martes, 8 de septiembre de 2020

Morena: Muñoz Ledo a la dirigencia para dinamitar la 4-T desde dentro

 


Carlos Ramírez

 

El multipolítico Porfirio Muñoz Ledo encontró en la presidencia de Morena su última oportunidad para ejercer la presidencia de la república, no desde Palacio Nacional, pero sí desde el modelo soviético de convertir al partido en el centro del poder vía un politburó. El verdadero poder de los zares comunistas de la URSS estaba en su cargo de secretario general del partido, no en el de presidente de la Unión.

Muñoz Ledo ya fue presidente del PRI en 1976 y presidente del PRD en 1993-1996, fue pivote de Fox para derrotar al PRD en el 2000, colaboró con el PAN después, tuvo una alianza con Enrique Peña Nieto en la gubernatura del Estado de México y aterrizó como diputado externo de Morena en el 2018. A sus 87 años aspira, sin ser militante, a dirigir a Morena en la peor fase de su crisis de indefinición partidista.

En la presidencia del PRI le tocó a Muñoz Ledo pactar la negociación para robarle a la izquierda socialista que compitió bajo el registro del PPS la gubernatura de Nayarit: Alejandro Gascón Mercado, uno de los ideólogos socialistas más respetados y reconocidos, había ganado la elección, pero Muñoz Ledo pactó con la dirigencia del PPS dar una senaduría en Oaxaca a este partido, a cambio de que Nayarit lo gobernara el coronel Rogelio Flores Curiel, quien había sido jefe de la policía del DF durante el halconazo del 10 de junio de 1971 cuando estudiantes fueron aplastados con violencia por comandos represivos del Departamento del DF.

En la presidencia del PRD, entre otras cosas, le tocó operar la primera campaña presidencial perredista a la república, con Cuauhtémoc Cárdenas como candidato. Pero el partido y la campaña fue un desorden y Cárdenas bajó la votación de 31% en 1988 a 17% en 1994. El estreno electoral del PRD estuvo a cargo de Muñoz Ledo y fue un sonoro fracaso.

Muñoz Ledo ha soñado siempre con ser presidente de la república. Estuvo en la lista de precandidatos priístas de 1975, fue candidato del PARM en el 2000 y declinó a favor de Fox. Luego participó en el gobierno de Fox como embajador. Y se quedó pululando en las goteras del sistema priísta.

El relevo de dirigencia de Morena, partido al que no está afiliado, aunque sea su diputado, abrió una oportunidad. Sin embargo, la crisis en la organización y la dirigencia de Morena ocurre porque el presidente López Obrador no quiere un partido-sistema que obstaculice el funcionamiento del ejecutivo. Y desde hace meses, Muñoz Ledo ha confrontado directamente a López Obrador en temas de funcionalidad de la mayoría gobernante.

A partir de su experiencia priísta, Muñoz Ledo quiere que Morena sea una reproducción priísta como partido-sistema, es decir, una organización de masas que represente sectores sociales para influir y presionar al presidente de la república. En el año que estuvo de presidente del PRI, Muñoz Ledo lo convirtió en un partido de clase y le dio la noción de un partido de los trabajadores, tratando de convertir a la decrépita CTM en una clase obrera militante que condujera el rumbo de la presidencia de la república.

De llegar al cargo, Muñoz Ledo convertiría a Morena en el partido por encima del presidente de la república y tendría capacidad de decisión para definir el proyecto de gobierno. En ese caso, habría dos cabezas de gobierno y dos proyectos diferentes, sobre todo por la personalización del poder que ha definido el estilo presidencial de López Obrador.

En los hechos, Muñoz Ledo no tiene ninguna posibilidad de llegar a la presidencia de Morena, aunque representaría la corriente de expriístas que salieron del tricolor con Cárdenas en 1987, se asentaron en el PRD y ya se pasaron a Morena. Pero en el esquema del presidente López Obrador, Morena no será un partido político de clases, ideología o proyecto autónomo, sino sólo un canal de acceso a cargos públicos para evitar la creación de otro PRI.

 

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lunes, 7 de septiembre de 2020

Contracolumna * OBRADOR Y LA MAESTRA NOSTRA * GORDILLO, DEL INFIERNO A LA GLORIA

JOSÉ MARTÍNEZ M.

Fue la mujer más poderosa de México. Pero también la más odiada. Su vida no tendría sentido sin el apoyo incondicional del presidente Salinas. En el ocaso de su vida tiene un reencuentro con el poder. Ahora con el presidente Obrador como escudo protector. De un plumazo se da vuelta a una tenebrosa historia de las prácticas tradicionales de la política mexicana: robo, traición y asesinato.
Fue decisivo su apoyo a la campaña presidencial del tabasqueño. Miles de profesores operaron a lo largo y ancho del país en favor de Morena a través de las Redes Sociales Progresistas. La Maestra puso a su servicio una importante logística de recursos humanos y dinero.
Marcada por las complicidades y las traiciones la política mexicana opera como la mafia. Las “alianzas” se dan a través de pactos en la oscuridad del poder.
La política también tiene sus códigos como la mafia. El dinero y la corrupción son parte del poder. En la larga travesía de su lucha por el poder, Obrador estableció pactos y acuerdos inconfesables. Uno de ellos fue con La Maestra quien a cambio de su apoyo a Morena obtuvo su libertad y la pretensión de convertir a las “redes progresistas” y al Grupo Social Promotor de México en partidos políticos, como una especie de hermanastros de Morena, pero el INE les negó el registro. Los abogados de estos engendros políticos han amenazado con recurrir al Tribunal Electoral para insistir en su reconocimiento como partidos políticos.
Obrador es el más interesado en que el INE reconozca a los siameses políticos de La Maestra. Los necesita como aliados de su proyecto político.
Gordillo –con 75 años a cuestas– sigue siendo la mujer implacable con un irrefrenable apetito de poder. Ha dado los primeros pasos para recuperar la dirigencia del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación. No obstante que llegó a la edad de la jubilación, inició los trámites ante la SEP para recuperar sus plazas de docente y de directora (07150 E028100.0102455 y 07150 E022 100. 0100208).
Aunque no posee ningún título profesional que la acredite como profesora sino como una simple alfabetizadora eso no significó impedimento alguno para imponerse por la fuerza en sus primeros cargos sindicales. Lo demás ya lo sabemos, el presidente Salinas la encumbró en la máxima dirigente del SNTE, en el que impuso un cacicazgo mediante maniobras gansgteriles. El asesinato del profesor Misael Núñez Acosta es un ejemplo de ello.
Núñez Acosta fue un líder disidente del Consejo Central de Lucha –una corriente sindical alterna de la Sección 36 del SNTE– que fue asesinado el 30 de enero de 1981.
En esos años La Maestra fue secretaria general de la Sección 36 y proyectada como diputada federal por el líder vitalicio del sindicato Carlos Jonguitud Barrios.
Ocho años después de ese crimen, La Maestra fue impuesta al frente del SNTE por el presidente Salinas.
La turbia historia de Gordillo ha ido de la mano de los últimos expresidentes, a excepción de Peña Nieto quien volcó su poder contra La Maestra por oponerse a la Reforma Educativa, la misma que Obrador y los legisladores de Morena se encargaron de demoler como parte de los acuerdos con la exlideresa del SNTE.
Salinas y Obrador son personajes antagónicos. En medio de ellos hoy reaparece La Maestra.
Si Gordillo tuviera que descender hasta el infierno con tal de volver por sus fueros, seguramente lo haría.
Ha sabido estar con Dios y con el diablo.
Tiene el don de la ubicuidad. De eso ha dejado constancia a su paso por el poder. Ha sido aliada lo mismo del PRI que del PAN y de Morena.
Emergió de las cañerías de la política como una incipiente lideresa del sindicato magisterial en medio de disputas violentas que dejó centenares de profesores asesinados. Gordillo alcanzó la cumbre del SNTE de la mano de Salinas, en el que se mantuvo inalterable durante cinco lustros hasta el fatídico sabadazo del 23 de febrero en que fue puesta en prisión por órdenes del presidente Peña a quien ella reto con diferentes desplantes.
El presidente Obrador la rescató y la “purificó”. Ahora La Maestra es parte del pueblo bueno.
Como presidente electo Obrador negoció la salida de la cárcel de La Maestra. Tras ser procesada por varios delitos –y de enriquecerse a manos llenas con los recursos del sindicato de maestros–, luego de cinco años en prisión Gordillo no sólo salió a respirar el aire de los nuevos tiempos políticos. Ahora goza del “respeto” y la “admiración” del presidente Obrador.
Para Obrador La Maestra “fue víctima” de la “injusticia” de gobiernos anteriores –“los que torcieron la ley para meterla a la cárcel”–.
Lo que no dice Obrador es que él y Peña Nieto fueron los que torcieron la ley para sacarla de prisión. Los dos pactaron su liberación, no es que haya estado secuestrada, sino fue el acuerdo del tabasqueño como “agradecimiento” por el apoyo que La Maestra le brindó a su campaña presidencial mediante las Redes Sociales Progresistas.
La Maestra pretendía obtener el registro de un nuevo partido político pero el INE rechazó otorgar el registro a las mencionadas “redes progresistas” por incumplir con los lineamientos establecidos por la Comisión de Prerrogativas y Partidos Políticos. Se detectó, por ejemplo, la entrega de dádivas a quienes asistían a las asambleas y la aportación de casi seis millones de pesos de personas afiliadas al Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación.
Personajes ligados a La Maestra usaron también otra vía para convertir en partido político al Grupo Social Promotor de México ligado al SNTE. Este grupo se convertiría en la nueva cara de Nueva Alianza (Panal). El Grupo Social Promotor de México recibió aportaciones de casi 20 millones de pesos de un poco más de cuatro mil afiliados del sindicato magisterial.
No es una sorpresa la alianza Gordillo – Obrador. En su obsesión por el poder, El tabasqueño traicionó al PRD, partido al que renunció para fundar Morena mediante el cual estableció pactos políticos con personajes disímbolos de organizaciones de ellos la ultraderecha como el Yunque, una organización que funciona como una secta cuya misión política es “defender la religión católica y luchar contra las fuerzas de satanás” e instaurar “el reino de Cristo en la tierra”.
Lo mismo ocurrió con la alianza de Obrador y el Partido Encuentro Social –al que el INE refrendó su registro– y cuyos intereses están con los grupos conservadores de la ultraderecha.
Con La Maestra, la relación es más que perversa. Pero Obrador la juzga como una “víctima”. La villana convertida ahora en heroína por las malas artes y la varita mágica de la cuarta transformación.
Hoy, el nieto, el yerno y el esposo de La Maestra son incondicionales del presidente Obrador.

domingo, 6 de septiembre de 2020

Morena no fue ni será partido, sino tamalera surtida para repartir cargos

 


Carlos Ramírez

 

Desde que fue concebido como aparato de masas para la candidatura de López Obrador como líder social de masas, Morena nunca fue pensado como partido político formal y sí como un movimiento de masas coalicionista. La idea radicó en no repetir el modelo del PRI como el espacio sistémico de dominación política, pero a costa de manipular las movilizaciones de las masas.

Por eso la crisis real hoy en Morena no radica en la búsqueda de un líder partidista que se mueva con autonomía relativa de la presidencia de la república y que pueda llegar a convertirse --como en los tiempos priístas-- en una figura de liderazgo frente al ejecutivo.

El modelo de sistema político actual es presidencialista, pero sin un partido que opere como subsistema o sistema alterno. En el enfoque sistémico marxista de José Revueltas, el secreto del modelo priísta de Estado “ideológico total y totalizador, no totalitario”, radicaba en “el control total de las relaciones sociales” en el PRI vía el corporativismo inventado por el presidente Cárdenas en 1938. Hoy las relaciones sociales se controlan desde el ejecutivo.

De modo natural, los presidentes del partido del Estado se convirtieron en títeres del presidencialismo o en figuras de contrapeso. López Obrador entendió ese modelo sistémico cuando fue presidente del PRI en Tabasco en el gobierno de Enrique González Pedrero: o se sometía a la pasividad o tenia que confrontar al ejecutivo local para defender a sus afiliados; optó por lo segundo y fue cesado.

En este sentido, Morena no atraviesa por una crisis, sino que sólo refleja los problemas presidenciales para consolidarlo sólo como partido de movimientos sociales. Todos los aspirantes quieren construir un partido real que se convierta en contrapeso al ejecutivo, pero no en organizador o administrador de grupos sociales. En el reparto de candidaturas, el Morena de López Obrador privilegió a movimientos sociales y no a liderazgos tradicionales en camino a convertirse en pequeñas oligarquías partidistas.

En este sentido, Morena ha buscado ser el movimiento social de movimientos sociales y no pone obstáculos en recibir a grupos o figuras del viejo régimen priísta, pero en tanto se asuman en el nuevo modelo de organización política basada en el liderazgo presidencial. Morena seria, en palabras del político-politólogo Samuel Aguilar, una olla de tamales, en el que caben de chile, chepil, dulce, mole, salsa roja o verde o de cualquier sabor.

Hasta ahora, todos los aspirantes a dirigir Morena quieren asumir un liderazgo partidista de grupos, de masas o de ideología que de modo natural se vea obligado a confrontar al presidente de la república o a señalarle los rumbos. El partido Morena deberá ser el canal institucional para acceder a cargos públicos de elección, pero no para representar a sus respectivos movimientos ni para imponerle condiciones o senderos al presidente.

Más que un nuevo sistema político, la propuesta presidencial es la misma estructura del sistema priísta --presidente, partido, bienestar, acuerdos con sectores invisibles, ideología y prioridades constitucionales--, pero sólo con el agotamiento del modelo del partido-sistema y el egreso al presidente-sistema. Aquí se asume el sistema como la caja negra del politólogo David Easton: el espacio de distribución autoritaria y autoritativa de bienes y beneficios por una sola fuerza. Dentro de la caja negra --el PRI-- se resolvían los conflictos de clases, cargos, grupos y escalafones.

Cárdenas creó en 1938 el modelo corporativo con las clases dentro del Partido de la Revolución Mexicana, pero el modelo se agotó con el fin de obreros, campesinos y clases medias como clase y como masa. Construir un Morena fuerte seria regresar al corporativismo de partido que se convirtió en un obstáculo para el funcionamiento del presidencialismo.

Por ello, la crisis en Morena y su nueva dirigencia es una crisis prevista para impedir un partido-sistema, un partido-gobierno, un partido-Estado o un partido neocorporativista que inmovilice el funcionamiento del presidencialismo como liderazgo social.

 

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Contracolumna • YOUTUBER O PRESIDENTE • OCLOCRACIA, LA DECADENCIA



JOSÉ MARTÍNEZ M.

Nuestro sistema político se encuentra en decadencia.
Las elecciones nunca han gozado de buena reputación –ni dentro ni fuera del país–. Los partidos políticos son simples cascarones.
Un youtuber famoso tiene más seguidores que la suma de todos los afiliados a nuestros partidos políticos.
Ni el PRI en sus mejores tiempos cuando era considerado una aplanadora electoral llegó a contar con más afiliados que Luisito Comunica con millones de suscriptores.
Obrador tiene un tercio de los seguidores de Luisito.
Vaya, ni el tabasqueño con todo el aparato político a su favor les hace cosquillas a los principales youtubers a pesar de que gasta más de medio millón de pesos mensuales en mantener el equipo de sus “benditas redes sociales”.
¿Quién es más importante: un youtuber o un presidente? Preguntaría Monsiváis.
Cuando Obrador ganó por fin las elecciones lo hizo de una manera aplastante, pero el resultado lo hizo ensoberbecer como un divo, altivo y engreído. Pero resulta que los políticos no son artistas.
Adicto a los reflectores Obrador –amparado en su arrogante fama– se condujo con la misma frivolidad de las figuras del espectáculo para registrar su nombre como una marca comercial.
Todos los políticos aspiran a ser populares y viven inmersos en la videopolítica. Los políticos ya no son líderes ahora son marcas registradas.
La plaza pública desapareció. Los políticos recurren a la televisión y a las redes sociales para atraer a las masas.
Partidos más partidos menos todos los políticos son iguales.
Los medios digitales ahora juegan un papel preponderante pero los partidos ni los políticos cambian. Mantienen las viejas prácticas y se encuentran rebasados al no representar prácticamente a nadie, aunque en teoría lo hacen cuando solicitan algún registro.
Los partidos funcionan como instrumentos de control político de las masas, en el sentido de que éstas tienen derecho a participar en la selección de liderazgos y en la implementación de las políticas públicas. Pero al final de cuentas los que mantienen el control son las elites políticas que se reparten los cargos con discrecionalidad.
La razón ideológica de los partidos está desapareciendo. La institucionalidad se ha diluido, la razón histórica se ha perdido. La modernización está cambiando la esencia de las organizaciones políticas.
Obrador y Morena –que no es un partido político sino un movimiento– es la expresión los cambios que se vienen experimentado en los últimos años. De tal suerte que se ha dado paso a la oclocracia como una degeneración natural de nuestra democracia.
La degeneración de nuestro sistema político impulsada por Obrador tiene mucho que ver con el hecho de socavar las instituciones autónomas surgidas por la presión desde la sociedad como son las referentes a los derechos humanos y la transparencia. Lo malo es que con Obrador cada vez se están socavando numerosas instituciones en perjuicio de nuestra democracia.
Obrador quien desde su papel de opositor y desde el pedestal de su gobierno ha manifestado recurrentemente su desprecio por la ley. Su obsesión por implementar un gobierno regido por las muchedumbres es una manifestación de la descomposición política que está llevando a la decadencia de nuestro sistema democrático.
La “consulta” pública que ha decidido respaldar para “enjuiciar” a los expresidentes es un ejemplo de ello, aun a sabiendas de que es anticonstitucional y una farsa.
La creación del Instituto para Devolver al Pueblo lo Robado es una expresión de ese menjurje ideológico para repartir bienes mediante subastas para engañar a las masas incultas e ignorantes que celebran las ocurrencias de su líder.
Un presidente sin ética ni autoridad moral que decide por sí mismo cuál es la buena y la mala corrupción y que solapa la impunidad lo mismo de sus colaboradores, amigos y familiares.
Un presidente que se erige en el árbitro electoral y que se refocila con la derrota de sus adversarios.
Un presidente para quien no existe la balanza de la justicia y que se sirve de un machete como un cacique para imponer sus decisiones.
Obrador gusta de movilizar a las multitudes a su antojo. Él es el líder que domina al populacho corrupto y tumultuoso que gira en torno de Morena, no al pueblo al que dice representar.
Al tabasqueño desde siempre se ha inclinado por la manipulación de las mayorías incultas recurriendo al indebido uso de la fuerza. Lo atestiguamos en su plantón sobre la principal avenida del país y en sus marchas para bloquear los pozos petroleros.
Ahora desde el poder recurre a la misma fórmula de la manipulación con sus “encuestas” como fue el caso en la cancelación del aeropuerto de Texcoco.
Lo vimos en su informe cuando apeló a los sentimientos de la muchedumbre para justificarse, ese es su estilo particular de “gobernar”, utilizando el miedo y el nacionalismo, el circo, el linchamiento, la dádiva y el favor como las formas de ejercer la justicia. Pero en los hechos vemos que se trata de un gobierno desorganizado, irracional y corrupto, con un discurso que siempre va dirigido con falsedad y mentiras en beneficio de esa muchedumbre sobre los grandes colectivos de la sociedad.
Obrador un político demagogo como en los tiempos del cesarismo que llama impuros a quien no está con él pero por el simple hecho de simpatizar con su proyecto de la cuarta transformación se purifican.
Al final, Morena es un cascarón que se ha resquebrajado frente a un gobierno en decadencia con un presidente soberbio y solitario que se sueña un elegido y que se proclama como el segundo mejor presidente del mundo, mientras el país se le deshace entre las manos.
El que fuera el político más popular de los últimos años, representado en parodias en la televisión, el personaje preferido de los caricaturistas, el benefactor de los ancianos, el caudillo que soñó con pasar a la historia como Benito Juárez, el político que acabó en el papel de actor y humorista jugando a ser youtuber con discursos improvisados ante una audiencia en vivo en sus conferencias mañaneras como en un stand-up comedy, pero que es aborrecido por las que un día calificó como “las benditas redes sociales”.
Sí, el peor presidente en el peor momento, con un sistema político en decadencia frente a los retos de un país sumido en la peor crisis de su historia.

viernes, 4 de septiembre de 2020

PRI se sumó a coalición gobernante de Morena con perdedores del 2000

 


 

Carlos Ramírez

 

Los zedillistas que entregaron la presidencia de la república al PAN en el 2000 ahora quedan en la presidencia de la mesa directiva de la Cámara de Diputados que manejará las elecciones legislativas del 2021 para mantener o expandir la mayoría de Morena.

La hoy diputada priísta Dulce María Sauri Riancho era presidenta nacional del PRI en las elecciones del 2000 y fue incapaz de salirse de la disciplina presidencialista de Ernesto Zedillo y su farsa de la sana distancia. Al día siguiente de la derrota electoral, Sauri y la plana mayor del PRI fueron a Los Pinos a entregar su renuncia al presidente Zedillo, pero éste respondió, con el desdén que siempre tuvo para los priístas, que no la aceptaba y que se quedaran a “recoger su tiradero”.

La presidencia priísta de la mesa directiva para este año legislativo fue consolidada por el presidente López Obrador en una declaración en Palacio Nacional. Y la decisión no fue sólo un acto de compromiso y legalidad, sino un juego estratégico para anular al PRI como oposición en el año de campaña y elecciones legislativas de junio de 2021 y los tres temas vitales para el gobierno de Morena: el paquete presupuestal, el caso Lozoya como diamante en bruto de la corrupción priista y el enjuiciamiento a los últimos expresidentes de la era PRI: Carlos Salinas de Gortari, Ernesto Zedillo y Enrique Peña Nieto.

La presidencia de la mesa directiva es un cargo poco útil, salvo como currículum. Le toca lidiar con los partidos en sesiones y administrar tomas de tribunas. Lo positivo es que suele aparecer en foto junto al presidente de la república. Una jugada astuta del PRI hubiera sido dejar que Gerardo Fernández Noroña quedara como presidente de la Cámara en el año de elecciones legislativas federales y enredar la coalición PT-Morena.

Por lo tanto, la aceptación de la mediación presidencial, la gestión de la Florería de Bucareli y la compra de diputados para alcanzar la tercera bancada dejará al PRI de Alejandro Moreno Cárdenas Alito y el líder real del partido José Murat Casab subordinado al juego de poder de Morena. Es decir, el acuerdo PRI-Morena (PRIMOR) en la Cámara fue, en su dimensión local, un segundo Pacto por México del PRI con la oposición: darle gobernabilidad legislativa a Morena.

Además de ventajas familiares que sacó el líder del PT, Alberto Anaya, este partido encareció su alianza con Morena y ofreció una imagen de autonomía relativa de la coalición gobernante. En la estrategia del presidente López Obrador de impedir que Morena sea un verdadero partido político que dificulte el funcionamiento del presidencialismo, el PT estaba jugando un papel complementario. En las presidenciales el PT le dio 6% de votos a la coalición de López Obrador. Ahora emergió el PT como un partido bisagra para la coalición dominante de Morena para el 2021 y el 2024.

El gran perdedor de la disputa por la presidencia de la esa directiva del ultimo año de la actual legislatura, fue, de manera paradójica, el ganador PRI, ahora sometido a humillaciones diarias de ser acusado desde Palacio Nacional como la esencia de la corrupción. Y la Cámara de Diputados está jugando un papel importante en el juego de poder del enjuiciamiento a los expresidentes de la república en el cadalso de una consulta con intenciones electorales. Y desde la Cámara el PRI no sólo tendrá las manos atadas, sino que tendrá que someterse a las intenciones de Morena.

El PRI en la Cámara, bajo el control sin liderazgo del exgobernador guerrerense René Juárez, carece de ideas, de rumbo, de juego estratégico, de malicia y de personalidad y autoridad política entre los priístas. En estos dos años de legislatura, la bancada del PRI quedó atrapada en la carga moral y política de la corrupción de Peña Nieto y de la ausencia de un liderazgo partidista porque el PRI nacional quedó en manos de los intereses personales de Alito y Murat Casab.

 

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miércoles, 2 de septiembre de 2020

Segundo informe y tercer año de gobierno: PIB, nada más que el PIB

 


 

Carlos Ramírez

 

Hasta que no se tenga otra variable integradora que mida el comportamiento económico y social de un país, el PIB seguirá siendo el referente obligado. Y el PIB no es otra cosa que la suma de bienes y servicios producidos en una economía, es decir, la riqueza creada para acumular, concentrar o distribuir.

La parte más importante del informe presidencial no estuvo en Palacio Nacional, sino en la declaración del aún secretario de Hacienda, Arturo Herrera, ante legisladores: la crisis provocada por la pandemia del coronavirus no estará en el -10% a -12% de PIB previsto para este año de 2020, sino en la incapacidad de la economía para reactivarse en 2021.

Y al margen de los inevitables marcos retóricos de todo informe presidencial y de los referentes críticos obvios de la oposición, el asunto más grave se localiza en que hasta ahora nadie está pensando --ya no digamos operando-- en las necesidades y características del programa integral de reactivación productiva después de la pandemia. Es errónea la estimación de que la reanudación de actividades productivas recuperará lo perdido.

En medio de todo el caos crítico, retórico, exculpatorio y distractor, el punto central de la salida de la crisis aparece en el reporte de encuesta de expectativas de los especialistas en economía del sector privado, fechado antier 1 de septiembre: entre la danza de cifras del hoyo recesivo y las expectativas de la reanudación productiva, el pronóstico que debe llamar más la atención es el qwue señala que el promedio anual del PIB para los próximos diez años es de 1.8%, abajo del 2% de hace un mes; ese 1.8% es menos de un tercio de la cifra mítica de 6% del ciclo estabilizador-populista 1934-1982 y abajo del promedio de 2.2% del periodo neoliberal del Tratado de Comercio Libre. 1983-2018.

La cifra de 1.8% de promedio anual de crecimiento económico para 2021-2030 se basa en el actual sistema económico y productivo y la actual política económica y de desarrollo. Y ahí está la advertencia: si no se cambia el modelo productivo, si no se modifica la política económica y si no se moderniza la economía para ser más competitivos, entonces el PIB no alcanzará a cubrir las necesidades mínimas: la tasa demográfica mexicana anual es de 1.9% y la tasa de crecimiento de la población económicamente activa anual es de 2.3%.

Si el PIB de 1.8% es menor a estas dos cifras de 1.9% y 2.3%, entonces el sistema productivo ni siquiera sirve para la cobertura de las mínimas necesidades de empleo. Las últimas cifras del INEGI señalan que cada año 1.3 millones de mexicanos se incorporan por primera vez al mercado de trabajo en busca de empleo formal --salarios, seguridad y prestaciones legales--, pero al no encontrarlo se aglomeran en el mercado informal que suma el 57% de la población trabajadora.

Aquí se localiza el centro de la crisis mexicana que viene desde 1970 cuando el populismo echeverrista reveló que el milagro mexicano de 6% de PIB estaba ocultando la pobreza, la marginación y el subdesarrollo. El populismo se centró en aumento de gasto con los mismos ingresos y el colapso en 1982 llevó al neoliberalismo estabilizador que profundizó marginación y pobreza.

El Estado es el único que puede liderar la reformulación del modelo de desarrollo, de la política económica y de las políticas de bienestar social, pero con la participación de los empresarios y los trabajadores. Si no se asume ese desafío, ahí está la cifra de las expectativas del Banxico: PIB promedio anual de 1.8% en los próximos 10 años, debajo de la tasa de natalidad y de la tasa de aumento de la población económicamente activa.

Las cifras reales detrás de la crisis del coronavirus están revelando la urgencia de un cambio de rumbo del desarrollo y de la distribución de los beneficios, pero parece que hasta ahora nadie está pensando en los grandes problemas.

 

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CONTRACOLUMNA • NACHO MIER Y LA CUEVA DE ALÍ BABÁ • MORENA Y EL BOTÍN DE LOS DIPUTADOS



JOSÉ MARTÍNEZ M.

La Cámara de Diputados se ha convertido en un verdadero botín. Más allá de las disputas entre los partidos por liderar el control político, un grupo de legisladores mafiosos encabezados por el morenista Ignacio Mier Velazco hacen y deshacen a su antojo un mal manejo de las finanzas de este órgano del Congreso.
No es que el caso Noroña venga a destapar la cloaca del mal manejo de recursos en la Cámara de Diputados. Desde febrero pasado el diputado del Partido del Trabajo Gerardo Fernández Noroña fue denunciado públicamente por su pareja sentimental Martha Angélica Ojeda por incurrir en actos de corrupción, lavado de dinero y delincuencia organizada.
Hace unos días volvió a detonar el escándalo de las malas maniobras de Noroña cuando intentó imponer a su partido como la tercera fuerza política de la Cámara de Diputados y ejercer de esa manera el control político durante el tercer año de la actual Legislatura.
Noroña fue descrito por su pareja como “simulador, violento, mentiroso y vulgar ambicioso”, esas serían en todo caso “peccatas minutas” –pues todos conocemos la mala fama de este individuo– lo grave de los señalamientos en contra de este diputado son los actos de corrupción y los innumerables delitos de los que ha sido denunciado.
Ignacio Mier –un diputado con mala fama como la de Noroña– es quien preside el Comité de Administración de ese órgano legislativo, además de desempeñarse como integrante de las comisiones de Presupuesto y Cuenta Pública y de Seguridad Pública.
El presidente Obrador quien se ha declarado como un cruzado contra la corrupción podría comenzar por limpiar la casa. Millones más millones menos todos sabemos la historia del hermano incómodo Pío Obrador quien goza de cabal salud no obstante haber sido pillado recibiendo moches para la causa obradorista.
Pero para el presidente Obrador la corrupción de casa es “peccata minuta” y la manera amable de disfrazar los delitos de sus huestes son simples “aportaciones”.
Lo grave es que Morena ha trasladado la corrupción al Congreso. En el caso de la Cámara de Diputados es más que evidente el mal manejo de sus multimillonarios recursos (los diputados se auto-aprobaron para el año 2020 un presupuesto de 7 mil 76 millones de pesos)
Tan sólo para “gastos personales” los diputados disponen de un poco más de 4 mil 674 millones y para “ayudas” otros mil 34 millones, el resto de los recursos son para “servicios generales”, “inversión púbica” y “gastos intangibles” bienes muebles e inmuebles.
El diputado Mier Velazco quien a lo largo de su trayectoria política ha estado salpicado de escándalos de corrupción, es quien dispone discrecional y arbitrariamente de esos multimillonarios recursos.
Más allá de independencia del Poder Legislativo –como parte de los tres poderes del Supremo Poder de la Unión– es necesaria la intervención de la Unidad de Inteligencia Financiera, la Fiscalía General de la República y la Auditoría Superior de la Federación para investigar los malos manejos del órgano legislativo que se ha convertido en una auténtica cueva de Alí Babá.
Hace muchos años que el poder legislativo dejó de ser el Honorable Congreso de la Unión, perdió su brillo con tanta podredumbre. Se ha llegado al extremo de contar entre sus miembros con naco-diputados como el tristemente célebre michoacano Julio César Godoy Toscano protegido por Alejandro Encinas quien hoy funge como subsecretario de Gobernación y quien es señalado como la “materia gris” detrás de Olga Sánchez Cordero, la exministra de la SCJN y titular de la Segob en el gobierno de la cuarta transformación.
Y como parte de ese grupo, Ignacio Mier Velazco pertenece a Morena y es quien lleva la batuta en los manejos irregulares de los millonarios recursos de la Cámara de Diputados.
Mier es uno de los socios del periódico Cambio de Puebla junto con el exrector de la BUAP Enrique Doger quien se ha desempeñado como diputado local y federal, alcalde de la capital poblana y aspirante a la gubernatura de esa entidad.
En la Cámara de Diputados se han detectado “movimientos atípicos” en cuentas bancarias, cédulas profesionales apócrifas, colusión de proveedores, sobreprecios, “aviadores” (recomendados y familiares de diputados), uno de ellos Arturo Rueda un vivales amparado en un charola de periodista, que es amigo y socio de Mier Velazco y Enrique Doger.
Político de siete suelas, Mier hizo pingües negocios durante la gestión del malogrado gobierno de Rafael Moreno Valle, amasando una dudosa fortuna.
Políticos poblanos han descrito a Mier Velazco como un “mercenario de la política”, sin ideales ni convicciones que solo se mueve por sus propios intereses.
Aliado de Miguel Barbosa, Mier ha puesto a la disposición del gobernador poblano su periódico Cambio para atacar y denostar a sus críticos.
Para ubicar bien al diputado Mier Velazco, este sujeto es uno de los políticos que maniobraron para festejar la millonaria y estrambótica boda del exvocero y amigo del presidente Obrador, César Yáñez quien despacha en Palacio Nacional como Coordinador de Política y Gobierno.
La “boda fifí” que ocupó las portadas de las revistas del corazón y de la que fue testigo Obrador recién electo como presidente.
Estos son los intereses que se mueven detrás del diputado Ignacio Mier y las corruptelas en la Cámara de Diputados en las que se mueven como peces en el agua Noroña y las hordas de Morena en el poder legislativo.