le recordó a Obrador en un tuit el racismo de Trump. El demócrata escribió en @JoeBiden: "Trump lanzó su campaña de 2016 llamando violadores a los mexicanos. Él ha propagado el racismo contra nuestra comunidad latina desde entonces. Necesitamos trabajar en sociedad con México. Necesitamos restaurar la dignidad y la humanidad en nuestro sistema de inmigración. Eso es lo que haré como presidente".
Vaya, justamente el 31 de octubre de 2016 Marcelo Ebrard escribió en su Twitter @m_ebrard lo siguiente: “Trump es el peor enemigo que México haya enfrentado en muchos años. Debemos esforzarnos para frenarlo con votos en E.U.A.”
Ahora Ebrard como canciller y Obrador como Presidente de manera descarada hacen campaña a favor de Trump. Tan es así que el encuentro “histórico” de estos dos personajes histéricos, se convirtió en una especie de club de los elogios mutuos.
Tan sólo hace tres años (2017) Obrador cuando andaba en campaña en uno de sus libros (Oye, trump) escribió: “Es una canallada que Trump y sus asesores se expresen de los mexicanos como Hitler y los nazis se referían a los judíos, justo antes de emprender la infame persecución y el abominable exterminio”.
Trump le quitó la calentura tanto a Obrador como Ebrard.
Ahora sí que a Trump, Obrador y Marcelo le cayeron “como anillo al dedo” y como dice el “filósofo” de Morena Paco Ignacio Taibo: “se las metieron doblada”.
Así mientras en México los críticos y opositores se desgarraron las vestiduras por la visita incomoda, la prensa estadounidense en general miró con desdén el encuentro presidencial y lo ubicaron en su justa dimensión. Para los medios de ese país la visita pasó de noche, mientras el gobierno de la llamada cuarta transformación nos las quiere vender como la derrota de Hernán Cortés.
Vaya, hasta el sempiterno legislador Porfirio Muñoz Ledo alabó el discurso presidencial como si se tratara de las tablas de Moisés.
Muñoz Ledo olvida su servilismo y actúa como notario dando fe del equívoco diplomático como quien vende gato por liebre.
Si nos remitimos al pasado reciente, Muñoz Ledo como notario de la historia contemporánea certificó, avaló y reivindicó al presidente Gustavo Díaz Ordaz luego de la matanza estudiantil de 1968 con un discurso servil pronunciado el 9 de septiembre de 1969 a nombre del CEN del PRI en el que, entre otras frases, señaló lo siguiente: “Los conflictos sociales que tuvieron lugar en la ciudad de México y que tan severamente inquietaron a la opinión pública no dejaron como saldo el más mínimo incremento del poder o de influencia a favor de quienes se oponen a la transformación social y a la autonomía del país”.
Hoy, tres de los personajes que son pilares de Morena (Obrador, Ebrard y Muñoz Ledo), se inclinan con reverencia ante el presidente más racista y enemigo de los inmigrantes. El que más ha ofendido la dignidad del pueblo de México.
No en balde el presidente Trump se ha erigido en una especie de jurado, como el de aquella asociación de charros de Texas, que cada año otorga una distinción a un “mexicano ilustre” con el nombramiento de “Mister Amigo”.
Obrador ahora es el hijo adoptivo de la Casa Blanca al que el presidente estadounidense se refiere con el sobrenombre de Juan Trump y su carnal Marcelo.
Sin duda, un argumento para una película de Juan Orol y su humor involuntario, como aquella película de Charros contra Gángsters.

Los que perdieron: Obama, Biden, Pelosi, Hillary, DACA, migrantes…



Carlos Ramírez

 

Al final de cuentas, la política se juzga por los resultados, Sin embargo, todos los caminos están llenos de piedras y espinas.

Días antes de la Cumbre México-EE UU en Washington, el presidente Trump había sufrido una derrota parcial: la Corte Suprema votó a favor de los estudiantes extranjeros que quieren ser deportados por Trump, el modelo de los DACA inventado por el presidente Barack Obama. Pero de inmediato, Trump introdujo otra reforma para encontrar otro camino para la deportación. Por lo pronto, ya amenazó a los estudiantes que funcionan on line dentro de los EE UU.

Por si lo anterior fuera poco, horas antes del encuentro con el presidente López Obrador, el presidente Trump visitó su hermoso muro fronterizo en Arizona para enviar el mensaje de que el separatismo como disfraz del racismo sigue en ánimo de la Casa Blanca.

Más que López Obrador, el que dio la gran sorpresa el miércoles fue Trump: logró domar la bestia que tiene dentro de su alma y se mostró como el más amigou de los mexicanos y los hispanos, luego de cuatro y medio años de tableteo racista. Con el apoyo del presidente mexicano, el candidato republicano se enfiló casi hacia la reelección con el apoyo hispano.

Como ocurre en estos casos, el gobierno mexicano envió un equipo secreto a hablar con los demócratas para decirles que “no hay bronca” y que si ganan tendrán todo el apoyo. Sin embargo, experto en temas bilaterales consideran que la visita y apoyo del presidente mexicano a Trump fue un descontón electoral que dejó en la lona a los demócratas. Y no se trató de errores estratégicos, sino de la mala asesoría del expresidente Obama a su candidato Joe Biden, un político fuera de lugar, envejecido, con carga racista en sus espaldas, con acusaciones severas de corrupción y apenas un títere de la rencorosa y berrinchuda Nancy Pelosi. La noche del miércoles había contento en los republicanos porque se habían chamaqueado a los demócratas, como quedó demostrado con el patético tuit de Dormilón Biden.

La estrategia diplomática de México se basó en un informe de inteligencia que señala que Trump tiene la reelección en la bolsa. En el 2016 el presidente Peña Nieto carecía de esas certezas y la presencia de Trump en CDMX fue producto de una invitación a los dos candidatos --Trump y Hillary Clinton-- que la demócrata no racionalizó. Lo malo fue que Trump sí aprovecho esa visita para consolidar su base hispana y luego Peña Nieto no supo diseñar una estrategia de beneficio, salvo consolidar la relación personal de su operador Luis Videgaray Caso con el yerno Jared Kushner. En la renegociación del Tratado Peña asistió pasmado y sin fuerza política ni comercial.

La agenda del Tratado del presidente López Obrador era irrelevante, porque las reformas las impuso Trump. Y como en el TCL 1.0, en el TCL 2.0 México careció de modelo de desarrollo, no tuvo objetivos de competitividad y nunca diseñó estrategia de comercio exterior. Por eso Trump ha dicho a todo que sí en el comercio, porque al final las reglas benefician a los EE UU y el tema laboral, ambiental y de inversión van a desmoronar el sistema/régimen/Estado priísta que sostiene el modelo posneoliberal de la 4-T.

La frase de López Obrador de “somos amigos, aliados y socios” fue el más grande espaldarazo que presidente mexicano alguno le haya dado a algún candidato presidencial estadunidense, demócrata o republicano y quizá el clavo final en el ataúd político de Obama que maniobró para imponer al incompetente Biden como candidato demócrata. Como en agosto de 2016 con Peña Nieto, hoy la visita de López Obrador hizo presidente reelecto a Trump, quien tendrá otros cuatro años para desarrollar su racismo puritano contra los migrantes hispanos.

 

 

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Minería. Como ningún otro sector productivo, el minero desarrolla una estrategia de socialización sorprendente. El sábado 11 de julio realizará una conferencia digital para la reactivación del sector, aprovechando el Día del Minero. El evento estará coordinado por el subsecretario de Minería de la Secretaría de Economía, Francisco Quiroga Fernández, y su capacidad de convocatoria tendrá la presencia de seis gobernadores de estados mineros.

Política para dummies: La política de sobrevivencia es el del sacrificio de los principios.

 

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miércoles, 8 de julio de 2020

Contracolumna * EL DISCURSO DE LA RESIGNACIÓN * NI MODO, HAY SERÁ PARA LA OTRA


JOSÉ MARTÍNEZ M.


¿Oh! Decepción. Cuando todos esperábamos un gran discurso político en desagravio por las ofensas de Donald Trump, el presidente Obrador recitó un poema, una oda al enemigo de los migrantes… “hemos recibido de usted, comprensión y respeto”.
¡Zas!
Era la oportunidad de refrendar los Sentimientos de la Nación pero el discurso se convirtió en un mensaje de resignación. Palabras carentes de retórica. Líneas sin sustento, incapaces de conmover o persuadir.
Un discurso plano, lleno de lugares comunes y como una quesadilla embarrada de sesos, con datos anecdóticos de personajes históricos pero sin profundidad y sin menor contenido de filosofía.
De qué sirvieron tantos discursos antiTrump de parte de Obrador, el otrora candidato rebelde, el político rijoso que prometió en sus mítines de campaña con discursos incendiarios “poner en su sitio” al mayor agresor de los mexicanos, a los que ha llamado “narcotraficantes”, “asesinos” y “violadores”.
Obrador claudicó y terminó por alinearse con un “discurso oficial”, que contrasta con el líder vociferante que ahora no tiene una explicación cabal que lo justifique.
En alabanza a Trump, Obrador recitó el siguiente poema:
“Algunos pensaban que nuestras diferencias ideológicas habrían de llevarnos de manera inevitable al enfrentamiento. Afortunadamente, ese mal augurio no se cumplió y considero que hacia el futuro no habrá motivo ni necesidad de romper nuestras buenas relaciones políticas ni la amistad entre nuestros gobiernos…
“Presidente Trump:
“Como en los mejores tiempos de nuestras relaciones políticas, durante mi mandato como presidente de México, en vez de agravios hacia mi persona y, lo que estimo más importante, hacia mi país, hemos recibido de usted, comprensión y respeto”.
¡Zas!
Obrador se equiparó a la Nación. La Nación es él, como Luis XIV de Francia, el Rey Sol que decía: “El estado soy yo”.
¿Y el muro?
La respuesta es de Trump:
Lo dijo en un discurso electoral en Pittsburgh:
“¿Saben por qué vamos a ganar las elecciones? Porque los estadounidenses quieren seguridad en las fronteras”.

Ahora en Washington en el “encuentro histórico”, Obrador no dedicó ni una línea de su discurso al muro.
En cambio ofreció “mano de obra” barata y trabajadora con el nuevo tratado comercial.
Obrador lo dijo así:
“… el Tratado es una gran opción para producir, crear empleos y fomentar el comercio sin necesidad de ir tan lejos de nuestros hogares, ciudades, estados y naciones. En otras palabras, los volúmenes de importaciones que realizan nuestros países del resto del mundo, pueden producirse en América del Norte, con menores costos de transporte, con proveedores confiables para las empresas y con la utilización de fuerza de trabajo de la región.
Desde luego, no se trata de cerrarnos al mundo, sino de aprovechar todas las ventajas que nos brinda la vecindad, así como la aplicación de una buena política de cooperación para el desarrollo.
“Este Tratado permite atraer inversiones de otros lugares del hemisferio a nuestros países, siempre y cuando se cumpla con los principios de producir mercancías de elevado contenido regional y de procurar condiciones salariales y laborales justas para los trabajadores del país exportador o importador de bienes de consumo.
Es importante también señalar que, en este acuerdo, los tres países aportamos capacidad productiva, mercados, tecnología, experiencia, mano de obra calificada y terminamos complementándonos. Por ejemplo, México tiene algo sumamente valioso para hacer efectiva y potenciar la integración económica y comercial de la región; me refiero a su joven, creativa y responsable fuerza laboral”.
Desde el análisis de la semántica, la connotación de las palabras de Obrador nos remiten a un discurso neoliberal.
El estado de bienestar es solo un ideal, una fantasía que no es posible, una ficción, una ilusión como una quimera.
Es el discurso de la resignación.
¿Y la rebeldía? ¿Y la justicia?
Presidente Trump, dijo Obrador, “lo que más aprecio, es que usted nunca ha buscado imponernos nada que viole o vulnere nuestra soberanía”.
¿Y la frontera sur? ¿Y la amenaza de los aranceles a cambio de cerrar el paso a los migrantes?

Atrás quedó el discurso antiTrump.
Y pregunto:
¿A dónde quedó aquel discurso que pretendía cambiar el mundo?
Quedó claro, que no va cambiar el mundo.
El que ha cambiado es Obrador.
El político de la resignación que cree tener los otros datos ajenos a la realidad: los indicadores de que vamos bien.

Perverso en el manejo de la manipulación mediática, Obrador fue a Washington a sumarse como uno más a la campaña para la reelección de Trump.
Más claro ni el agua. El pretexto fue el T-MEC
Obrador sabía que al poner un pie fuera de su palacio con rumbo al aeropuerto para su encuentro con Trump, iban a estar sobre él los reflectores de la prensa.
Y ocurrió.
La idea era sacar raja política del viaje. En realidad el traslado de Obrador en un vuelo comercial se convirtió en un acto de campaña. El objetivo de atraer simpatías funcionó, aunque también le llovieron críticas y burlas al tabasqueño.
¡Qué sencillo! ¡Es encantador! Se deshacían las señoras en elogios, pero el viaje en si tiene muchas lecturas.
Pasamos del “avión de redilas”, al avión guajolotero.
La estrategia del equipo de Obrador consistió en diseñar una operación mediática convirtiendo en un espectáculo el viaje presidencial.
Obrador aprovechó para darse un baño de pueblo, para marcar una falsa distancia de los personajes de la Mafia del Poder que allá lo aguardaban y que ahora forman parte de su “Consejo Asesor”. Los auténticos pares de Trump, los personajes con los que al plutócrata suele dialogar.
Bisnes son bisnes. Lo demás es política barata.
¿Y los Sentimientos de la Nación?
Ni modo… ya será para la otra.
¡Viva México!

El problema no es AMLO ni Trump, sino cómo aprovechar el TCL 2.0


Carlos Ramírez

 

Mientras casi la totalidad de los analistas y columnistas se ha desgastado en analizar la gira a EE UU sólo en los errores del presidente López Obrador en su relación con Donald Trump, casi nadie ha intentado analizar el tema central de las relaciones estratégicas de México con los EE UU que motivaron la visita: el Tratado de Comercio Libre reformado, sus exigencias políticas, sociales y sobre todo sistémicas y cómo la 4-T quedó rebasada y sin funcionalidad.

Si el motivo central del viaje presidencial a Washington fue agradecerle al presidente Trump los apoyos para el Tratado, cuando menos tres puntos mostraron que en realidad Palacio Nacional no tiene interés en el TCL 2.0: el colapso de las cadenas productivas mexicanas por el frenón económico que disminuirá más la decreciente participación de productos mexicanos en la exportación, la marginación de los verdaderos empresarios vinculados al Tratado porque no deslumbran con sus apellidos del nuevo bloque de poder y las reformas al sistema político priísta-morenista que tiene que hacer el gobierno mexicano actual para terminar con la estructura productiva como aparato de poder del presidencialismo autoritario.

La parte más importante ha sido el descuido gubernamental en el Tratado. Se desprotegieron cadenas productivas durante la pandemia, nunca se hizo un diagnóstico de las empresas mexicanas clave en el Tratado, la 4-T cometió el mismo error del gobierno de Salinas de Gortari que firmó el Tratado: nunca ha pensado en la presentación de un nuevo modelo de desarrollo industrial, agropecuario, tecnológico, científico y de desburocratización del sector exportador. Por tanto, el escenario de la 4-T será el mismo del ciclo económico salinista: promedio anual de 2% de PIB en los próximos años, ante una necesidad mínima de 4% y reconfiguración de México como denigrante economía maquiladora. Sin petróleo, el componente mexicano en los productos de exportación es de apenas 27%, contra 53% en 1993.

En un análisis de lo que falta por hacer, el especialista Arnulfo R. Gómez señala deficiencias: “no hay una estrategia de competitividad, de fomento, de promoción de las exportaciones, ni de inversión extranjera con programas, proyectos y políticas públicas realistas que incidan favorablemente en el desarrollo económico de México”. ¿La razón? A pesar de que el Tratado reformado con Trump generó muchas declaraciones, “la mayor parte de los funcionarios (mexicanos) encargados de diseñar la estrategia de comercio exterior son improvisados, burócratas habilitados como expertos en comercio exterior”.

En la frialdad de los hechos, el presidente López Obrador espera que en automático la ratificación de las reformas al Tratado --no fue un nuevo Tratado-- reactiven la actividad económica y aumenten el PIB a una meta de 4% promedio anual o más. Por ello llevó a su reunión con Trump a empresarios que nada tienen que ver con el Tratado --Carlos Slim, Ricardo Salinas Pliego y Emilio Azcárraga-- y haya desdeñado a empresarios que han catapultado exportaciones en tres ramos clave: aguacate, cerveza y refrigeradores.

Sin reconversión industrial, dinamismo agropecuario, seguridad en zonas sensibles a producción para el Tratado, sin una estrategia, programa y plan urgente de competitividad, programas educativos tecnológicos agresivos, sin institutos de investigación para la producción y sin una reorganización total del sector público para la exportación, el TCL 2.0 se le pudrirá a la 4-T.

El TCL 2.0 de Peña Nieto-AMLO no entendió el fracaso del TCL 1.0 de Salinas: potenciar el comercio exterior multiplicándolo por 10, pero logrando en los hechos un tercio de PIB promedio (2% promedio anual), contra el 6% de los años dorados del populismo 1934-1982. El enfoque neoliberal de Salinas llegó al Tratado sólo para la reconfiguración económica internacional del capitalismo y la subordinación de México a las necesidades de los EE UU y Canadá. De haber tenido un enfoque estratégico, en 1993 como ahora, los dos Tratados, debieron de haber fijado en el centro de sus negociaciones un nuevo modelo de desarrollo con crecientes grados de competitividad, y no entregar la economía a las grandes potencias.

Al final, el TCL 2.0 es el TCL 1.0… revolcado.

 

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Política para dummies: Al fina, la economía es política pura.

 

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Contracolumna AMLO Y LA MAFIA DEL PODER EN LA CASA BLANCA



JOSÉ MARTÍNEZ M.

Por la Casa Blanca pasan todos los representantes del Smart Money. Los barones del dinero sagaz. Los hombres que huelen y saben dónde está el dinero. Lo mismo ocurre en Palacio Nacional donde la crema y nata del dinero sagaz acude en pleno a las convocatorias del Presidente.
En su encuentro con Donald Trump, Obrador se hace acompañar por un séquito de los representantes del Smart Money. Los hombres que él nombró como los representantes de la Mafia del Poder y que ahora forman parte de su rimbombante “Consejo Asesor”.
Personajes de la vida pública que ahora se desenvuelven en las antesalas y los pasillos del poder como auténticos centauros: mitad político – mitad empresarios.
Hombres inconmensurablemente ricos y poderosos que acumularon sus fortunas al amparo del poder. Apellidos ilustres que nos recuerdan que donde hay dinero hay dinastía.
En el lenguaje político se le conoce como la “cargada” cuando acuden en tropel los grupos que apoyan las aspiraciones políticas de algún candidato. Y en Washington ahora están encabezados por el presidente Obrador los barones del dinero para refrendarle su apoyo a Trump, cuya aspiración es reelegirse por un nuevo periodo de cuatro años.
¿Pero quiénes son esos personajes del Smart Money que acompañan a Obrador?
Carlos Slim Helú, Ricardo Salinas Pliego, Bernardo Gómez, Carlos Hank González, Olegario Vázquez Aldair, Carlos Bremer, Francisco González Sánchez, Daniel Chávez, Miguel Rincón, Marcos Shabot y Patricia Armendáriz.
La mayoría de este grupo de conspicuos personajes forma parte de la ‘nomenklatura’ –al estilo de la desaparecida Unión Soviética– que rodea al presidente Obrador y lo “asesora” en materia de inversiones. Es la elite que mantiene enormes negocios dentro y fuera del país.
Algunos de ellos han estado bajo la lupa del gobierno de Estados Unidos por malos manejos como fraudes financieros, negocios inescrupulosos e incluso hasta vínculos con el mundo del narcotráfico.
Por ejemplo, Carlos Slim –quien ininterrumpidamente desde el gobierno de Salinas ha sido un interlocutor del gobierno mexicano ante los Estados Unidos– ha actuado como una especie de “embajador” financiero, por esa razón Slim ha sido señalado como un benefactor gracias a sus conexiones políticas. Los investigadores del MIT, Daron Acemoglu y de Harvard, James A. Robinson, en su libro Por qué fracasan los países, señalan que Slim “en los momentos en los que se ha aventurado a ir a Estados Unidos, no ha tenido éxito. En 1999, su grupo Carso adquirió la empresa de distribución de productos informáticos CompUSA. En aquel momento CompUSA había acordado una franquicia con una empresa llamada COC Services para vender sus productos en México. Slim inmediatamente rompió ese contrato con la intención de establecer su propia cadena de tiendas, evitando la competencia de COC. Sin embargo, COC demandó a CompUSA en un tribunal de Dallas. No hay amparos en Dallas, así que Slim perdió, y le impusieron una multa de 454 millones de dólares”. El mensaje fue que las empresas deben respetar las reglas de Estados Unidos si quieren participar en el mercado estadounidense. Así, que cuando Carlos Slim estuvo sometido a las instituciones de Estados Unidos, sus tácticas habituales para ganar dinero no funcionaron.
Slim se hizo inconmensurablemente rico en la economía mexicana en gran parte gracias a sus conexiones políticas. Por eso mantiene su relación con el gobierno de Obrador a pesar del fracaso del malogrado aeropuerto de Texcoco, donde Slim y otros inversionistas no perdieron ni un centavo porque fueron recompensados por el presidente Obrador.
Otro caso especial es el de Ricardo Salinas Pliego y su grupo empresarial, quien gracias a sus contactos políticos con el presidente Salinas se hizo de la concesión de la televisora del Ajusco e incluso recibió un préstamo de decenas de millones de dólares de parte de Raúl Salinas para financiar la compra.
Salinas Pliego, el más cercano de los empresarios al presidente Obrador, ha protagonizado escándalos sin precedente en Estados Unidos.
En 2005 la Comisión de Bolsa y Valores (U. S. Securities and Exchange Commission) lo puso bajo su lupa por un fraude de 109 millones de dólares y lo exhibieron como non grato en Wall Street.
Salinas Pliego se convirtió en uno de los primeros ejecutivos acusados bajo la ley conocida como Sarbanes-Oxley, promulgada en el contexto de los escándalos de fraude empresarial cometidos por Enron, Worldcom y otras empresas que provocaron una de las peores crisis en la historia del sector financiero. Salinas Pliego protagonizó el primer caso mayor en donde un abogado se apega a esa nueva ley y denuncia maniobras irregulares y cuestionables de su propio cliente empresarial. Todo estalló cuando los propios abogados estadunidenses de Tv Azteca del poderoso bufete Akin-Gump cuestionaron la maniobra financiera de Salinas Pliego ante directivos de Tv Azteca, que amenazaron con informar a la SEC y luego renunciaron como consejeros legales de la empresa a fines de 2003. Cuando esta noticia fue divulgada por The New York Times resultó en una demanda civil por inversionistas minoritarios y nutrió la investigación de la SEC. Además de Salinas Pliego, la SEC demandó a Pedro Padilla Longoria, director de Tv Azteca, y a Luis J. Echarte Fernández, presidente de Azteca América y director financiero de Grupo Salinas.
En México, Salinas Pliego ha ocupado espacios en los medios por sus escándalos. Por ejemplo, documentos consultados por Proceso muestran que Salinas Pliego participó en la oscura trama de la venta de Grupo Fertinal, pero no sólo como acreedor, como ya se sabe. Mediante una complicada madeja de empresas fachada y testaferros, el magnate del Ajusco se hizo socio de la compañía de fertilizantes comprada por Pemex el sexenio pasado y fue uno de los principales promotores y beneficiarios de esa operación de compra-venta. Salinas Pliego siempre negó ser socio de Fertinal. Se limitó a reconocer que entre 2008 y 2015 Banco Azteca y Arrendadora Internacional Azteca –del Grupo Salinas– prestaron 406 millones de dólares a la empresa. A cambio, se quedaron con todos los bienes y las acciones de Covarrubias en prenda y se convirtieron en la “tesorería” de Fertinal, según los documentos consultados.
Carlos Bremer, comprador de la mansión del chino Zhenli Ye Gon, rematada en una subasta, es uno de los consentidos del presidente Obrador. Bremer de la Casa de Bolsa Value SA, una casa de corretaje en Monterrey, fue denunciado por manejar indebidamente decenas de millones de dólares en un fondo fiduciario administrado por Value, que fue invertido en papeles rusos. También su compañía obtuvo ganancias cobrando comisiones en las emisiones de certificados bursátiles y en la compra de bonos que contribuyeron al quebranto del fondo de pensiones del Isssteleón.
Bremer es cercano a los Clinton (Bill y Hillary), patrocinador de sus campañas políticas y fue él quien presentó a Carlos Slim con los Clinton.
Bernardo Gómez vicepresidente de Televisa ha actuado como un lobbista tanto en Estados Unidos como en México a favor de los intereses del consorcio mediático y es el interlocutor de Obrador con el yerno de Trump, Jared Kushner. El Grupo Televisa es el mayor beneficiario de la publicidad del gobierno de Obrador y en Estados Unidos distribuye sus contenidos a través de Univisión.
Televisa ha sido un instrumento de control político que se ha dado el lujo de poner y quitar presidentes. Obrador lo sabe y corresponde a los intereses de Televisa, donde ahora el tabasqueño es una estrella más.
En la lista de los acompañantes de Obrador en su visita a la Casa Blanca destaca su compadre Miguel Rincón, quien es el mayor fabricante de papel y productos de papel en México y América Latina y quien mantiene negocios con el gobierno de la cuarta transformación.
Destacan los empresarios de medios Olegario Vázquez Aldir cuyo clan se enriqueció inconmensurablemente al amparo del gobierno de Vicente Fox, también sobresale el presidente del grupo Multimedios Francisco González Sánchez quien opera a favor del gobierno de Obrador a cambio de canonjías y prebendas.
Pero el caso más cuestionable es el de Carlos Hank González, nieto del Profesor e hijo de Carlos Hank Rhon, cuya familia fue puesta bajo la lupa del gobierno de Estados Unidos por presuntos vínculos con el narcotráfico.
Anexamos aparte de este texto, la investigación del gobierno de Estados Unidos sobre los Hank en la denominada “Operación Tigre Blanco”.

martes, 7 de julio de 2020

AMLO-Trump: no computadoras en Secretaria de Economía, metáfora TCL



Carlos Ramírez

 

Firmado y ratificado por los congresos legislativos de los dos países, el Tratado de Comercio Libre 2.0, con una lista muy estricta de exigencias estadunidenses y sin un nuevo modelo de desarrollo mexicano, el presidente López Obrador se reunirá con el presidente Donald Trump para agradecerle su apoyo en la revalidación del acuerdo comercial.

Sin embargo, la diplomacia no logrará ocultar el trasfondo de los efectos sociales y políticos del Tratado en el sistema político/régimen de gobierno/Estado constitucional mexicano. Las reformas comerciales impulsadas por Trump van a obligar al Estado mexicano a salirse del control y la conducción de las relaciones sociales, van a darle a los empresarios mayores libertades productivas que lo alejarán del autoritarismo del Estado y acotarán las funciones reforzadas el presidencialismo mexicano.

Dentro del TCL 2.0 no deben caer las recientes decisiones mexicanas de desplazar a inversionistas extranjeros para recuperar la participación del Estado en la economía productiva, sobre todo en el sector energético. Tampoco el nuevo TCL considera seguir arrastrando el viejo modelo sindical de control político de los trabajadores y los objetivos de los líderes sindicales de tener sus cuotas legislativas de poder. Y la parte más compleja deberá ser la desregulación de la economía para disminuir las restricciones del Estado, lo que tendría que llevar a una mayor autonomía relativa económica, productiva y sobre todo política de los empresarios.

Los gobiernos de Bush Sr., Clinton, Bush Jr. y Obama fueron muy tolerantes con la participación de México en el Tratado en función de su sistema/régimen/Estado de tipo priísta, es decir, de control presidencial de la economía estatizada. El primer aviso de Trump llegó por la vía del embajador estadunidense Christopher Landau y su queja de que no se pueden cambiar las reglas económicas vigentes. El embajador no lo dijo, pero en sus palabras quedó el mensaje cifrado: el Estado mexicano no puede regresar a la economía productiva,

El problema del modelo lopezobradorista de regreso del Estado al protagonismo económico no es el estatismo en sí o el discurso ideológico antineoliberal, sino que lo malo se localiza en el hecho de que el Estado mexicano carece del dinamismo, de capacidad tecnológica y de dinero para desplazar a grupos privados. Lo que vio el embajador Landau es que el Estado es parte de la producción y juez de las regulaciones.

Si el Estado mexicano quiere regresar a su papel dominante en la economía productiva, tendría que jugar sin ventajas. Sobre todo, necesitaría enormes cantidades de dinero para desarrollar tecnologías, capacitaciones e investigación científica para la competencia en innovaciones con las empresas privadas. Las empresas publicas se hundieron en la escasa competitividad porque su ineficacia fue tapada con subsidios y, al final, ni dieron fondos al Estado y si succionaron presupuesto.

El Tratado salinista desarticuló las alianzas sociales del Estado y la liberación de fuerzas llevó a la derrota del PRI en el 2000. Peña recuperó la presidencia para el PRI con un programa de modernización sectorial que perdió el rumbo y no quiso deshacerse de lo viejo. Ahora el modelo posneoliberal lopezobradorista quiere reconsolidar al Estado regresándolo a algunas áreas productivas que requieren de más fondos de los que tiene todo el presupuesto federal. Ahí naufragará el modelo posneoliberal: carece de financiamiento para el regreso del Estado a la economía productiva, de fuerza competitiva en tecnología y ciencia y sus viejas clases sociales --campesinos, obreros, clases profesionales, grupos populares-- no saben a dónde dirigirse.

El mensaje contradictorio sobre el desafío del TCL 2.0 y la incapacidad del Estado para competir con el sector privado en la producción ocurrió en la Secretaría de Economía, la dependencia encargada del modelo de desarrollo, de la planta industrial y de la competitividad: por decisión de austeridad se le quitaron computadoras al 75% de los empleados y ahora tendrán que trabajar con lápiz y papel, mientras las empresas privadas han invertido capital en inteligencia artificial y desarrollo tecnológico.

La imagen de Economía será las del Tratado 2.0: el regreso a la edad de piedra de la economía con lápiz y papel.

 

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