jueves, 30 de julio de 2020

Contracolumna AMLO Y ARVIDE, PODREDUMBRE NO TIENE LA CULPA EL INDIO…



JOSÉ MARTÍNEZ M.
Para Enrique Serna, por su libro
El Vendedor de Silencios

A propósito del descabellado nombramiento de Isabel Arvide como cónsul de México en Estambul, con todo respeto presidente ¿usted cree que sabe gobernar?
Ya lo sé. Usted ha dicho que gobernar no tiene ciencia, y ha reiterado que a sus colaboradores les pide 90 por ciento de honestidad y 10 por ciento de conocimiento. Vaya manera de aquilatar el intelecto y la capacidad de los servidores públicos.
Usted dice ahora que la designación de la señora Arvide “se debe a su preparación”, a que ganó un premio de periodismo y porque “no tiene malos antecedentes”.
De veras, me sorprende su angelical manera de “razonar”. ¡Qué romántico!
Usted que gusta hablar de manera coloquial, de seguro estará de acuerdo conmigo en la sabiduría de los refranes populares de llamar a las cosas por su nombre: al pan, pan y al vino, vino. Pues fíjese que hay un refrán que dice que “la culpa no es del marrano, sino del que le da de comer”, en otras palabras: “la culpa no es del indio, sino del que lo hace compadre”.
Ya sabemos que usted no tiene el más mínimo respeto por las instituciones. Mucho antes de ganar las elecciones usted las había mandado al diablo y ya en el poder lo hemos comprobado.
Usted mismo desconocía la existencia del Conapred y ordenó desaparecerlo. El Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación, por si usted no lo sabía, fue una conquista de los ciudadanos y su lucha la enarboló un distinguido activista proveniente de las filas de la izquierda: Gilberto Rincón Gallardo.
Pero usted y su plan de “austeridad” ha dado al traste con toda la administración pública. Ya ve, ordenó la descentralización de todas las dependencias federales y resultó un fiasco. Ninguno de sus colaboradores del más alto nivel ha renunciado a su zona de confort y prefieren seguir despachando en sus atmósferas de un lujo desafiante, como usted mismo lo hace desde Palacio Nacional.
Cuando usted presentó juramento al cargo presidencial que ostenta leyó el contenido del artículo 87 constitucional: "Protesto guardar y hacer guardar la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y las leyes que de ella emanen, y desempeñar leal y patrióticamente el cargo de Presidente de la República que el pueblo me ha conferido, mirando en todo por el bien y prosperidad de la Unión; y si así no lo hiciere que la Nación me lo demande".

Ya sabemos, que para usted la ley es letra muerta. Su palabra está por encima de las leyes y de las instituciones.
Ignora, y es más que obvio, las leyes que rigen nuestra diplomacia.
Pregunto: ¿acaso Isabel Arvide habla inglés? ¿Francés? ¿Con qué estudios cuenta? ¿En qué consiste su preparación? ¿Habla acaso el turco y los dialectos y las otras lenguas con las cuales se comunican sus habitantes?
Usted defiende al nombramiento de la señora Arvide, pues asegura que está preparada.
Yo lo dudo y exijo una respuesta, pues su nombramiento no es una representación personal de usted, un cónsul representa al país, a sus compatriotas y debe tener entereza moral y bien cimentados sus principios, comenzando por la ética. Un nombramiento no se debe dar por el simple “reconocimiento” a su trayectoria.
Las leyes que regulan y norman nuestra diplomacia estipulan, de acuerdo a los artículos 19, 20, 21, 22, 23, 24 y 25 de la Ley del Servicio Exterior Mexicano que “sin perjuicio de lo que dispone la fracción III del artículo 89 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, la designación de Embajadores y Cónsules Generales la hará el Presidente de la República, preferentemente entre los funcionarios de carrera de mayor competencia, categoría y antigüedad en la rama diplomático-consular”
Se establece, pues, que los diplomáticos de cualquier rango deben reunir los méritos suficientes para el eficaz desempeño de su cargo.
Usted sabe que los cónsules deben contar con conocimientos jurídicos, toda vez, que a la par de la representación diplomática tienen la responsabilidad de asumirse, en automático, como representantes ministeriales en ausencia del personal de la Fiscalía General de la República, además de tener la capacidad para promover acuerdos comerciales, entre otras responsabilidades.
Antes que la señora Arvide hay una lista interminable de honorables funcionarios diplomáticos de carrera que están a la espera de una oportunidad por contar con los conocimientos y los méritos suficientes.
Es una pena que una persona como la señora Arvide con antecedentes judiciales y con malos antecedentes profesionales le asigne usted una responsabilidad para la cual no está calificada.
Ya sabemos que eso a usted no le importa en lo más mínimo y en su gabinete hay funcionarios con pésima reputación y ahora la diplomacia mexicana es utilizada como un basurero.
Quizás los “méritos” de la señora Arvide, sean evaluados por los legisladores que tienen a cargo el refrendo de su aprobación, pero dudo que actúen en defensa de la dignidad de nuestro servicio diplomático.
No hace mucho su gobierno incurrió en una pifia con el escándalo del embajador Ricardo Valero que se robaba los libros en Argentina, asunto que acabó en un acto de impunidad.
Lo que no está a discusión es el comportamiento vil de la señora Arvide en contra de periodistas e intelectuales honorables como Héctor de Mauleón y Sergio Aguayo a quien la periodista de marras insultó y descalificó por el simple hecho de ser críticos de la cuarta transformación.
Hay muchos temas por tratar sobre el caso de la señora Arvide, defensora a ultranza de los personajes más nefastos del periodismo y del poder político como Carlos Denegri y Francisco Galindo Ochoa a quienes dedicó un poema al redactar un texto para descalificar al escritor Enrique Serna, autor de la novela El Vendedor de Silencio.


miércoles, 29 de julio de 2020

Los consejeros del INE estorban la democracia ciudadana directa



Carlos Ramírez

 

Luego del fraude electoral de 1988 operado por la Comisión Federal Electoral de la Secretaría de Gobernación al mando de derrotado precandidato presidencial Manuel Bartlett Díaz, el presidente Salinas de Gortari inventó una estructura electoral que instauró la democracia indirecta con el consejo general del IFE como organismo regulador de los procesos electorales.

En los hechos, la astucia de Salinas de Gortari trasladó al consejo del IFE el papel que antes cumplía la CFE de Gobernación. La clave estuvo en la designación de consejeros --primero ciudadanos y luego electorales-- para evitar la pérdida institucional, sistémica y de modelo de gobierno del régimen priísta.

A lo largo de su historia, el IFE-INE ha sido un obstáculo a la democracia con reglas y dictámenes emitidos por once personas a veces atropellando a la Constitución, cuando una verdadera democracia no debería tener intermediarios-filtros. Los órganos electorales sólo deben realizar elecciones y las reglas y protestas tienen que pasar por otros organismos.

En treinta años, la intermediación electoral-democrática del IFE-INE nunca ha logrado una elección en verdad democrática.

El primer consejo ciudadano de 1994 envenenó al IFE con su red de intereses ideológicos del sistema/régimen/Estado priísta. Su organización fue planeada por Salinas: una pluralidad de representantes de corrientes ya institucionalizadas --o, en palabras directas-- políticamente domesticadas por el PRI:

--La izquierda comunista llegó con José Woldenberg, ex militante del PSUM ya institucionalizado en el sistema oficial de partidos en 1978 con la legalización del Partido Comunista Mexicano y sin ideología de ruptura socialista. Fue la versión de la izquierda socialista universitaria de lucha de porros y no lucha de clases. Woldenberg era ya, entonces, transicionista no socialista y pertenecía al grupo salinista de Aguilar Camín.

--La derecha arribó con Santiago Creel Miranda, director general de la COPARMEX, un sindicato patronal del conservadurismo duro que buscaba garantías de votos; además, Creel había encabezado una corriente de reforma transicionista del sistema priísta, no su relevo.

--El centro crítico estuvo con Miguel Angel Granados Chapa, un periodista dispuesto a ingresar en el sistema/régimen y perder su independencia de criterio. En 1999 aceptó la candidatura del PRD a gobernador por Hidalgo y perdió. En este sentido, Granados siempre estuvo dentro de los de bloques de poder del régimen priísta.

--José Agustín Ortiz Pinchetti fue, en 1994, un adelantado de la lucha civil en organizaciones ciudadanas por la democracia. Pero sus objetivos no eran la ruptura política de sistema/régimen/Estado priísta, sino tan sólo la conquista ciudadana de algunos espacios en esa estructura dominante de poder.

--Ricardo Pozas Horcasitas, con poco activismo dentro de la política práctica, fue un importante académico con estudios críticos sobre ciertas funciones del régimen priísta, pero tampoco buscaba el relevo rupturista del régimen priísta.

--Y Fernando Zertuche Muñoz era un funcionario institucional con prestigio, pero nunca identificado con corrientes renovadoras o rupturistas.

Desde 1994, el consejo general ha sido configurado por figuras funcionales al sistema/régimen/Estado priísta. Su tarea ha sido la de garantizar una democracia procedimental que no cambie el sentido ideológico del equilibrio de partidos fijado por el PRI. Los presidentes del consejo general del IFE-INE son la última línea de defensa del régimen priísta --sea con el PRI, el PAN y ahora con Morena-- y su tarea es imponer una democracia autoritaria de procedimientos. El castigo de Woldenberg al PRI con mil millones de pesos de multa fue, en realidad, un parón al grupo priísta de Roberto Madrazo.

Los presidentes del consejo general han sido de la izquierda institucionalizada del priismo salinista (Woldenberg), del priísmo panista rancio de la maestra Gordillo (Luis Carlos Ugalde), del PRD sin rumbo (Leonardo Valdés Zurita) controlado ya por grupos priístas y ahora (Lorenzo Córdova Vianello) de la academia priísta del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM, el último castillo del priísmo de los abogados alemanistas, con alianzas con el salinismo woldeberiano de quien fue asesor.

El IFE-INE es la última institución priísta que requiere demolición para una verdadera transformación de la vida política nacional. Y aún hay tiempo: después de las elecciones del 2021 y antes de las presidenciales del 2024.

 

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Contracolumna • UN PRESIDENTE PEQUEÑO • UN GOBIERNO LILIPUTIENSE


JOSÉ MARTÍNEZ M.


Obrador es un presidente extraordinariamente pequeño para un país de grandes retos.
Para él, lo bellamente onírico ocurrió cuando se tomó una postal junto al avión de la discordia.
–“Quería tomarme una foto para verme pequeñito”, confió a su auditorio. Y vaya que lo logró.
Su sueño se cumplió hace unos días cuando efectuó su “mañanera” en el hangar presidencial con el avión como parte del escenario.
No era necesario posar junto a dicho armatoste para sentir cuan pequeño es. Eso lo sabemos todos.

Pasarán los años y nos lamentaremos cuando nuestros hijos se pregunten por qué ocurrió este atropello en nuestra historia. Quizás entonces sabrán que el caudillo estaba mal de sus cabales. Para nuestro consuelo existen denuncias fundamentadas en los medios y en las redes sociales que han puesto en evidencia los excesos de este hombre y la pasividad del entorno que le permitió alcanzarlos.

Obrador ha convertido a Palacio Nacional –no solo como la casa de la mentira– sino en la tierra de Lilliput. Un presidente liliputiense como el verdadero tamaño de su ego.
Permanentemente en campaña (de guerra), Obrador ha convertido en su mente al país en una fantasía. Sus giras a lo largo y ancho de nuestra geografía son como los viajes de Gulliver.
Lo chusco es que Obrador no solamente confunde Fenicia con Atenas sino que suele bromear con sus allegados que él es un estadista porque visita a los estados.
Por sus malos chistes Obrador ha resultado un mal comediante.
En la carpa mediática de las redes sociales llueven sobre él huevazos y jitomatazos. Peor que en las Tomatinas del poblado de Buñol donde todos acaban arrojándose tomates.
El presidente no debe jugar, un día sí y otro también, como el payaso de las cachetadas. Eso es infame. Poner por los suelos la investidura presidencial sobre la que se hacen chistes en la prensa internacional.
Es lamentable que el presidente no entienda ni tenga la más remota idea de dónde está parado. Su responsabilidad no solamente es histórica, como suele soñar, sino es una práctica de todos los días.
Dejemos lo chusco para no perdernos en el bosque.
Cuando el presidente Obrador asumió su mandato, México era la undécima economía más grande del mundo. En dos años su gobierno ha llevado al país a ocupar el lugar número 15, según estadísticas del Banco Mundial. México continúa siendo el principal socio comercial de Estados Unidos con una balanza comercial de 614 mil 500 millones de dólares y existe un riesgo latente de que las cosas cambien por la inestabilidad económica a causa de la peor crisis sanitaria del último siglo que afecta a todo el mundo.
Lo malo es que el gobierno de la llamada cuarta transformación no ha aprovechado las oportunidades y el potencial de México –por su envidiable posición geográfica–. Y el presidente Obrador se ha encargado personalmente de boicotear las inversiones (nacionales y extranjeras). Tan es así que cuando los empresarios se reúnen con él, invariablemente salen confundidos, sencillamente no saben a qué atenerse.
Ningún presidente, antes de Obrador, había sostenido tantas reuniones con el sector empresarial. Pero en los hechos nada hay en concreto. Simplemente no se aterrizan los proyectos.
La frivolidad del presidente Obrador con los empresarios ha llegado al límite. No solamente los ha ofendido, una y otra vez, los ha llevado a ser partícipes de sus engañifas como la falsa rifa de un avión sin avión mediante un sorteo de la lotería.
El país urge de un verdadero liderazgo.
Obrador es un presidente pequeño para la dimensión de los problemas del país. No se trata de un mero simbolismo, es una penosa realidad.
En lugar de fortalecer las instituciones, Obrador las destruye. Es inconcebible el desmantelamiento de las principales oficinas de gobierno. La Secretaría de Economía es un ejemplo, a grado tal que el uso de computadoras es un lujo.
Pero el tabasqueño adicto a los reflectores ha puesto su persona por encima de los intereses del país.
La crisis económica sin precedente que atraviesa el país y que llevará años en superarla nos coloca en un punto de inflexión: o se endereza el camino o el país correrá el riesgo de mantenerse como una nación independiente. No solamente está en riesgo nuestra soberanía energética, sino que hemos perdido nuestra soberanía alimentaria. Importamos los productos más esenciales de nuestra subsistencia, como es el maíz.
México es un país con importantes oportunidades y un enorme potencial. Su estabilidad macroeconómica es la piedra angular para fomentar las inversiones y el crecimiento del sector privado. Urgen mejoras en el crecimiento de la productividad, en fortalecer las instituciones, así como la calidad de la prestación de servicios y de la infraestructura, junto con esfuerzos encaminados a reducir las desigualdades de ingresos regionales y familiares, para poder traer una prosperidad compartida.
Pero tal parece que no hay conciencia ni la mínima visión de lo que ésta en riego. A Obrador solo le interesan las próximas elecciones para cumplir con sus ambiciones de prolongar su permanencia en el poder. Y él solo piensa en jugar ya no al payaso sino al presidente de las cachetadas.
Pobre México y pobre de nuestro presidente liliputiense.

martes, 28 de julio de 2020

El IFE-INE y el pecado original de la democracia neoliberal salinista


Carlos Ramírez

 

El relevo de cuatro consejeros electorales del Institutito Nacional Electoral perdió la oportunidad de construir una nueva democracia posneoliberal. Además de ser hijo directo de la Comisión Federal Electoral de julio de 1988, el organismo electoral vigente tuvo como padrino de bautizo al Tratado de Comercio Libre con los EE UU.

Al proponer en 1990 un nuevo organismo para borrar las pistas de los fraudes electorales de la CFE de Gobernación, el entonces presidente Salinas de Gortari evitó una oficina para realizar elecciones libres y creó un aparato político que engañara con su autonomía de la autoridad federal, pero que de manera paradójica disminuyera su autonomía de la sociedad con intermediados forjados en la política priísta.

La democracia priísta neoliberal era la que creaba una estructura de filtro de intermediación entre la voluntad popular y el gobierno. Las reglas para registro de partidos y para participación electoral se centralizaron en el Instituto y sus consejeros para evitar la democracia libre y directa. El IFE-INE salinista opera como el calificador de lo que debe ser democracia. Y para el Instituto y sus consejeros la democracia es lo que ellos deciden y no la voluntad del pueblo votante. El INE practica una democracia que no cambie los valores ideológicos de la democracia priísta.

La estructura del IFE nació para mantener una democracia no sólo controlada, sino vigilada por el establishment político-partidista. Los guardianes de la democracia fueron los consejeros y el consejo general: primer con magistrados electorales (1991-1994), luego con consejeros ciudadanos (1994-1996 que en realidad no representaban a los ciudadanos sino a grupos de poder que disputaban la política) y finalmente con consejeros electorales (de 1996 en adelante).

El consejo general del IFE-INE ha sido el principal obstáculo para la democracia electoral real. Su papel es el de intermediar entre los intereses de los partidos, los poderes constituidos, el régimen priísta y los electores. Pero su pecado original es que los consejeros que hacen funcionar al INE son designados por los partidos que debieran ser vigilados. Al principio operó la fuerza personal de Salinas de Gortari y Zedillo para imponer candidatos a modo y después los partidos que votaban los nombramientos se repartieron los consejeros como cuotas de poder.

El consejo general fue presidido por los secretarios de Gobernación en turno de 1991 a 1996 y luego fue encabezado por un consejero votado por los demás consejeros. Pero como todos los consejeros fueron producto de la voluntad de los últimos presidentes de la era PRI del siglo XX --Salinas de Gortari y Zedillo--, entonces su función fue cuidar al PRI, controlar a la oposición y administrar la democracia que se ahogaba en un mar de regulaciones.

Al ser un organismo electoral creado por presidentes de la república en la transición a la alternancia, en consecuencia, el IFE fue un aparato de control de la democracia priísta. La alternancia fue fácil porque se dio a la derecha con un PAN domesticado y un Vicente Fox desorientado.

La designación de cuatro consejeros que le tocaba al gobierno de López Obrador fue la oportunidad para desaparecer el INE y crear un nuevo organismo sin vigilancia de poderes y de partidos. En tres instancias los partidos que deben ser vigilados por el INE están dentro del consejo general: como partidos que representan a las dos cámaras, como partidos en directo y como partidos que votan a los consejeros. Este mecanismo impide que haya en México un verdadero organismo electoral democrático o cuando menos profesional.

El gobierno de López Obrador perdió la oportunidad de rehacer el INE a tiempo. El INE en las elecciones del 2021 garantizará el orden político priísta, al fin y al cabo que Morena, la 4-T y más de las dos terceras partes de los morenistas salieron del PRI sin abandonar sus viejas prácticas de dominación social.

 

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Pozo negro. Las colas de corrupción de Emilio Lozoya en Pemex no terminan en compra de votos legislativos, sino que se metieron y continúan en las entrañas de la empresa Pemex. El caso del empresario David Martínez, incorporado por Lozoya en asociaciones, que funcionó más como representante de los negocios turbios del exdirector en la empresa Seamex y su asociación con Seadrill. Y la investigación contra Lozoya se debe extender a su sucesor en Pemex José Antonio González Anaya en el caso de la empresa Oro Negro. Diputados, Fertinal, Nitrogenados, Odebrecht y otros asuntos de corrupción deben refundir a Lozoya y aliados en la cárcel.

Política para dummies: La política puede engañar a muchos, pero no a todos; con un disidente puede bastar.

 

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Contracolumna LA CÓNSUL Y SU AMIGO OBRADOR ARVIDE Y SU EXPEDIENTE NEGRO



JOSÉ MARTÍNEZ M.

Símbolo de la corrupción y de las complicidades con el poder, la periodista Isabel Arvide fue designada por su amigo Obrador como cónsul de México en Estambul.
Arvide denigra al periodismo y denigra a la diplomacia. Su designación es una mancha de nuestra política exterior. Es peor que un veneno que afecta a la diplomacia.
Su trayectoria profesional ha estado siempre marcada por el escándalo y el oportunismo. En el periodismo como en cualquier otra actividad de interés público hay que saber distinguir la calidad profesional de las personas. La calidad “ética” de Arvide ha quedado demostrada a lo largo de su trayectoria. En ella no cabe la sensatez ni la cordura, elementos básicos de la diplomacia. Se enriqueció mediante componendas con políticos corruptos. Acaso ella ignora que el verdadero patrimonio de un periodista es el honor.
Pero ahora con entusiasmo y por su relación amistosa el presidente Obrador no tiene empacho en asignarle una tarea impropia para el talante de esta conspicua representante de la corrupción.
El nombramiento –totalmente desproporcionado– de Arvide generó una sensación de incredulidad y de un morbo ácido entre algunos colegas.
Deslumbrante, absolutamente inusitada, la designación de Arvide aturde. Acostumbrada a una vida de lujo y ajena a la defensa de los más elementales intereses de la sociedad, Arvide se benefició de sus relaciones con el poder. La difamación ha sido la esencia de su trabajo “periodístico”, si se le puede llamar así.
En las “mañaneras” Arvide era una foca habitual que aplaudía las ocurrencias del presidente Obrador. Vaya, hasta exigió “un castigo ejemplar” contra el connotado académico Sergio Aguayo por llamar al tabasqueño como un político “mezquino”.
Tenía razón Aguayo, Obrador es un político hipócrita, cuyas decisiones de gobierno en materia económica han perjudicado a todos los mexicanos, sin que el presidente de haga responsable.
Pero la señora Arvide que llamó como “prostituta” a la esposa de un presidente, ahora se queja de que a Obrador sus críticos se refieran a él como un “mezquino”.
Como “escritora” solía pagar por el sello editorial para la publicación de sus libros. Y como “periodista” se encargaba de “defender” a los políticos más corruptos: Humberto Moreira, quien endeudó al estado de Coahuila y quien se enriqueció con sus vínculos con el narcotráfico y cuyo hijo José Eduardo Moreira Rodríguez fue ejecutado por un comando de los Zetas en el municipio de Acuña.
Otro dato: todos conocemos la historia del narco-gobernador de Quintana Roo, Mario Villanueva Madrid. En su fuga, Isabel Arvide era una de sus protectoras. Gracias a esa relación Arvide era la Reina del Sur. Estableció su residencia en Chetumal desde donde operaba sus negocios como “asesora” de “seguridad” en varios gobiernos.
Fue público su amasiato con el general Absalón Castellanos en sus tiempos de gobernador de Chiapas, donde Isabel se desempeñaba como la poderosa jefa de prensa.
En lo personal yo siempre la rehuí. Nunca tuve trato con ella. Sin embargo, en una comida con un gobernador, a la que asistimos una veintena de periodistas en un restaurante de la ciudad de México, ella se me acercó para invitarme a cenar en su casa. Desde luego que rechacé sutilmente la invitación. Ocurrió porque muchos colegas se sorprendían por mi relación personal con el ingeniero Carlos Slim y por tener la sensación de que yo era su “biógrafo oficial”. Falso.
En cambio yo tenía la peor opinión sobre la trayectoria de Arvide. No por prejuicios sino por hechos.
Al periodista, decía Julio Scherer, lo avalan los hechos, sin ellos está perdido. Así lo creo.
Se supone que el presidente –del nuestro y de cualquier otro país– es el hombre mejor informado. Pero la evidencia en el caso de Obrador nos ha demostrado que no es así.
Isabel Arvide tiene un expediente negro.
El gobernador de Quintana Roo, Roberto Angulo que se encuentra en prisión por sus fechorías y quien era el bufón del presidente Peña Nieto, era un benefactor y protector de Isabel Arvide.
Con la razón social de María Isabel Arvide Limón, con el Registro Federal de Causantes AIL511112 TF1 bajo el Régimen de las personas Físicas con Actividades Empresariales y Profesionales, con domicilio en la calle Av. Fuentes de los Molinos No. 48 Interior, departamento 1201, en la colonia Lomas de Techamalco Sección Fuentes, con el Código Postal 53950, Naucalpan de Juárez, Estado de México, México, facturaba 185 mil 136 pesos mensuales por concepto de difusión de imagen y editoriales a favor del gobierno de Quintana Roo.
Pero eso no era todo, Arvide quien figuraba también en la nómina del gobierno de Borge como supuesta asesora de seguridad facturaba cada 15 días 674 mil 128 pesos con 90 centavos para los presos de la cárcel municipal de Playa del Carmen, municipio de Solidaridad, es decir, 44 mil 941 pesos diarios, sirviendo frijol y lentejas. El negocio se lo asignó directamente el gobernador Borge quien giró la instrucción al entonces alcalde Mauricio Góngora quien ahora se encuentra en prisión por diversos delitos.
Años atrás, en el sexenio del gobernador Feliz González Canto, la “periodista” Arvide tenía la concesión de dar alimentos a las cárceles de Chetumal donde cobraba 6 millones de pesos mensuales y en Cancún 4 millones de pesos, cada 30 días.
Esto es sólo una muestra de los negocios de Arvide al amparo del poder con políticos corruptos.
Ahora, el presidente Obrador la envía como la digna representante de México en el consulado de Estambul.
Esa es la verdadera cuarta transformación de un presidente mezquino que premia a la corrupción con canonjías y prebendas.
Sería interesante escuchar una explicación del canciller Marcelo Ebrard sobre esta polémica designación que mancha a la diplomacia mexicana.

lunes, 27 de julio de 2020

Morena y tres grandes crisis en enero de 2021: seguridad, coronavirus y PIB


Carlos Ramírez

 

Casi siempre el día-a-día de las crisis suele ser agobiante por las oscilaciones en sus indicadores. De ahí que el arranque político real del año electoral del 2021 será a principios de enero cuando se conozca la cifra del PIB del 2020, se haga la evaluación anual del Covid-19 y se tengan las cifras anuales de seguridad.

Para entonces, dentro de seis meses, el factor Lozoya será una anécdota irrelevante, las cifras del desempleo espantarán a los analistas, las expresiones de pobreza mayor estarán inundando las páginas de los medios y las redes y Morena habrá resuelto de manera negativa la votación de su dirección política. La narrativa de las mañaneras será la misma para un escenario de crisis mucho peor de lo esperado.

La crisis previsible tiene una salida que debiera asumirse desde ahora, pero que al tomarse inclusive en enero pudiera de alguna manera atenuar los costos sociales: la aplicación de una política de Estado para ayudar a los damnificados sociales, económicos, políticos y de salud del coronavirus, pero desde ahora algunos analistas económicos están ciertos que no se aplicará. El presupuesto para 2021 se está diseñando en Hacienda sin ningún programa emergente de reactivación económica, ni apoyo a la planta productiva y el empleo y sin recursos para obras contracíclicas.

Por muchos esfuerzos que hagan los presidentes de la república en turno, las elecciones legislativas intermedias sirven para consolidar la fuerza del partido en el poder y para expresar el voto de castigo social y para preparar las presidenciales siguientes.

--En 1997 Zedillo perdió la mayoría en la Cámara y el gobierno del DF por la severa crisis económica de 1995-1996 y la oposición se unió en un bloque que lo arrinconó al grado de hacerle perder la presidencia en el 2000. El voto legislativo por el PRI cayó de 48% en 1994 a 38% en 1997.

--En 2003 Fox buscó la mayoría panista en el Congreso para aumentar su poder, pero el voto de castigo a sus frivolidades y el cogobierno con su esposa le quitaron ese beneficio y estuvo a punto de perder las elecciones del 2006. En la segunda mitad de su sexenio tuvo que pactar con el PRI, porque el voto del PAN bajó de 38% en el 2000 a 30% en el 2003.

--En el 2006 Calderón necesitaba recuperarse el empate técnico con López Obrador en las presidenciales del 2006, pero la votación del PAN se estancó en 33%.

--Peña Nieto tuvo un tropiezo pequeño de pérdida de 2 puntos porcentuales en las legislativas de 2015 sobre las de 2012, pero el golpazo contundente ocurrió en 2016 con la pérdida de siete gubernaturas y la feroz campaña en su contra por los casos de Ayotzinapa, la casa blanca de su esposa y la corrupción escandalosa de los gobernadores, aunado a la campaña permanente de López Obrador.

Ahora Morena enfrenta su propio escenario. Cuando el partido en el poder llega dividido a las legislativas federales intermedias aumentan las posibilidades de pérdida de votos. Y a Morena le esperan cuando menos seis meses de fracturas internas por la falta de dirección presidencial en el partido y sobre todo marcado por la disputa adelantada por la candidatura presidencial del 2024.

En 1997 Zedillo padeció la ruptura con Salinas de Gortari y la desarticulación del PRI, en el 2003 Fox afectó al PAN por el apoyo a su esposa Marta Sahagún para la sucesión de 2006, en el 2009 Calderón perdió el control del PAN por luchas entre jefes intermedios y en el 2015 Peña no supo administrar el relevo de grupos beltronistas por jóvenes priístas ambiciosos y llenos de corrupción.

Las elecciones intermedias de 1991 fueron un ejemplo de éxito operativo, luego del colapso de 1988. Pero hubo tres comandantes al frente del PRI: Salinas de Gortari desde la presidencia, Luis Donaldo Colosio en la presidencia nacional del partido y Manuel Camacho Solís-Marcelo Ebrard en la operación en el DF.

La lección de los éxitos electorales intermedios ha estado en un presidente de la república al mando del partido en el poder, un partido cohesionado y sobre todo una clase política activa. Cuando estos tres elementos fallaron, la derrota fue inminente. Las intermedias de 1997, 2009 y 2015 adelantaron la derrota presidencial del 2000, 2012 y 2018.

 

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Sin AMLO, sin seguridad y con recesión, PAN vs. Morena en 2021


Carlos Ramírez

 

Con la renovación de cuatro consejeros del viejo INE del sistema político priísta, el cuadro electoral para el 2021 quedó finalmente armado. Y el dato mayor indica que las autoridades electorales van a aumentar la presión para impedir que el presidente de la república intervenga en el proceso electoral para favorecer a Morena.

La contienda electoral del 2021 será sólo entre Morena con todo el apoyo presidencial y el PAN en sus bastiones locales y regionales. El PRI se sigue derrumbando con la presidencia improvisada de Alejandro Moreno Cárdenas Alito y es posible que lo releven antes de las elecciones, el PRD no pudo crecer a Futuro 21 de expriístas y Movimiento Ciudadano volvió a extraviarse en los pasillos secretos del régimen.

La única arma ya no tan secreta que le queda al gobierno federal morenista estaría en el uso de expedientes judiciales contra el PAN (caso Lozoya) como el único adversario real. Sin embargo, ese recurso ha funcionado en candidaturas individuales --Peña Nieto contra el candidato panista Ricardo Anaya y un par de gobernadores priístas quemados por gobiernos panistas-- y no existen garantías de que afecten a los candidatos del PAN a diputados federales.

Antes de comenzar de manera formal el proceso electoral del 2021 y aún sin candidatos, Morena tendrá que lidiar con tres lastres significativos: la recesión económica con desempleo y pérdida brutal y general de nivel de vida y con indicios de recuperar PIB positivo hasta 2022 o 2023, la inseguridad con sus saldos cotidianos de delitos imparables y con el presidente de la república acotado por el INE actual y sin que los nuevos consejeros tengan autoridad política para abrirle espacios electoreros. La pandemia es un problema de salud, pero no social ni político.

En las primeras tendencias que pudieran fijar cuando menos un punto de partida y no un resultado previsible, Morena tendría un flujo de votos de entre 30% y 35%, contra el 37.2% de las votaciones legislativas de 2018. No pierde mucho, pero los problemas estarían en tres puntos adicionales: no sube, sus aliados PT y Encuentro Social bajan y el Partido Verde le va a contaminar expectativas electorales por su desprestigio acumulado.

El dato mayor estaría en el PT. En las elecciones del 2018, el partido exraulista (de Raúl Salinas de Gortari) logró 3.9% de votos para diputados y 6% en votos en la alianza presidencial al llevar a López Obrador de candidato. Es decir, por sí solo el PT --como estará en el 2021-- no es el partido sorpresa que quieren vender. La militancia de Manuel Bartlett Díaz y de Gerardo Fernández Noroña le han hecho perder tendencias de votos al PT. Por lo tanto, es probable que el PT saque menos votos en 2021 que en 2018.

Al bajar votos Morena y sus aliados, entonces existe la probabilidad de que la base electoral lopezobradorista --Morena, PT, PES: 63.8% de diputados-- baje a mayoría absoluta mínima o abajo del 50%. Los votos por el PRD y por el PRI a nivel de diputados podrían realinearse al PAN.

A nivel de las votaciones en quince gubernaturas, los primeros cálculos revelan un promedio para Morena entre 30% y 35%, con algunas plazas sin oposición o con oposición simbólica y una votación de indecisos. El PAN adelanta de manera holgada en Querétaro con Mauricio Kuri y podría consolidarse en Chihuahua. El PRI está dando la pelea, por la fuerza local de sus gobernadores salientes y sin efectos nacionales, en Sinaloa y Sonora, con tendencias de empate técnico.

Aunque se trata de primeros sondeos sin candidatos y antes del proceso formal, de todos modos ilustran no la reorganización de la oposición, sino el efecto desastre de la crisis en Morena como partido-movimiento o partido tribal y la falta de liderazgo presidencial. Los conflictos internos en Morena se han dejado crecer al punto, de acuerdo con analistas de partidos políticos, que una posterior intervención presidencial no aliviaría el colapso interno. Y si la lucha es tan encarnizada a nivel de lucha por la presidencia partidista, todos apuestan a conflictos mayores en los jaloneos por las candidaturas a diputados y gobernadores.

El acuerdo Monreal-Ebrard para rescatar Morena está llegando muy tarde y no involucra a los grupos ideológicos radicales que no respetan liderazgos y que tienen propuestas de reforma del sistema/régimen/Estado priísta que ha sobrevivido en dos años de gobierno de la 4-T.

 

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