domingo, 4 de octubre de 2020

Robespierre región 4 en la SCJN criminalizar “decisiones políticas”

 


Carlos Ramírez

 

Si la carta oficial del presidente de la república a la Suprema Corte de Justicia para solicitar la aprobación de una pregunta orientada a investigar delitos y penalizar de manera legal a cinco expresidentes de la república, la mafia de la toga decidió convertirse en un tribunal Robespierre de la Revolución Francesa para investigar “decisiones políticas” pasadas de “actores políticos”.

La Corte la tenía fácil: declarar la inconstitucionalidad de la pregunta presidencial o decretar su constitucionalidad y avalar el proceso. Al final de cuentas, el presidente López Obrador dejo muy claro que quería sólo cumplir su compromiso de campaña de juzgar a expresidentes a petición popular y que en la consulta él como jefe del Estado iba a votar que no se juzgaran.

Pero el ministro presidente Arturo Robespierre Saldívar ser quitó la toga de gran magistrado constitucional y se puso el disfraz de ideólogo de la Cuarta Transformación para racionalizar y razonar lo que debiera ser la democracia participativa de la propuesta lopezobradorista, sólo que con argumentos que nada tenían que ver con su función de templario guardián del santo grial de la Constitución.

La pregunta aprobada por los once de la mafia de la toga propone investigar “decisiones políticas” de “actores políticos”, sin esclarecer, ninguno de ellos, lo que se entiende por política; y por política, de Aristóteles a Machiavelli, se tiende el ejercicio del poder como capacidad de dominación del otro. A partir de ahora, todas las “decisiones políticas” de funcionarios públicos estarán sometidas a consultas populares para su investigación penal, sin que medie, como enseñan a los abogados en los primeros cursos de derecho, denuncia con enlistado de comisión de presuntos delitos.

La maniobra del ministro Arturo Robespierre Zaldívar para atender las peticiones presidenciales regresó el derecho a los tiempos priístas en donde la ley se aplicaba por razones de poder, no de derecho; es decir, lo que pudiera llamarse la Ley del Alazán Tostado, en homenaje a Gonzalo N. Santos, el prototipo del político de pistola y puño que consideraba que la moral era un árbol que daba moras.

Lo que viene ahora es hacer la consulta, lograr el 40% de los votos a favor para hacerla vinculatoria y legal y a partir de ahí integrar los expedientes legales para discernir aquellas “decisiones políticas” que hubieran afectado la justicia y los derechos de las “posibles víctimas”. Y aquí está otro desaguisado jurídico de la mafia de la toga: no hay identificados delitos y menos víctimas, sobre todo si se aplicara el actual catálogo de delitos legales que reconoce el código federal de procedimientos penales. Claro, queda como salida que una vez que se determine que los presuntos delitos políticos no son delitos legales, entonces la Corte apruebe otra consulta para preguntarle a la gente si se convierten en delitos las meras acusaciones políticas producto de decisiones políticas de los actores políticos.

Por primera vez la Corte como la Catedral del Derecho y de las Leyes aprueba una consulta para iniciar procesos legales sobre “decisiones políticas” que no están tipificadas de manera penal en las leyes. Si alguien quisiera jugarle una mala pasad a la mafia de la toga, podría solicitar el amparo de la ley porque nadie puede ser perseguido ni investigado sin definir delitos concretos que estén en el código penal.

El ministro presidente Arturo Robespierre Zaldívar metió a la Corte en un hoyo jurídico, constitucional y político del tamaño del Cañón del Sumidero.

 

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EE. UU. 2020. De manera sorpresiva el presidente Trump anunció estar infectado por el coronavirus. Y no queda claro qué viene: ¿justificación de la derrota, posposición de elecciones, victimización electoral?

 

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Política para dummies: La política es la antítesis del derecho, para acabar pronto.

 

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Contracolumna • BUAP, RETOS DE UN RECTOR • AGÜERA DEBE IR A LA CÁRCEL

JOSÉ MARTÍNEZ M.

Puebla se encuentra a la vanguardia de la educación superior en nuestro país. Sus universidades públicas y privadas gozan de insuperable prestigio. Jóvenes de todo el país acuden a los campus de las universidades en esa entidad. El caso de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla es singular. Muchos de los frutos que se cosechan ahora se sembraron hace casi cinco décadas. Sin duda, uno de los pioneros en la tarea académica y científica de la BUAP fue Luis Rivera Terrazas. El actual rector José Alfonso Ortiz Esparza ha continuado su tarea por ese sendero, aunque en su caso sufre el acoso del gobernador Miguel Barbosa quien pretende apoderarse de la universidad para colocar ahí a uno de sus incondicionales, toda vez que el próximo año habrá elecciones para elegir el futuro rector de la BUAP, una vez que concluya la gestión de Esparza Ortiz.
Antes de él, la Universidad atravesó por varios periodos donde algunos rectores asumieron la institución como un auténtico botín político. El caso más grave fue el de su antecesor Enrique Agüera Ibáñez, quien debería estar, desde hace mucho tiempo en prisión por todos los atropellos que cometió a su paso por la BUAP, incluido el asesinato del exrector Samuel Malpica, donde Agüera es sospechoso de ser el autor intelectual. El crimen hasta ahora sigue impune. El caso no ha prescrito por lo que se debe reabrir el expediente y seguir las huellas de Agüera que lo incriminan en ese caso criminal. El atentado tuvo lugar una noche (3 de julio de 2013) cuando Agüera ordenó asestarle una golpiza a Malpica, pero a los sicarios se les pasó la mano y en lugar de golpes le dieron dos balazos al exrector privándolo de su existencia. Los hechos ocurrieron la víspera de las elecciones en la que Agüera pretendía imponerse como alcalde la capital poblana bajo el amparo del PRI.
De muy joven Agüera se trasladó de su natal Poza Rica a la ciudad de Puebla para estudiar en la BUAP donde emprendió su quehacer como un modesto profesor. Pero ¡Bingo! su amigo el rector y tocayo Enrique Doger le heredó el cargo y Agüera lo asumió como un regalo. Como un banco. Se hizo inmensamente rico.
Recuerdo los excesos del rector Agüera quien habitualmente se trasladaba en un helicóptero Bell 407 de color Rosso Corsa (Rojo Ferrari) y sus exquisitos trajes Brioni de casi cuatro mil dólares –los más caros del mundo– y uno que otro Hugo Boss. Entonces Agüera lucía como un maniquí –era algo así como la otra cara de la moneda de La Maestra, por los gustos exóticos de Elba Esther Gordillo, la clienta asidua de la lujosa tienda Neyman Marcus–.
Como rector Enrique Agüera y su familia eran clientes predilectos de las tiendas departamentales más exclusivas de Estados Unidos: Berneys New York, Saks Fifth Avenue, Nordstrom, Lord and Taylor y Bloomingdale’s.
Eso no era nada en comparación cuando Agüera y compañía se hospedaban en hoteles de lujos donde salían a bordo de limosinas para ir de compras a las tiendas más exclusivas y caras del mundo en Rodeo Drive en Beverly Hills, (Bally, BCBG Max Azria, Burberry, Bulgari, Cartier, Celine, Chanel y Coach, por citar algunas). Después de gastar decenas de miles dólares se trasladaban directo al aeropuerto para viajar en su jet privado rumbo a la capital poblana retacados de regalos.
Medios de comunicación lo pillaron una y otra vez en sus trapacerías. Llegó incluso el momento en que nadie lo reconoció. Se cambió el rostro. Médicos de Houston le realizaron una costosa cirugía estética para “embellecerlo”.
Cierto, Agüera se transformó. Pasó de ser un modesto profesor universitario a un magnate. Casas, ranchos, hoteles, caballos de raza y negocios lo mismo en Puebla que en Veracruz y Quintana Roo.
El gobernador Miguel Barbosa tiene el ojo puesto en la BUAP. Desde que llegó al poder le declaró la guerra al rector Esparza Ortiz. Su objetivo es poner ahí a uno de sus incondicionales de Morena.
Barbosa es un clon de Agüera, desde la llamada “izquierda” en el PRD y ahora Morena ha amasado una incalculable fortuna. La prensa local exhibió el dispendió de sus viajes por el mundo y algunas de sus lujosas propiedades. Una de ellas la mansión de Coyoacán en la Ciudad de México propiedad del expresidente Miguel de la Madrid, el precursor de los gobiernos neoliberales del viejo PRI.
El rector Esparza Ortiz presentó este domingo el tercer informe de su segundo periodo al frente de la BUAP, al final de su mensaje dirigió unas palabras a quienes atentan apoderarse de la Universidad.
La BUAP goza de un invaluable prestigio académico y de investigación. Es una de las cinco mejores universidades del país. Apenas en julio el Latin America University Rankings 2020, de Times Higher Education la posicionó entre las principales instituciones de educación superior en Latinoamérica y el Caribe al ser una de las mejor evaluadas en investigación, enseñanza y patentes.
Parte de ello se debe a que desde su llegada a la rectoría, el doctor Esparza alejó a la universidad de la grilla barata, trazó un plan al que ha mantenido en constante revisión, entendiendo que la educación es importante tanto como inversión en capital humano como para facilitar la investigación, desarrollo y difusión de tecnologías.
Así de simple, rompiendo las viejas prácticas de la corrupción en que se vio atrapada la Universidad durante varios periodos. El caso de Agüera es una mera muestra.

viernes, 2 de octubre de 2020

Contracolumna • CONSULTA ¿JUSTICIA O VENGANZA? • EL SIGUIENTE PASO ES LA TIRANÍA



JOSÉ MARTÍNEZ M.


El líder aquél que mandaba al diablo a las instituciones, que se refocilaba poniendo apodos a los expresidentes, que insultaba a los ministros de la corte a los que llamaba “parásitos”, que ninguneaba al Congreso a cuyos legisladores daba un trato de sirvientes, que asumía a la prensa como sus enemigos, que menospreciaba a las mujeres y negaba la ayuda a los niños con cáncer, ahora es el poder de los poderes, no importa que pisotee a las leyes y maltrate la investidura presidencial como un trapeador. Ahora, él es el inquisidor, el verdugo que decide quiénes deben ser echados a la hoguera.
“El Estado soy yo”, como el Rey Sol –Luis XIV de Francia– Obrador con la complicidad de la Suprema Corte se erige como Dios en el poder.
Obrador llegó a Palacio Nacional con la ambición de erigirse en un prócer pero en su ambición se conduce como un charlatán, como un payaso que hace muy bien su papel, pues lo que dice no tiene la menor importancia, como lo hizo en el foro de las Naciones Unidas con sus payadas donde se exhibió como lo que es.
Lo malo es cuando se entromete en asuntos que no son de su incumbencia, cuando no muestra el menor respeto por los otros poderes y las instituciones autónomas, como auto-erigirse en el “guardián” de las elecciones y doblegar a la Corte para saciar su venganza contra los expresidentes.
No importa que Obrador cuente con la fidelidad de cuatro de los once ministros que componen la cabeza del Poder Judicial. Lo que importa es intimidar y sacar raja política.
La Suprema Corte –desde su origen con la Constitución de 1824– ha sido parte del poder político. Hubo un tiempo, incluso, con las reformas a la Constitución de 1857 en que el presidente de la Corte ocupaba la vicepresidencia de la república. Lo malo ahora en nuestros tiempos, es que con Obrador la Constitución ha dejado de ser la norma jurídica.
Está claro que no es una decisión habitual que los ministros desafíen al presidente, por el contrario los integrantes de la Corte generalmente toman sus decisiones con base en cálculos políticos, como ocurrió ahora con la declaración de constitucionalidad de la consulta para enjuiciar a los expresidentes.
Para algunos significa que Obrador doblegó al Poder Judicial y ahora tendrá directa e indirectamente el aval para juzgar a sus antecesores, pues podrá justificar que no está solo en esa aventura.
Ante el acoso presidencial, la ministra Norma Piña fue contundente “mi responsabilidad es no ceder a presiones más allá de las que derivan de mis responsabilidades constitucionales”.
Está claro que la ley no debe ser sometida a consulta.
El jurista Diego Valadés, exprocurador general y exministro de la Corte frente a la “constitucionalidad de la Consulta”, dice que “ahora no todos los presuntos inocentes son iguales. En unos casos hay que preguntárselo al pueblo, en otros no es necesario. No encuentro la base constitucional del criterio que convierte a un instrumento político en requisito de procedencia para la acción penal”.
En efecto, Obrador está construyendo un régimen donde la ley se convierte en el gobierno de las muchedumbres, donde impera la violencia y el desprecio por las leyes. Con la aprobación de la Corte ahora los ciudadanos –en especial las mayorías incultas– tienen el derecho hacer lo que deseen o lo que se propongan. Ya lo vimos primero con la cancelación del aeropuerto de Texcoco y luego con la construcción del tren maya. Todo resuelto por consultas.
Con la llegada de Obrador al poder hemos visto cómo desde Morena el gobierno echa mano de la movilización de las mayorías incultas para el uso indebido de la fuerza e imponer sus proyectos. Eso que él llama “el pueblo bueno”.
Obrador le tiene bien tomado el pulso a la muchedumbre para imponer un estilo particular de gobernar, no importa que el llamado del tabasqueño no sea racional, pero él sabe apelar a los sentimientos, utilizando el miedo y el nacionalismo, el circo, el linchamiento y la dádiva como formas de ejercer justicia y repartir bienes.
Claro, Obrador atenta contra el Estado democrático. Sin el menor rubor y desvergüenza ha llenado de injurias a los miembros del Poder Judicial. Es un pleito que comenzó en el gobierno de Vicente Fox, cuando en 2005 el tabasqueño fue sometido a un proceso de desafuero para ser juzgado por no obedecer una orden judicial que le ordenaba suspender la construcción de una calle en un terreno que había sido expropiado años antes. El PRD promovió entonces un recurso ante la Corte bajo el argumento de que el desafuero debía decidirse en la Asamblea Legislativa del Distrito Federal (donde el PRD era mayoría) y no en la Cámara de Diputados. La Corte rechazó frenar el proceso de desafuero en la Cámara de Diputados y Obrador aseguró que los ministros actuaban políticamente.
En seguida atacó a los ministros al afirmar que daban “un mal ejemplo” por sus altos salarios. A partir de su arribo al poder nadie podrá ganar más que el presidente. Al final los ministros concedieron.
En 2014, Obrador acudió a la Corte para preguntar si era posible o no, realizar una consulta popular sobre la reforma energética. Los ministros determinaron que en ese momento era improcedente e inconstitucional.
Entonces Obrador los llamó “vulgares corruptos”, por “negar al pueblo su derecho a decidir”.
En diciembre de 2015, cuestionó la designación de dos nuevos ministros (Norma Piña y Javier Laynez) a quienes calificó como “achichincles” de Peña Nieto. Por dichos nombramientos acusó al poder judicial de no ser independiente y ser parte de la Mafia del poder… El Poder Judicial es un apéndice… es un poder sometido", acusó el tabasqueño.
En su pasada campaña presidencial calificó a los ministros como "maiceados y alcahuetes" por actuar bajo “consigna” y de “no resolver nada a favor del pueblo”.
Ante el acoso presidencial, los ministros de la Corte finalmente se mostraron complacientes al declarar constitucional la consulta para juzgar a los expresidentes.
Esta decisión atenta contra el proceso de transición democrática que viene experimentando el país en los últimos 20 años. Es dar un paso atrás a la reforma constitucional de 1994 cuando se determinó que la Corte se convirtiera en el máximo intérprete de la Constitución a través de las controversias constitucionales, las acciones de inconstitucionalidad y el amparo.
Hoy el presidente vuelve a ser la figura central del sistema político al anular los pesos y contrapesos que atentan contra el espíritu del Constituyente de 1917.
Ahora con Obrador la impartición de justicia queda en manos de la muchedumbre. De continuar la degradación de las instituciones y de las leyes, el siguiente paso es la tiranía.
Mientras tanto, en la Suprema Corte de Justicia de la Nación hay seis lacayos que denigran al Poder Judicial.

jueves, 1 de octubre de 2020

Contracolumna • MUÑOZ LEDO TIENE ALZHEIMER • LA MATANZA DEL 2 DE OCTUBRE


JOSÉ MARTÍNEZ M.
A la memoria de René Avilés Fabila

Sobre los cadáveres de los estudiantes de la masacre de 1968, Porfirio Muñoz Ledo construyó su carrera política.
Desde las catacumbas del poder busca ahora con ansiedad desbocada presidir las riendas de Morena. Habla como si el pasado no contara o existiera, recurre al falso discurso “progresista”.
Como Obrador, Muñoz Ledo lleva en la sangre los genes del PRI. Los dos han envilecido la política al declararse de “izquierda”.
Si Obrador con desfachatez glorifica a Mussolini ante la comunidad internacional dejando en el olvido las masacres, los crímenes de guerra y los atropellos a los derechos humanos cometidos por el dictador, Muñoz Ledo justificó con excesiva desvergüenza la matanza de los estudiantes en la Plaza de Tlatelolco.
Morena y sus líderes representan todo aquello contra lo que los estudiantes protestaban.
Obrador y Muñoz Ledo desde su primera juventud formaron parte del PRI. Ahora enarbolan banderas ajenas para apropiarse de la lucha de los jóvenes estudiantes que estaban en contra del autoritarismo.
A principios de la década de los cincuenta Muñoz Ledo comenzó su longeva trayectoria de tunante. Siempre insatisfecho, Porfirio ha pasado de los brazos de partido en partido como un objeto, manoseado y poseído como las damas con aspiraciones a estrellas de Hollywood. Así ha transcurrido su existencia, de la vanidad a la frivolidad hasta llegar al hastío con la conciencia adormecida.
En el ahíto de su vida Muñoz Ledo deja de lado su cansancio, lo domina la ambición y mira con desprecio a sus pares, los que ahora lo atacan y lo ven como una piltrafa, la inteligencia perdida desde hace tiempo, un tiliche que no puede guardar el equilibrio pero al cual la ambición lo empuja a seguir no importa que ahora dispute el control de un partido en medio de una lucha de lodo hasta llegar dispuesto a un menage a trois en la dirección política de Morena.
Las nuevas generaciones tal vez no conocen la longeva trayectoria de Muñoz Ledo, un trapecista político que ha sabido camuflarse a todos los colores partidistas. Muchos como él, incluido Obrador, han tenido el don de la ubicuidad. En veces pueden mostrarse institucionales, progresistas, reformistas, liberales o revolucionarios, según convenga.
Cuando la matanza de los estudiantes en octubre de 1968, Muñoz Ledo era un recalcitrante priista dispuesto a poner el pecho en defensa del presidente Díaz Ordaz. Cincuenta años después le puso la banda presidencial en el pecho a Obrador. Desde entonces hasta Morena ha pretendido ser el rector del discurso ideológico de los partidos en los que ha militado.
No hay diferencia entre el discurso diazordacista y obradorista, los dos concluyen en el autoritarismo de gobiernos hegemónicos.
La matanza con todas sus consecuencias históricas fue para Muñoz ledo un acto de “madurez revolucionaria”, una decisión de “supremacía del poder político”.
Después de 52 años reina sobre los cadáveres de aquellos jóvenes el mismo discurso, las mismas voces y el fantasma de los desaparecidos actores.
Hoy los militares son parte del poder, lo comparte con ellos el presidente Obrador, no le hace que en sus discursos incendiarios desde la oposición los responsabilizó de la masacre. Los añejos discursos están ahí para la historia como las incongruencias de su gobierno.
Cuando Muñoz Ledo respondió el V informe del gobierno de Díaz dio lectura a la reivindicación ideológica del sistema: “Con la más estricta objetividad podemos afirmar que los conflictos sociales que tuvieron lugar en México, y que llegaron a poner en peligro la paz pública, no dejaron como saldo el más mínimo incremento de poder de influencia a favor de quienes se oponen a la transformación acelerada y a la autonomía del país.
“Entre estas instituciones guarda un papel prominente el Partido Revolucionario Institucional, cuyos principios y programa de acción están ordenados precisamente según el pensamiento que hoy confirma, esclarece y afianza con actos el más distinguido de sus miembros: Gustavo Díaz Ordaz”.
“Como miembro de este partido y como mexicano que confía honestamente en el destino de la nueva generación, nada me ha conmovido más hondamente en el texto del V Informe que el valor moral y la lucidez histórica con que el Presidente de México reitera su confianza en la ‘limpieza de ánimo y en la pasión de justicia de los jóvenes mexicanos’”.
Sí, Muñoz Ledo tiene Alzheimer político. Parece que es contagiosa y progresiva. El mismo mal lo padece Obrador quien también presenta síntomas graves de pérdida de memoria y confusión ideológica.
Dos años después de la matanza del 2 de octubre, Obrador a los 17 años en 1970 acudió al PRI a afiliarse y en él se mantuvo imperturbable hasta 1989, todavía dio su última batalla en el PRI defendiendo la causa del entonces candidato presidencial Carlos Salinas de Gortari.
Ahora Obrador como Muñoz Ledo se autoproclaman de “izquierda”, no importa que Obrador admire a Mussolini y Muñoz Ledo a Díaz Ordaz, cuya imagen lleva tatuada en el pecho.

Trump-Biden, lectura estratégica: el resentimiento y los 538 votos reales

 



Carlos Ramírez

 

Uno de los errores más comunes en el análisis periodístico de sucesos que afectan a la sociedad es asumir la interpretación personal de los analistas como si fueran los estados sociales de ánimo. El debate Donald Trump-Joe Biden se está pasando, en los EE. UU. y México, por el filtro de los que los autores suponen que debe ser la política: la ética y el buen comportamiento.

Sin embargo, hubo dos enfoques ausentes en los análisis posteriores al debate: el perfil del estadunidense medio que se mueve en función del resentimiento, la codicia, la explotación y el bulling social y los 538 votos electorales que son los que elegirán al próximo presidente sin importar los que vieron el debate y decidirán su voto popular en función de los comportamientos de los candidatos peleando a cuchilladas la presidencia.

La sociedad electoral estadunidense, la de la calles, la de los intereses egoístas, la que busca ganancias, es otra cosa: votó antes por el imperio invasor para construir un nivel de vida basado en la exacción de recursos, aceptó derrocamiento de gobiernos que afectaban ese confort, reeligió al tramposo de Nixon y lo derrocó el establishment del FBI, se divirtió con las calenturas de Clinton, quiso a Obama por el color de la piel y se decepcionó por sus resultados y por ello voto enseguida con enojo por Trump y no por Hillary Clinton.

Para esa opinión del establishment, Trump perdió el debate; pero para la base estadunidense enojada con los políticos, encarada contra el fisco del Estado, decepcionada porque no les hacen caso, racista por configuración genética y violenta contra quienes quieren romper el orden interior formal y se encuentran con la brutalidad policiaca como medio de control social de minorías resentidas o radicalizadas a la izquierda, Trump refrendó su propuesta presidencial de 2016.

Quienes van a elegir al próximo presidente de los EE. UU. serán esas bases sociales celulares con sus propias contradicciones. Ahí fue donde Trump hundió a Dormilón Biden: el presidente enarboló, con enojo, el argumento de ley y orden contra los disturbios en ciudades --y lo subrayó varias veces Trump-- gobernadas por apáticos y atemorizadas autoridades locales del Partido Demócrata, mientras Biden convocaría a la Casa Blanca a una reunión entre sociedad, policías y gobierno para buscar una salida.

A los analistas liberales suele no gustarles estos métodos sociales analíticos, pero en realidad la función del análisis es la de exhibir la realidad; si imponen sus puntos de vista, entonces se trataría de opinión y su mercado es menor. Y hasta ahora pocos han analizado la realidad de la sociedad estadunidense: Myrdal en el caso del problema negro, Katherine Cramer en el perfil del estadunidense medio resentido con el Estado, Wright Mills con su perfil de la élite de poder que manda e impone gobiernos.

El resultado del debate del martes debe medirse en función del estado de ánimo del estadunidense medio --la mayoría silenciosa que despertó Nixon-- que está harto del Estado, que admira a quienes defraudan al Estado, que apoya la fuerza, que es racista hipócrita y que, en fin, sabe que su confort depende de gobiernos que tienen que ensuciarse las manos para invadir países y explotar personas y que se la pasa leyendo los movimientos en la bolsa de valores porque vive de la especulación codiciosa en el mercado accionario y no de sus salarios.

Lo que ha sido tipificado como concepto sociológico como las buenas conciencias --a partir de una novela revalorada de Carlos Fuentes-- suelen dictar los enfoques en medios, pero no representan los intereses o las pasiones del estadunidense ahogado por la pandemia, el confinamiento y el desempleo y que no se preocupa por los muertos si éstos significan que la economía deba abrirse para trabajar.

 

 

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martes, 29 de septiembre de 2020

Complejo militar-mediático-seguridad- inteligencia-espionaje contra Trump

 



Carlos Ramírez

 

Como no se había visto desde que el subdirector general del FBI, Mark Felt, se alió Bob Woodward y al The Washington Post para forzar la renuncia del presidente republicano Richard Nixon, ahora de nueva cuenta la comunidad de los servicios de inteligencia y seguridad nacional civiles y militares acaban de dar un paso público para pedir el voto a favor del demócrata Joe Biden y contra el republicano Donald Trump.

Detrás de las acusaciones de arrogante, grosero, racista, autoritario, impulsivo y sobre todo antisistémico se localiza el hecho de que Trump ha ido desmantelando y depurando los servicios civiles y militares de inteligencia y seguridad nacional porque se convirtieron en un poder autónomo dentro del Estado estadunidense, con capacidad para arrinconar, acotar e imponerse sobre los presidentes civiles. Con los relevos poco educados de funcionarios del área de seguridad Trump logró demostrar que esos servicios son un nido de intereses y de corrupción.

En este sentido debe leerse la carta abierta del pasado 24 de septiembre de 489 generales, almirantes, altos funcionarios, embajadores y servidores civiles del área de seguridad nacional --todos retirados-- a favor de Biden. Leída con enfoques de seguridad nacional, se trató el primer paso de lo que pudiera ser un intento de golpe de Estado de funcionarios de alta jerarquía de seguridad contra el presidente que no les hizo caso ni les respetó.

La carta tiene, además, otro contexto que iría completando el Estado profundo que siempre denunció Trump: una estructura de intereses reales de poder económico, mediático, político, militar y de seguridad para dictaminar sobre posibilidades presidenciales. Aun en el supuesto caso de que todas las acusaciones contra Trump fueran ciertas, la carta de exfuncionarios de seguridad y los pronunciamientos de The Washington Post y de la revista The New Yorker ofrecerían el panorama de un poder oculto que está moviendo preferencias a favor de Biden, justo cuando comienza a declinar en encuestas clave como la de Florida.

The Washington Post ha dedicado ocho editoriales para ofrecer un racimo inflexible de críticas severas contra Trump y ninguna contra Biden; al contrario, el diario pide votar por el demócrata. La tesis central radica en la argumentación de que con Trump “nuestra democracia está en peligro”, aunque los comportamientos del diario violen la objetividad en el tratamiento periodístico de asuntos electorales. Inclusive, dice el diario que uno de los objetivos de Trump es Jeff Bezos, dueño del Post y de Amazon y el hombre más rico de los EE. UU. con una fortuna de más de 100,000 millones de dólares por actividades dedicadas al comercio. La revista The New Yorker igual pide votar contra Trump y celebra los acercamientos de Biden con el exprecandidato socialista Bernie Sanders.

En este contexto, el principal adversario de Trump no es el demócrata Joe Dormilón Biden, sino el complejo militar-industrial-mediático-inteligencia que representa el verdadero poder en los EE. UU. y cuyos intereses fueron dañados por Nixon a mediados de los setenta y ahora por Trump. Y en el fondo estaría un asunto oscuro: la posible intervención de Rusia en las elecciones estadunidenses a favor de Trump, presuntamente descubierta por los servicios de inteligencia y seguridad nacional de Washington. Sin embargo, hay otros analistas que señalan que esa versión es parte de la estrategia demócrata de campaña para debilitar a Trump.

Lo grave, en todo caso, fue la carta abierta de 489 exfuncionarios de inteligencia y seguridad nacional civiles y militares contra el presidente en funciones, dejando indicios de una guerra interna en la estructura del poder que sólo tendrá dos opciones: echar a Trump y retomar el poder y que gane Trump y profundice la limpia de funcionarios de inteligencia y seguridad nacional. Esta lectura tiene el contexto del hecho de que Nixon renunció en 1994 por una alianza FBI-The Washington Post.

 

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sábado, 26 de septiembre de 2020

Contracolumna · J. CARDENAS, LA OTRA LA MAFIA DEL PODER · MANUEL BARTLETT Y JULIA ABDALA, AMIGOS

 


JOSÉ MARTÍNEZ M.


Como El Padrino de Mario Puzo, la del Indep y la cuarta transformación es una historia de película. Cuando el presidente Obrador designó al abogado Jaime Cárdenas Gracia como director del Instituto para Devolverle al Pueblo lo Robado, lo llenó de elogios, tres meses después las alabanzas se convirtieron en vituperios.
Al presentar su renuncia, el jurista desnudó al gobierno del presidente Obrador. Los críticos del tabasqueño de sopetón convirtieron a Cárdenas en un héroe y los obradoristas lo tildaron de traidor.
Ya sabemos que Obrador nada más escucha una crítica en su contra y reacciona como un capo di tutti capi, de inmediato saca su metralleta de injurias. Ningún político ha tenido la habilidad de disparar más insultos por minuto que una AK-47, de esas que llaman cuerno de chivo. Una ráfaga de ofensas de los cartuchos del tabasqueño y sus víctimas caen abatidas en su dignidad, honor y credibilidad.
Cuando el caso amerita, Obrador tiene su brazo ejecutor para castigar a sus enemigos acusados de corruptos. Santiago Nieto Castillo, titular de la Unidad de Inteligencia Financiera es el inquisidor que actúa a la menor señal del Jefe con la clásica instrucción de “encárgate de esto”. Esos “moditos” le han acarreado a Nieto conflictos con el fiscal Alejandro Gertz Manero.
Como en la mafia, el jefe de jefes de la cuarta transformación exige a sus subordinados un juramento de lealtad absoluta. Pareciera que con su renuncia Jaime Cárdenas rompió el código de honor de las mafias sicilianas, la omertá, que en este caso prohíbe hablar de los asuntos internos del gobierno.
Jaime Cárdenas no es un soplón. No estuvo dispuesto a jugarle al redentor. Por eso denunció que el presidente Obrador espera una fe ciega de sus colaboradores como si fueran unos “juanitos”. Simplemente no estuvo de acuerdo y decidió cumplir con su obligación de denunciar los malos manejos en el Indep que involucran a personajes cercanos al círculo del presidente, específicamente a Alejandro Esquer, su secretario particular, como antes lo fue René Bejarano con los millones de pesos recibidos del empresario Carlos Ahumada.
Contra su voluntad Jaime Cárdenas, un político de perfil bajo, pasó a convertirse en un personaje mediático.
Desde muy joven su vida ha estado ligado a la academia donde es reconocido por su trabajo especializado en los temas de la corrupción. Sin duda alguna su renuncia al Indep representa una ruptura con Morena y la política. Cárdenas anticipó que va a regresar a su cubículo en el Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM.
En un ejercicio de introspección asumió la decisión más difícil de su vida. Renunció a su cargo con las consecuencias que todo ello implica. “El presidente esperaba una lealtad ciega”, denunció tan pronto comenzó a sufrir el acoso de los medios y de las huestes obradoristas.
Como en las películas de vampiros, Cárdenas le puso una estaca en el corazón de la cuarta transformación.
Aunque de alguna formaron fueron compañeros de lucha, Cárdenas y Obrador no son los grandes amigos.
En 1989 mientras Cárdenas estudiaAba un doctorado en España conoció al senador del PRD Luis Martínez Fernández del Campo quien lo presentó con Manuel Camacho Solís. Camacho lo incluyó en su equipo de trabajo en el gobierno de la Ciudad de México durante el sexenio de Salinas. Cárdenas fue enviado por Camacho a estudiar transiciones democráticas a Estados Unidos pero al no ser favorecido con la candidatura presidencial, Cárdenas ingresó al Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM.
Un trabajo académico sobre procesos electorales causó impacto en el PRD. Fue así que Los Chuchos lo invitaron a ser consejero del IFE, cuando José Woldenberg presidió ese instituto. Al concluir su gestión como consejero regresó a la UNAM y de ahí pasó a convertirse en diputado externo del PT.
A partir de entonces se hizo amigo y después asesor jurídico de Manuel Bartlett.
La pregunta es ¿cómo un jurista prestigiado en el tema de la corrupción iba a ser consejero de uno de los políticos más corruptos ligados a Obrador?
Cuando estalló el escándalo de la millonaria fortuna en propiedades de Bartlett y su familia, Jaime Cárdenas se vio metido en un brete. ¿Cómo ayudar al amigo metido en problemas? Bueno, ya todos sabemos que el primer defensor de Bartlett fue el presidente Obrador quien lo defendió a capa y espada, diciendo que el exgobernador de Puebla era una víctima de las canalladas de los conservadores.
La esposa de Cárdenas, María de la Luz Mijangos Borja, titular de la Fiscalía Especializada en Combate a la Corrupción le tocó conocer el expediente de la sospechosa fortuna de Bartlett y su familia, estimada en cerca de mil millones de pesos. Pero lejos de actuar con la ley en la mano la flamante esposa de John Ackerman, la secretaría de la Función Pública, Irma Eréndira Sandoval se apresuró a exonerar al director de la Comisión Federal de Electricidad, Manuel Bartlett de los señalamientos de corrupción.
Inexplicablemente la pareja sentimental de Bartlett, la señora Julia Abdala sin antecedentes empresariales antes de conocer a Bartlett, y la que ha recibido condonación de impuestos y ha amasado una multimillonaria fortuna, fue dejada en el olvido sospechoso.
Santiago Nieto el titular de la terrorífica UIF jamás se dio a la tarea de investigar a la señora Abdala y congelar sus cuentas, como regularmente se hace con los enemigos de Obrador.
Jaime Cárdenas, sin duda alguna, es un hombre que sabe demasiado, quien debe estar comprometido ética y moralmente a desvelar la historia de la mafia de la cuarta transformación, o pasará a la historia como una tapadera de Bartlett y compañía.