martes, 7 de julio de 2020
Contracolumna BON VOYAGE, SEÑOR PRESIDENTE QUE DIOS LOS AGARRE CONFESADOS
Contracolumna • CANDIL DE LA CALLE… • EL DOMADOR DOMADO
AMLO-EU: del nacionalismo defensivo al pragmatismo sin agenda estratégica
Carlos
Ramírez
El error en el análisis sobre la reunión
del presidente López Obrador con el presidente Donald Trump no radica en lo obvio: el uso que le dará el anfitrión dentro de
su campaña electoral. Lo más importante
radica en el hecho de que por primera vez México carece de una agenda estratégica con los EE UU.
La falta de esa agenda estratégica y la laguna de enfoque geopolítico en la
diplomacia tribal del canciller Marcelo Ebrard Casaubón llevaron al error de pedir el apoyo de Trump en la
pandemia --ventiladores--, cuando la agenda
estratégica exigía una sana distancia
del imperios ante la agenda real:
migración, la Guardia Nacional resguardando los intereses de Washington en las
fronteras mexicanas, la falta de iniciativas en las correcciones del Tratado de
Comercio, el intervencionismo de las
agencias de inteligencia y seguridad nacional en el narco en México y las
presiones para mantener negocios
dentro del Tratado.
En los más de doscientos años de relaciones
bilaterales --primero como posición española y luego como república--, México definió sus relaciones con la Casa
Blanca con tres principios: el conflicto histórico por la perdida de la mitad del territorio en la invasión de 1847, la
vecindad imperial basada en la frontera
estadunidense con el sur latinoamericano en el Suchiate y no en el Bravo y la desconfianza.
México pasó del
nacionalismo activo hasta principios del Siglo XX al nacionalismo defensivo --concepto de Lorenzo Meyer--
y de ahí saltó el entreguismo
totalizador que exigió el Tratado de Comercio libre firmado por el presidente
Carlos Salinas de Gortari en 1993 y ratificado
en sus términos formales --comercio-- y en sus términos estratégicos --geopolítica del imperialismo
estadunidense-- por los presidentes Enrique Peña Nieto y López Obrador.
El Tratado en
sus dos versiones --el firmado por
Bush-Clinton y el revisado por Peña-López Obrador-- se basó en el Memorándum
(Proceso 758) del embajador
estadunidenses en México en 1991 John Dimitri Negroponte --el más poderoso jefe
de los servicios de inteligencia y seguridad nacional de la Casa Blanca--, en
el que se fijó el parámetro
estratégico del comercio como eje de
la dominación imperial:
“Desde una perspectiva de política exterior,
un TCL institucionalizaría la aceptación de una orientación norteamericana en
las relaciones exteriores de México”.
Y así fue. El sometimiento de la histórica política
exterior mexicana con principios estratégicos de seguridad nacional en función
de los intereses mexicanos se enterró
a finales de 1989, iniciadas ya las negociaciones del Tratado, con el apoyo de México a la invasión de los EE
UU de Panamá para arrestar al jefe del ejército panameño --paradójicamente
agente de la CIA durante el año en que George Bush Sr. dirigió la agencia--, violando la soberanía panameña.
El Tratado que rige la totalidad de las relaciones
bilaterales --en lo económico y en seguridad nacional-- se firmó en función de
las propuestas de la Comisión
Binacional México-EE UU que concluyó en 1987 que México debería cambiar sus enfoques históricos y
educativos sobre los EE UU desde la educación. Los gobiernos de De la Madrid y
Salinas cumplieron con esa
recomendación.
Y ha querido la
realidad exhibir el desdén
estadunidense a los enfoques de vecindad del Tratado con una política
migratoria militarizada, agresiva y racista que México, hasta ahora, no se ha atrevido a condenar. En plena
revisión del Tratado Trump se dedicó a insultar, criminalizar y deportar a mexicanos sólo por consideraciones sociales, sin que los gobiernos de Peña
Nieto y López Obrador pudieran o quisieran impedirlo o cuando menos disminuir
su agresividad.
El Tratado
salinista anuló la agenda
estratégica de la política exterior mexicana y el gobierno de Trump ha definido
la suya con criterios racistas, de explotación de recursos y de desdén.
El nuevo
gobierno del presidente López Obrador y del canciller Ebrard debió de haberle
dado prioridad a la definición de su
agenda estratégica con los EE UU, inclusive sin agresividad ni confrontación,
pero sí con la ratificación de los
principios históricos reales de la
diplomacia de colaboración-resistencia-defensiva.
Esta semana, sin esa agenda estratégica mexicana, se
dará la reunión de López Obrador con Trump.
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Política para dummies: La política es la estrategia de defensa ante las
agresiones de adversarios y conquistadores.
@carlosramirezh
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domingo, 5 de julio de 2020
CJNG: droga o narco-Estado como las FARC; El Mencho sólo es un matón
Carlos
Ramírez
Las amenazas
del presidente Donald Trump de caracterizar
a cárteles mexicanos del crimen
organizado como terroristas ha
tenido detrás un expediente de
inteligencia contra el Cártel Jalisco
Nueva Generación y contra el Cártel
de El Chapo. Estas organizaciones
criminales transnacionales mexicanas
que operan de manera masiva dentro
de los EE UU estarían llegando a ser grupos con propósitos políticos como la narcoguerrilla
de las FARC colombianas.
La Operación Python de la DEA en marzo
arrestó a más de 600 efectivos del CJNG,
pero esa ofensiva antinarcóticos ya cruzó
la frontera sur y está en México. Algunos expertos en análisis de seguridad señalan
que en los EE UU tienen la impresión
de que la estrategia mexicana de seguridad publica --que ya no busca desmantelar y descabezar los principales cárteles-- ha permitido la expansión del narco hacia territorio estadunidense.
Los expedientes sobre el CJNG y su líder Nemesio Oseguera
Cervantes están acotados y se carece de información de inteligencia
sobre su evolución y reforzamiento directivo. La versión de que El Mencho está enfermo, retirado o
muerto no ha sido corroborada, tampoco se tienen datos de la
reorganización de la élite dirigente del grupo, salvo algunos nombres más o
medio conocidos. La versión no oficial es que hay nuevas cabezas dirigentes en el cártel
y con mayor capacidad de análisis político.
A pesar de esa
presunta debilidad del CJNG por la falta de atención de tiempo
completo por parte de El Mencho, el cártel no ha detenido su fase de
expansión violenta en toda la república y en los EE UU. Pero lo que más ha
llamado la atención ha sido el uso de algunas técnicas de violencia que se salen del marco de referencia de una
banda delictiva que lucha por control de plazas territoriales. No es lo mismo atentar contra un jefe
policiaco local que se niega a colaborar en un espacio territorial menor, que
intentar asesinar al secretario de
Seguridad de la capital de la república gobernada por una de las preferidas
políticas del presiente López Obrador o amenazar el gobernador de Jalisco,
Enrique Alfaro, sólo por “no estar
jalando”, como si el poder de fuerza del CJNG necesitara de tan altos funcionarios en zonas donde los
nervios del grupo en realidad operan sin
freno y extendiéndose. Es decir, no necesitan de un pacto con esas altas
autoridades. Por tanto, amenazas y agresiones tienen otro objetivo.
Las tácticas
del atentado contra el jefe Omar García Harfuch o las amenazas contra el
gobernador Alfaro y varios miembros del gabinete son propias de organizaciones políticas, no criminales. El
cumplimiento de las amenazas contra esos dos altos funcionarios hubiera
conducido a una operación
gubernamental de exterminio contra
el grupo criminal. Y si bien la capacidad de fuego del CJNG es superior a las policías locales, la Guardia Nacional con el
apoyo de las fuerzas armadas podría casi aplastarlo
como respuesta.
El atentado
contra el jefe policiaco del gobierno de CDMX alertó más a las organizaciones estadunidenses de inteligencia y
seguridad nacional, porque en los EE UU hay una recompensa de 10 millones de
dólares por El Mencho. En la
comunidad de inteligencia de Washington no
les preocupa Harfuch porque no es un cuadro que hayan entrenado ni que
participe en los enlaces
bilaterales, sino que llamó su atención que el CJNG haya pasado a técnicas de guerra que también pudiera aplicar dentro del territorio estadunidense donde
el cártel de El Mencho está siendo acotado por la policía.
La presión estadunidense sobre el gobierno
mexicano por el CJNG y El Mencho va a seguir creciendo porque
esa organización criminal pudiera llevar su guerra
a las calles de los EE UU. En la lógica analítica estadunidense están procesando la información del CJNG con elementos de un reacomodo en la
dirección operativa del grupo criminal a partir de sus operaciones: pasar de lucha contra cárteles menores locales a provocaciones
contra el Estado amenazando a secretarios del gabinete presidencial y
atentando contra el jefe de la policía de la capital de la república. La dimensión de esos operativos contra
figuras del Estado en su primer nivel rebasa la capacidad de El Mencho y
conduce a decisiones de disputas por
el poder con el Estado que requerirían de reflexiones más de guerrilla anti Estado que de criminales.
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Política para dummies: La política en esencia es actividad de pensamiento
estratégico y enfoques de inteligencia.
@carlosramirezh
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Contracolumna OBRADOR, EL VIAJE DE LA IGNOMINIA ¿Y LOS SENTIMIENTOS DE LA NACIÓN?
viernes, 3 de julio de 2020
Contracolumna ¿POR QUÉ NO SE VA?
jueves, 2 de julio de 2020
El gobiernista El País viene otra vez a México a vender espejitos
Carlos Ramírez
Luego de haber fracasado como modelo de negocios asociado a
connotados miembros del grupo mexiquense de Enrique Peña Nieto, ahora el
periódico español El País anuncia una segunda incursión en México
para vender otra vez espejitos de periodismo.
El periodismo de El País nació del centro del falangismo
franquista español con el empresario Jesús Polanco, pero ha derivado en una
empresa comunicacional servicio del gobierno en turno, sea de izquierda o
derecha, porque las finanzas del imperio Prisa han dependido de los
fondos públicos: en la presidencia del conservador Mariano Rajoy fue la
vicepresidenta del gobierno Soraya Sáenz de Santamaría el poder dentro de
El País y hoy es el asesor del gobierno socialdemócrata de Pedro Sánchez,
Iván Redondo, el que toma las decisiones.
En este sentido, el periódico El País no es la
catedral del periodismo en castellano, sino apenas una capilla del poder
político de España. Por la crisis económica el accionista principal es el fondo
buitre Amber Capital. Y para que no haya duda de los poderes reales
detrás de El País, el presidente no ejecutivo de Prisa (un cargo más
bien simbólico, que refleja la crisis de propiedad y de poderes dentro del
consorcio) es Javier Monzón, quien a la vez es consejero del Banco Santander,
propiedad de Ana Botín, lo que implica que el dominio accionista de El
País revela poderosos intereses financieros españoles.
El reciente cambio de la directora Soledad Gallego Díaz por
Javier Moreno, que ya fue director, ha sido calificado por el periódico El
Español como indicio de una crisis laboral en el diario por el desplome de
circulación y publicidad, pero también por el reacomodo de grupos de
poder. El sitio El Confidencial ha contado la historia de como el asesor
Redondo, operador del presidente Sánchez, quiere el total control del
periódico El País.
Todo el tinglado alrededor de El País tiene que ver con el
hecho de que el consorcio Prisa fue construido por el falangista Jesús Polanco
para entregarlo de manera simbólica a los gobiernos de la transición
como un periódico progresista, Sean del Partido Popular o del PSOE, los
operadores de El País usan el periódico como diario oficial
del gobierno en turno,
En este contexto, El País tuvo una edición en México en
alianza con el empresario mexiquense Roberto Alcántara, operador del presidente
Peña Nieto. La victoria de López Obrador obligó a El País a
cerrar su edición impresa y quedarse en digital. Hoy El País amplía su
redacción en América y vuelve a poner su edición local, El País
México, sólo que ahora digital por el alto costo de la impresa. Para ello
ha armado una redacción numerosa y ha comenzado a contratar columnistas
y articulistas mexicanos.
La estrategia de El País ha comenzado con la contratación
de colaboradores del sector crítico al gobierno de López Obrador, pero también
está jalando a algunos aliados, como el periodista Jorge Zepeda Paterson en una
función simbólica de consejero del Príncipe desde sus artículos. Por
ahora, la presencia de El País ha estado ocupando los espacios de
información, análisis y reportajes que antes tenían los medios
mexicanos, pero ahora en situación crítica por el desplome de la publicad gubernamental
y dependiendo sólo de articulistas y columnistas críticos.
El periódico El Pañis ha explotado mucho su vertiente
de diario de la transición democrática española, aunque nació un par de años
antes de la muerte de Franco. La aparición de El Pañis fue avalada
por el propio Franco y por su ministro de Gobernación, el conservador Manuel
Fraga Iribarne. Por posición ideológica, El País ocupó con recursos el
espacio abierto con sacrificios, represiones y cárcel por otros
periodistas críticos al franquismo. En enfoque político, El País ha
quedado en el espacio de centro, inclusive en el lado derecho de la
socialdemocracia europea y el lado izquierdo del conservadurismo. Sin embargo,
su oficialismo ha sido evidente en los periodos del largo reinado del
PSOE de Felipe González, aunque con buenas relaciones con el PP de Rajoy y el control
político del diario por la vicepresidenta Sáenz de Santamaría.
Más que una propuesta de periodismo político progresista, El
País en México ha sido un mecanismo de venta de espejitos. En
España El País es el diario oficial del gobierno en turno, sea de
derecha o de izquierda.
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Política para dummies:
La política es el arte de vender espejitos en avances históricos de conquista.
@carlosramirezh
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