domingo, 17 de mayo de 2020
Cárteles desplazan al Estado; ya es asunto de seguridad nacional
sábado, 16 de mayo de 2020
La Contracolumna: LA CIENCIA, EL EGO Y LA TRAGEDIA DE OBRADOR
JOSÉ MARTÍNEZ M.
En los salones de Palacio Nacional el presidente Obrador habla, no
escucha. Cuando toma la palabra busca imponer el silencio. Día a día la
escena se repite. En el Salón Tesorería –donde se lleva a cabo el rito
de las mañaneras–, al fondo hay un reloj sin manecillas. Antaño marcaba
las horas. Hoy, ese cronógrafo sirve para registrar el tiempo que
transcurre inútilmente en la llamada cuarta transformación. El suntuoso
piso de mármoles europeos atrapa el tiempo entre los dorados bronces y
la luz natural que se filtra por su techo de vidrios hacen relucir la
cancelería tallada en caoba y su magnífica herrería. Ahí, todos los días
se escuchan durante horas discursos, sermones, apología de falsos
héroes y la denostación de los adversarios, más bien enemigos, de
Obrador, el presidente que se encuentra atrapado en el pasado y muy
lejano del presente. Hoy, como ayer, y como siempre los protagonistas de
la vida pública achacan sus fracasos, cuando las cosas no marchan bien
en el país, por culpa de la maldita corrupción.
Desde ahí se
escribe la crónica de una tragedia anunciada. Shakespeare diría que algo
huele a podrido en Palacio. En este lugar se construyó el Palacio de
Moctezuma y fue destruido durante la conquista de Tenochtitlán y sobre
sus ruinas se erigió la residencia de Hernán Cortés hasta que en ese
mismo recinto Agustín de Iturbide lo llamó el Palacio Imperial una vez
consolidada la Independencia. A la caída de éste, en 1824, con la firma
de la primera Constitución se le designó con el nuevo nombre de Palacio
Nacional. Pero Obrador se ha encargado de degradar a este santuario
político como la Casa de la Mentira.
Obrador está convencido que su
morada presidencial es el ombligo del mundo. Ahí ha erigido su propio
tribunal moral, como una mala copia de los tiempos del Santo Oficio.
Desde allí se condena a los sospechosos de herejía. Como ningún
presidente en la historia, Obrador ha bofeteado a la sociedad
científica. Calumnias e insultos generalizados sobre una comunidad que
no se siente merecedora de tales calificativos: “Hampones”.
“Sabelotodo”. “Todólogos”. “Turistas científicos”, etc, etc.
Comenzó su gobierno humillando a los médicos. Recortó el presupuesto a
la salud, se despidió lo mismo a galenos que enfermeras. Se confrontó
sin una estrategia contra los abastecedores de medicinas dejando sin
insumos a los hospitales, mientras padres de niños enfermos de cáncer se
hallaban clamando por la atención de sus hijos, teniendo como la única
opción de protesta el bloqueo de los accesos al aeropuerto.
Recientemente arremetió contra ingenieros, arquitectos, economistas y
médicos. A éstos últimos los calificó de mercantilistas y politizó el
tema echando leña a la hoguera al poner como ejemplo de grandes médicos y
samaritanos al Che Guevara y a Salvador Allende.
Porqué hacerlo sí
México ha tenido grandes científicos y médicos que han hecho historia
en varios campos de la medicina y otras áreas. Por qué no reconocer a
ellos. Por qué no rendirles homenaje y tributo.
Pienso en Mario
Molina quien en 1995 recibió el Premio Nobel de Química por advertir
sobre el peligro del adelgazamiento de la capa de ozono.
Pienso en
el doctor Rubén Argüero Sánchez formado en la UNAM, quien realizó el
primer trasplante de corazón en el país y pionero, a nivel mundial, en
el implante de células cardiacas.
Pienso en el doctor Ignacio
Madrazo Navarro neurocirujano, académico e investigador reconocido
mundialmente por realizar el primer trasplante experimental de células
nerviosas tomadas de un embrión humano y quien instaló un quirófano
móvil para atender a la población indígena de Chiapas durante el
levantamiento del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) de
1994. Experto, además, en la investigación del sistema nervioso central,
la búsqueda de mecanismos de regeneración de la médula espinal y el
tratamiento del mal de Parkinson.
Pienso en el doctor Mauro Loyo
Varela, primer latinoamericano en obtener el Premio Scoville de la
Federación Mundial de Sociedades de Neurocirugía, a la Innovación. Loyo
Varela ha ganado reconocimiento internacional por el diseño y creación
de 53 instrumentos quirúrgicos; acuñar el término instrumentos
maleables; y desarrollar tres técnicas quirúrgicas originales en
neurocirugía.
Eso sin contar a otros importantes científicos
mexicanos que ocupan un lugar notable en la Historia de la Medicina y
cuyos nombres llevan las más representativas instituciones de salud de
nuestro país.
Pienso en los demás médicos mexicanos que siguen los
pasos de los aquí antes mencionados y en los que ahora arriesgan sus
vidas y los que han fallecido atendiendo a los miles y miles de
contagiados por el coronavirus.
Y no quiero abundar en los
ingenieros, arquitectos y economistas que han servido a nuestro país
desde la trinchera de sus conocimientos y a los que se les ha agraviado
desde el púlpito presidencial.
Cómo se atreve Obrador a hacer un
llamado a la “unidad” y a una “tregua” en medio de esta crisis
sanitaria cuando él mismo atiza el fuego.
En esa tesitura lo ha
secundado la ilustrísima directora del Conacyt, María Elena
Álvarez-Buylla, quien llegó a rayar en el ridículo al señalar que antes
de la llegada de cuarta transformación todo estaba muy mal, porque la
ciencia neoliberal no había dado resultados.
¡Caramba! Qué hacer con
este presidente que abre frentes de guerra por todas partes y luego
lloriquea porque lo critican las “benditas redes sociales”.
No hay duda, a Obrador le preocupa más su ego, que los intereses del país.
En estos momentos la comunidad científica vive una de sus mayores crisis. El Conacyt está hecho un desastre.
La pregunta es ¿con qué cara el gobierno de Obrador se atreve a pedirle
a la comunidad científica su apoyo cuando ha sido falazmente agraviada?
Se ha pedido a los integrantes del Sistema Nacional de Investigadores
(SNI) que donen los estímulos a la investigación que reciben cuando la
sociedad científica ha sido uno de los sectores más olvidados no sólo
por éste, sino por casi todos los gobiernos anteriores.
Galileo Galilei supo de todo esto.
Así quedó demostrado a casi cuatro siglos de ser enjuiciado por un tribunal inquisitorio que lo obligó a retractarse.
"Escribí e imprimí un libro por el que he sido declarado por el Santo
Oficio como vehementemente sospechoso de herejía, es decir, por sostener
y creer que el Sol era el centro del mundo e inmóvil, y que la Tierra
no era el centro y que se movía...
“… Yo, el antedicho Galileo
Galilei, he abjurado, jurado, prometido y obligado a mí mismo según
dicho anteriormente, y en testimonio de su veracidad he suscrito con mis
propias manos el presente documento de mi abjuración y lo he recitado
palabra por palabra, en Roma, en el convento de Minerva, este día 22 de
junio de 1633".
Como Galileo yo soy de los que consideran que el
mundo no es plano como piensa Obrador y que todos los mexicanos tenemos
derecho a la libertad de expresión y a la crítica, por lo que considero
que a pesar del autoritarismo presidencial de la llamada cuarta
transformación, el país “...sin embargo se mueve”.
viernes, 15 de mayo de 2020
EL NARCO, EL PODER Y LA PRENSA
JOSÉ MARTINEZ M.
Las amenazas al periódico Reforma le hacen mucho daño al gobierno del presidente Obrador. Cuando el tema fue abordado en la mañanera del jueves en lugar de enviar un mensaje de solidaridad con el diario, Obrador aprovechó una vez más el tiempo para denostar al periódico. Y todo quedó en una simple condena, en lugar de ordenar una investigación a fondo.
La reacción del Presidente no me causó extrañeza. La voz anónima recibida por una operadora telefónica dejó el siguiente mensaje: “Todo el Cártel de Sinaloa está con Andrés Manuel López Obrador”. Y lanzó enseguida la amenaza de atacar las instalaciones del Reforma.
Lo del Reforma, es delicado porque el presidente Obrador los ha puesto en la primera línea de fuego como sus enemigos. Y los narcos ahora se asumen como soldados del Presidente y líder de la cuarta transformación.
No es ni será el primer ni el último amago contra un medio de comunicación. En los últimos 14 años la Comisión Nacional de los Derechos Humanos ha documentado 53 atentados contra las oficinas y talleres de periódicos, estaciones de radio y televisión. Ahora, con Obrador las cosas han empeorado para los periodistas. Tan sólo en lo que va de su gobierno han sido asesinados 15 comunicadores.
Las principales organizaciones internacionales defensoras de los derechos de los periodistas y de la libertad de expresión como el PEN Club Internacional, Artículo 19 y Reporteros Sin Fronteras, entre otras, han exigido la intervención del presidente Obrador para investigar los crímenes contra los periodistas, los que han ocurrido en su gobierno, y otros del pasado reciente. No ha habido respuesta. Parece que se habla con una pared. Nada de justicia. Total impunidad. Vaya, hasta en una de sus habituales conferencias una periodista lo conminó a comprometerse a dejar de descalificar a los trabajadores de los medios. La respuesta fue directa y revestida de un marcado cinismo. “Yo jamás he estigmatizado a ningún periodista, a ningún medio”.
Y la respuesta no se hizo esperar, apareció un video con las burlas, descalificaciones y hasta agresiones de Obrador contra la prensa.
Lo grave, lo patético y preocupante es que ahora presuntos narcos del Cártel de Sinaloa se pasan a las filas defensoras de la cuarta transformación como brigadas anti-periodistas en defensa de su guía moral. ¿De qué se trata? ¿Narcopolítica? ¿Narco-Estado? ¿Narco Terrorismo?
Durante casi tres lustros colaboré con mi compañero y amigo Jesús Blancornelas. Distanciados por más de tres mil kilómetros de nuestras residencias, Blancornelas y yo nos fundimos en el quehacer periodístico. Pese a la lejanía viví de cerca el horror de los ataques a mis compañeros del Zeta. Primero el asesinato de Héctor Félix Miranda, después la ráfaga de metralla a la fachada del periódico, enseguida el atentado a Jesús en el que perdió la vida su chofer y guardaespaldas Luis Lauro Valero hasta llegar al asesinato vil y cobarde de mi compañero Francisco Ortiz Franco delante de sus hijos. Me estremecí, lloré y sufrí como todos los compañeros del Zeta.
Por mi condición de reportero de investigación conocí las profundidades del narco. (Por seguridad no las revelaré ahora, no es el momento). Un mañana, en las primeras horas del amanecer me llamó Blancornelas para avisarme que el agente retirado del FBI Nick Lore le llamó para hablar conmigo. Amenazaba con demandarme por publicar su relación con Jorge Hank Rhon y el cártel de los Arellano Félix. Autoricé a Jesús que le proporcionara a Lore mi número telefónico. Me llamó y atendí su reclamo. Le dije que su nombre aparecía en una extensa investigación del Departamento del Tesoro, del Servicio de Aduanas y la DEA como miembro de esa organización. Se trataba de la Operación Tigre Blanco, una investigación que llevó años al Departamento de Justicia y que daba cuenta de la organización criminal de los cárteles de Amado Carrillo y la de los Arellano. El documento lo publiqué en mi libro Las enseñanzas del Profesor. Indagación de Carlos Hank González y el semanario Zeta y la revista Proceso con mi autorización y bajo mi firma lo publicaron íntegramente. El exagente del FBI no leyó bien el documento y tras su lectura obligada se disculpó conmigo.
Como parte de mis investigaciones viajé a Ojinaga, Chihuahua, para entrevistar a miembros de un cártel. De última hora, ya en el lugar se canceló la entrevista. Pero no fue en vano, ahí en la prisión de ese lugar entrevisté a la viuda de uno de los mayores narcos, Pablo Acosta Villarreal, El Pablote, conocido como el Zorro de Ojinaga. La señora acudió a visitar al director del penal y aproveché el momento para charlar con ella. El Pablote fue el maestro de Amado Carrillo, al que instruyó desde muy joven. En la temprana edad Amado vivió durante mucho tiempo en la casa de Acosta Villarreal en el Estado de México hasta despegar con sus propias alas.
Mi compañero y amigo (ya fallecido) Héctor González quien toda su vida como reportero cubrió la fuente policiaca, me buscó una tarde del verano de 2001 para decirme que el excomandante Guillermo González Calderoni quería charlar conmigo. Había que viajar a Macallen, Texas. Calderoni había leído mi libro de Las enseñanzas del Profesor y otro de Jean-François Boyer titulado La Guerra Perdida Contra las Drogas, en el que se me menciona por mis investigaciones recogidas sobre los Arellano y Amado Carrillo.
Acepté el encuentro con Calderoni con quien tuve un diálogo muy intenso, no en una sino en varias ocasiones. Para empezar, en una de nuestras charlas me dio su versión, muy particular, de la muerte del Pablote, ocurrida la noche del viernes 24 de abril de 1987.
Calderoni tenía fama de ser un policía sanguinario. Fue quien detuvo al jefe de jefes Miguel Ángel Felix Gallardo, participó en la ejecución de tres los hermanos Quijano Santoyo, torturados de manera inclemente. Fue compadre del narcotraficante Juan García Abrego quien ordenó, para favorecer la campaña de Carlos Salinas de Gortari, la ejecución de dos activistas del Frente Democrático Nacional en la campaña presidencial de Cuauhtémoc Cárdenas en 1988, Xavier Ovando y Ramón Gil.
En nuestra charla Calderoni no aceptó la versión sobre la ejecución del Pablote. El hecho es que el Zorro de Ojinaga fue cercado en una zona cercana al Río Bravo, en el rancho Santa Elena, en el municipio de Manuel Benavides. Esa noche los hombres que cuidaban a El Pablote lo dejaron, se fueron de parranda. Y González Calderoni con sus hombres apoyado por agentes de la DEA lo ejecutaron. Helicópteros de la DEA participaron en el operativo. Calderoni con un megáfono le exigía al capo que se entregara. Los agentes le prendieron fuego a la casa del rancho para obligar a salir al capo. En la refriega El Pablote prefirió darse un tiro y morir por sus propias manos.
En una de esas charlas Calderoni nos confió a Héctor González y a mí, que Salinas le pidió participar en un complot contra Cuauhtémoc Cárdenas para ejecutarlo y que al negarse a cometer un magnicidio fue amenazado por los Salinas y se refugió en Estados Unidos con el respaldo de la DEA y la protección del gobierno de Estados Unidos. Héctor publicó una nota de esa conversación y Calderoni estalló de ira. Era off the record, nos advirtió.
Nuestro diálogo fue intenso. Hablamos de su prima hermana Silvia Calderoni Guerrero quien se casó muy joven con Alfredo Harp Helú, primo hermano del magnate Carlos Slim Helú. Procrearon tres hijos y años después Alfredo y Silvia se divorciaron.
Calderoni me dijo también de su gran amistad con el comandante Julián Slim Helú, hermano del ingeniero Carlos Slim, el hombre más rico de México y uno de los más poderosos del Mundo. El hermano del ingeniero Slim, fue primer comandante de la Policía Judicial Federal, responsable de la seguridad del aeropuerto internacional de la ciudad de México, en el gobierno de Miguel de la Madrid, cuando el procurador era el doctor Sergio García Ramírez. Antes Julián Slim fue subdirector de la Dirección Federal de Seguridad.
Calderoni me confió que el general Macedo de la Concha en sus tiempos de titular de la PGR lo invitó a formar un equipo especial contra el terrorismo. Calderoni me dijo: “¡imagínate formar agentes especializados en armar y desarmar bombas! ¡Sería una locura! Al rato los jalan los narcos y el país va a estar como Colombia en los tiempos de Pablo Escobar”. Calderoni no aceptó, según me dijo, pero me advirtió: “el día que los narcos lleguen a tener el apoyo del gobierno, los van a usar para aniquilar a los enemigos de los políticos”.
La mañana del jueves 6 de febrero de 2003, en Macallen, Texas, al salir del despacho de sus abogados Calderoni fue ejecutado abordo de su auto cuando se disponía encender la marcha. Un gatillero le disparó a la cabeza. Su muerte fue instántanea.
La frontera que nos advertía Calderoni, entre el poder y el narco ya se rompió. Los cárteles, según, la denuncia del periódico Reforma, a través del mensajero manifestaron ser priistas y estar al mismo tiempo con el gobierno de Obrador. Son muchas las señales de la buena relación de Obrador con los narcos de Sinaloa. Lo vimos en el culiacanazo que concluyó con la liberación de Ovidio Guzmán después de su fugaz captura, luego con el apoyo presidencial a la familia del Chapo para obtener una visa del gobierno de Estados Unidos y después el famoso saludo de Obrador a doña María Consuelo Loera Pérez, madre del Chapo.
La periodista Anabel Hernández en su reciente libro El Traidor denuncia al cártel de Sinaloa de mantener negocios multimillonarios con el gobierno de Obrador. Habrá que esperar la respuesta del gobierno a las imputaciones de la periodista.
jueves, 14 de mayo de 2020
Ni militarización, ni fracaso; el problema es el crimen organizado
Carlos Ramírez
Sin analizar el escenario de la inseguridad, ni la
reconfiguración del crimen organizado, ni la letalidad de las bandas, ni el regreso
de capos a controlar municipios y funcionarios, la percepción de fracaso
de la Guardia Nacional y la calificación de militarización a la
participación constitucional de militares en seguridad pública es engañosa
y al final beneficia a las bandas criminales que nunca han querido a los
militares como guardianes de las leyes.
De ahí la importancia de algunas puntualizaciones:
1.- No se trata de meter a militares en labores de
seguridad. En diciembre de 2006 el presidente Calderón se ajustó a mandato
constitucional de usar a las fuerzas armadas en labores de seguridad
interior. La ley para regular esa participación que aprobó el presidente
Peña fue abrogada por la Corte.
2.- Los militares siempre han participado en acciones de
apoyo a la seguridad pública por razones de seguridad interior. De nueva cuenta
vale el esfuerzo repetir qué es la seguridad interior en las doctrinas
del Colegio de Defensa Nacional: “condición que proporciona el Estado
mexicano para salvaguardar la seguridad de sus ciudadanos y el desarrollo
nacional mediante el mantenimiento del Estado de Derecho y la gobernabilidad
democrática en todo el territorio nacional”. Es decir, la seguridad
interior es la fusión de seguridad con desarrollo y bienestar.
3.- Los militares de manera formal participaron en labores
de apoyo a la seguridad pública de diciembre de 2006 a noviembre de 2018 y nunca
se salieron del carril de la seguridad pública; en ese tiempo se habló de militarización
del país, pero nunca hicieron labores de otro tipo.
4.- A lo largo de dos sexenios hubo muchas quejas por
excesos de fuerza de militares en seguridad pública, pero todos fueron
atendidos, investigados y sancionados. Más aún, la Secretaría de la Defensa
Nacional creó su dirección general de derechos humanos que atendió quejas
antes de llegar a la CNDH. Todos los militares en acciones de seguridad
llevaban consigo una tarjeta con las reglas de respeto a los derechos
humanos.
5.- El gobierno de López Obrador ha extendido participación al
ejército en labores civiles, pero no para guardar el orden sino para
realizar actividades productivas. Las razones fueron claras: lealtad,
eficiencia y sobre todo honestidad. La participación militar en la
construcción del aeropuerto no militariza la industria de la
construcción, sino que los soldados al servicio del Estado realizan
obras civiles.
6.- La participación militar en labores de seguridad pública ha
merecido la aprobación del 85%, contra 60% de la policía federal, 48% de
la policía estatal, 39% de la policía municipal y 70% de la Guardia
Nacional. Es decir, a nivel sociedad no existe temor a la militarización
y el grado de confianza hacia los militares es el mayor entre todas las
fuerzas de seguridad.
7.- El problema central con las bandas criminales radica en su letalidad
y su capacidad de adquirir armas en los mercados ilegales de armas de México
y los EE. UU. Las fuerzas armadas son las únicas instancias de seguridad con mayor
capacidad de fuerza disuasoria.
8.- Hay que repetirlo: a la participación de las fuerzas
armadas en seguridad le hace falta la Ley de Seguridad Interior, el
Programa para la Seguridad Nacional y la funcionalidad de la hoy ineficaz
comisión bicameral de seguridad nacional del Congreso.
9.- No hay militarización porque los civiles tienen el control de todas
las oficinas y acciones no militares; congreso, Corte, gubernaturas,
municipios, etcétera.
10.- Y de manera sencilla: si los militares no entran a
seguridad interior, los cárteles seguirán avanzando en el control
del Estado.
-0-
Más vale prevenir… Aún con restricciones de reuniones presenciales, el Centro
Nacional de Prevención de Desastres celebró su 30 aniversario, nacido por los
terremotos de 1985. La participación central fue del coordinador nacional de
Protección Civil, David León. En la reunión, presidida por el secretario de Seguridad
y Protección Ciudadana. Alfonso Durazo Montaño, se presentó un avance
indispensable y urgente: la “Guía para la prevención, preparación y la gestión
de emergencias en el contexto del COVID-19”, además de otras emergencias
previsibles.
Política para dummies: La
política es la capacidad de entendimiento riguroso de la realidad.
@carlosramirezh
---30---
EL HOMBRE MEDIOCRE
“Todo lo que empieza mal acaba peor”, así lo sentencia la famosa ley de Murphy. Desde su inicio el gobierno de Obrador mandó malas señales. Comenzó con el rito de un chamán poseedor de falsos poderes ocultos que invocó a los espíritus para ‘orientar’ y ‘aconsejar’ al Tlatoani. A partir de ahí comenzó el talk show con el político de moda que convertiría al Palacio Nacional en la nueva casa de los comediantes.
Como ningún otro presidente en la historia del país, Obrador había llegado al poder con un bono democrático en las bolsas que él mismo se encargó de devaluar al cambiarlo por sus famosas estampitas y sus hojas del trébol de la buena suerte.
Después de casi veinte años de perseguir el poder desde las calles como un rijoso activista, los poderes fácticos le brindaron un voto de confianza. No había duda de su triunfo. Combinaba dos cualidades: legalidad y legitimidad. El respaldo de 30 millones de electores, más de la mitad de los que acudieron a las urnas. Pero aún antes de su aplastante victoria, había dudas. Con todo y el impresionante respaldo ciudadano a su favor no logró el consenso. Ya anteriormente lo habían advertido distintas voces. Una de ellas fue la del escritor Carlos Fuentes quien nunca confió en Obrador. Para el laureado escritor, el tabasqueño sería la última apuesta siempre y cuando se rodeara de un buen equipo de gobierno. También así lo consideraba el mismo Carlos Monsiváis quien sostenía que por su carácter pendenciero “el peor retrato de Obrador es el que él da de sí mismo”.
Obrador cometió el error de sentirse el amo del país. Un año y medio después de iniciado su mandato, su gobierno quedó convertido en un desastre. En buena medida la culpa se debe a sus malas decisiones. La renuncia explosiva del secretario de Hacienda Carlos Urzúa –a los seis meses de iniciada la llamada cuarta transformación– desnudó al gobierno de Obrador por “tomar decisiones de política pública sin el suficiente sustento”. En el papel Urzúa era, después de Obrador, el funcionario más importante del gabinete. Desde su atalaya, el Presidente contemplaba otro país, el país de las maravillas. Urzúa tenía otra visión y decidió cortar de tajo su relación. Primero no aceptó la imposición de colaboradores en el área económica “por la falta de conocimiento de la Hacienda Pública”. Y segundo: la corrupción. La existencia de “personajes influyentes del actual gobierno con un patente conflicto de interés”.
El país resultó muy grande para un presidente muy pequeño.
No se necesita ser un gran politólogo para entender que el derrumbe del añejo régimen priista significaba un nuevo periodo histórico en la democracia contemporánea de México. Se supone que la alternancia en el poder era un principio del cambio. Pero los panistas como Obrador no lo han entendido.
Obrador se ha escudado en la cantaleta de todos los días del rechazo popular a la aplicación de las políticas neoliberales, pero justamente es eso lo que hace su gobierno. Su administracion ha sido incluso peor que los neoliberales, al imponer medidas draconianas, excesivamente severas e impopulares.
Ha llegado al ridículo de recomendar un solo par de zapatos y unas cuantas prendas en el ajuar de la gente, como si él y su familia llevaran un modo de vida monacal.
Sus más fervientes críticos en las redes sociales lo ven como un canalla despreciable por su comportamiento vil.
Desde el principio del mandato de Obrador, el escritor Enrique Krauze fue muy puntual en advertir que ‘la clave’ del nuevo gobierno “estará en abrir una etapa histórica en la que el espíritu de conciliación, la tolerancia, el respeto pleno a la libertad de expresión priven sobre la polarización, el encono y la censura”. Pero resultó todo lo contrario.
Está claro que Obrador no es un político que le agrade la autocrítica. Por el contrario, le encanta que le endulcen el oído sus colaboradores convertidos, por desgracia, en sus lacayos. Funcionarios incompetentes sin voz ni voto, incapaces de decir no, algunos de ellos incapaces de leer unas cifras o leer un poema. En fin.
Es así, que en su pretensión de transformar a México en el país de un solo hombre, Obrador se ha encargado de convertir su triunfo en la derrota de México. A tal grado de apostatar a la corrupción y la impunidad en un agravio nacional.
Lo malo es que los problemas del país son muy grandes y tenemos un presidente muy pequeño, tan incapaz de saber contestar una sola pregunta. Un bufón rodeado de lambiscones sin un solo colaborador inteligente.
Tenía razón Carlos Fuentes cuando rechazó la invitación de un presidente para ser el secretario de Educación. ¿Quién se acuerda del secretario de Educación de Ruiz Cortines? Del presidente se acuerdan todos, del secretario nadie.
Obrador es un presidente gris, tan gris que si lo hubiera conocido José Ingenieros se viera inspirado en él y sus colaboradores para escribir su célebre ensayo El hombre mediocre.
Tenía razón el autor de La silla del águila en criticar a Hugo Chávez, el dictador a quien los morenistas le rinden culto. Fuentes decía que “Chávez, es un demagogo lloricón… Estuvo a punto de perder el poder. Se protegió en la iglesia. Lloraba. Un hombre sin sustancia, un Mussolini tropical de cuarta”.
Hoy Obrador lloriquea por las críticas en las redes sociales que todas las mañanas se lo desayunan cuando él sale a dar lecciones de moral desde su púlpito.
Concluyó este espacio de La Contracolumna con unas líneas de un espléndido texto de Soledad Loaeza
(https://www.jornada.com.mx/2006/03/23/index.php…) donde describe al polifacético Obrador:
"Cuando los griegos tipificaron los sistemas políticos: democracia, demagogia, oligarquía, jamás pensaron en que algún día surgiría la opción del gobierno de los más chistosos, ¿la bufocracia? Nosotros tampoco. Todavía habemos quienes esperamos que el país sea gobernado por los mejores de nosotros, como lo fueron Juárez y la constelación de los liberales del XIX. Su superioridad consistió en que a partir de sus ideales y de sus imágenes del deber ser de la República, tuvieron la disciplina y la inteligencia que los condujo a entender que el líder político sienta estándares morales y cívicos que eran -y deberían seguir siendo- una referencia, un modelo, una lección para todos nosotros. Abundan las anécdotas del ingenio de líderes políticos históricos. Podemos citar a Abraham Lincoln, a Winston Churchill, a Álvaro Obregón y hasta al general De Gaulle, pero la clave de su peso histórico no residía en su capacidad para hacer chistes, sino en la seriedad con que emprendieron la difícil tarea de gobernar, que no es, ni mucho menos, un día de campo”.
Seguridad: militares, Estado y la ley de seguridad interior abrogada
Carlos
Ramírez
La primera
lectura mediática del decreto para
la participación de las fuerzas armadas en labores de seguridad pública ha sido
parcial, para decir lo menos, pero no desde la óptica de los enfoques de
seguridad nacional que rigen formalmente en el Estado desde el Plan Nacional de
Desarrollo 1983-1988.
La decisión
presidencial en el decreto del lunes 11 apareció sin explicaciones. Y en materia de seguridad, los contextos son vitales para entender las decisiones.
Sobre todo, hay que enfatizar el hecho de que la decisión responde a la lógica de la Estrategia Nacional de Seguridad
Pública.
Pero, sobre
todo, tiene que ver con el concepto
de Estado como la institución garante
de la soberanía territorial (seguridad nacional), del bienestar (seguridad
interior) y de las personas (seguridad pública) y los militares como la última línea de defensa del
Estado-nación.
En todo caso,
el decreto tendría que haberse contextualizado con cuatro decisiones atrasadas:
1.- El Programa para la Seguridad Nacional comprometido por la Estrategia Nacional
de Seguridad Pública, definida dentro del Pan Nacional de Paz y seguridad
2018-2024 y hasta ahora sin
publicar. Los gobiernos de Calderón y Peña Nieto decretaron su programa respectivo como marco de referencia.
2.- El Sistema Nacional de Inteligencia para
generar “productos estratégicos para sustentar
la toma de decisiones en materia de seguridad nacional”.
3.- El fortalecimiento
y mantenimiento “de la seguridad
interior”.
4.- Y “promover
el concepto de cultura de seguridad
nacional (…) para contribuir al conocimiento colectivo del tema y fortalecer
la toma de conciencia sobre los riesgos
y amenazas, así como su posible impacto en la forma de vida de los
mexicanos”.
Y además de
estos compromisos de la Estrategia,
se requieren cuando menos dos apoyos
legales urgentes e indispensables:
1.- Una ley de seguridad interior (derogada
una, y a la espera de otra) casi como reglamentaria de la facultad presidencial
de mover tropas bajo el criterio de
seguridad interior.
2.- Reformas a
la Ley de Seguridad Nacional vigente para fortalecer
las acciones de seguridad ante el amento en las tensiones provocadas por el
crimen organizado/desorganizado.
La decisión de
asignar a las fuerzas armadas labores de seguridad confirmaron las versiones de que la Guardia Nacional necesitaba de
cuando menos diez años para
profesionalizarse, con el entendido de que se requiere apresurar las otras decisiones de seguridad ya enfiladas
por la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana: la depuración y profesionalización de las policías estatales y
municipales y la integración de un espíritu de cuerpo entre la Secretaría federal y las estatales de seguridad
pública.
Ante el retraso y las justificaciones estatales
y municipales de profesionalizar su seguridad y sus policías y ante evidencias
de que esos cuerpos son estructuras
de corrupción y control político local, todo el peso de la reorganización de la seguridad cayó en la Guardia
Nacional. No pasa día en que se presenten evidencias de cuerpos estatales y
municipales y algunos de la Guardia Nacional articulados al crimen organizado/desorganizado. En términos
estrictos, la delincuencia sólo puede existir por complicidades oficiales y el 95% de los delitos son de fuero local.
Analizado el
decreto sin su contexto de
estrategia de seguridad, la confusión lleva a decretar el fracaso de la estrategia. Sin embargo, la Guardia está funcionando
sin el apoyo de otras policías, ni de los gobiernos estatales y municipales, ni
de las organizaciones sociales. Por ello la importancia de apresurar el Programa para la Seguridad Nacional, la Ley de
Seguridad Interior, las reformas a la Ley de Seguridad Nacional, la reforma
policiaca local y la reforma del Centro Nacional de Inteligencia y construir un
frente integral de seguridad que
pueda acotar a los cárteles e irlos
desmembrando.
El espacio
temporal de la pandemia pareció ayudar para un despliegue de fuerzas de seguridad en territorios revelados de
operación de los cárteles en su
arrogancia y para romper la
complicidad de los grupos delictivos con poblaciones rurales, semiurbanas y
urbanas.
Más que
militarización se trataría de una ofensiva
integral de seguridad contra las organizaciones criminales en toda la república
sin llegar a una nueva guerra de
violencia.
-0-
Política para dummies: La política es lo que se quiere que sea, no lo que se
obstaculiza.
@carlosramirezh
---30---

