jueves, 4 de junio de 2020

La reforma del artículo 25 fundó el modelo neoliberal vigente (3/5)

Carlos Ramírez


Si la 4T lopezobradorista quiere avanzar en la anulación del modelo neoliberal salinista y construir una nueva economía de bienestar social, tendrá que entrarle de lleno a la reforma al artículo 25 constitucional que definió De la Madrid en 1983 y que tuvo tres objetivos neoliberales: regresar la economía mixta que quebró la expropiación de la banca, sentar las bases para la privatización de empresas públicas y darle rango constitucional a la empresa privada que vive de las utilidades especulativas y no del servicio social.

La reforma del 25 constitucional --fortalecida con las reformas a los artículos 26, 27 y 28-- fue el pivote que hizo virar al Estado de la Revolución Mexicana a un Estado neoliberal de mercado. Por cierto, la reforma se hizo al vapor en el congreso y fue promulgada el 3 de febrero de 1983, a escasos 65 días de haber tomado posesión. El operador de la reforma desde el gabinete presidencial sobre el legislativo y cuya firma consta al calce de la reforma publicada en el Diario Oficial de la Federación fue Manuel Bartlett Díaz en su carácter de secretario de Gobernación del gabinete delamadridista, por lo que le toca algo de la responsabilidad de haber instaurado el neoliberalismo hoy maldecido.

Esa reforma permitió la privatización de la banca, la venta de empresas públicas que conformaban el sector paraestatal, la privatización del ejido, la constitucionalización de los empresarios, el Tratado de Comercio Libre con los EE. UU., entre otros sectores que dejaron de ser del Estado de la Revolución Mexicana. En este sentido, De la Madrid y Salinas construyeron el Estado ecualizador, es decir, el Estado que estabilizaba la relación con los empresarios como sector equiparable a las funciones sociales de los sectores publico y social. Con este ascenso de los empresarios a rango constitucional, su papel en la economía dejó de ser utilitaria, aunque en los hechos, de 1983 al 2018, los empresarios siguieron rigiéndose por la tasa de utilidad y no por el servicio social, como lo revelan las cifras de distribución inequitativa de la riqueza social.

La clave de las reformas de De la Madrid facilitaron al gobierno de Salinas de Gortari la privatización de empresas públicas para construir una nueva clase empresarial desde el seno del Estado, como lo ejemplifica el caso toral de la entrega de Teléfonos de México al empresario salinista Carlos Slim Helú para convertirlo en el hombre más rico de México y entre los mas ricos del mundo. Lo mismo ocurrió con las empresas siderúrgicas, bancarias, aéreas y turísticas que eran del Estado y se cedieron al sector privado, todas ellas, por cierto, con un papel clave en el modelo de desarrollo, aunque acreditadas en las reformas como “no estratégicas ni prioritarias”.

Para revertir el modelo neoliberal construido al amparo de las reformas de los gobiernos de De la Madrid y Salinas de Gortari se requiere la reforma del artículo 25 constitucional para regresar al dominio del Estado sobre el desarrollo, ya no como rector pasivo sino como eje de un modelo de economía social-publica. El modelo de economía mixta a nivel constitucional obliga al Estado a incluir en la planeación del desarrollo al sector privado, pero reconociendo que los empresarios no son órdenes religiosas que vivan para hacer el bien, sino que constituyen unidades de producción que requieren de utilidades para la reinversión.

El caso más sensible de la disputa por la rectoría del modelo de desarrollo fue el sector financiero, cuyos bancos fueron expropiados en 1982 por causa de utilidad pública y para dotar al Estado del preciado mecanismo de financiamiento del desarrollo, alejando a los bancos de su modelo especulativo para el enriquecimiento de una casta. Sin embargo, el gobierno de De la Madrid dejó que se pudriera el modelo de banca del Estado sin supervisiones estrictas y los banqueros-funcionarios resultados más gastadores que los privados. Con ese pretexto, Salinas de Gortari privatizó la banca y construyó una nueva plutocracia que hoy domina el financiamiento del desarrollo basado en utilidades bancarias.

La 4T del presidente López Obrador depende de la reforma a las reformas constitucionales de De la Madrid y Salinas de Gortari para liquidar al Estado neoliberal y reconstruir el Estado social. Sin este Estado social, la 4T no podrá alcanzar sus objetivos.

 

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Contracolumna EL CAUDILLO PERVERSO

Contracolumna EL CAUDILLO PERVERSO

JOSÉ MARTÍNEZ M.


En año y medio de gobierno el presidente Obrador sigue dando palos de ciego. Dice que está “satisfecho” con los “resultados” obtenidos hasta ahora (¿?). Prometió el paraíso y luchó para ello durante años pero para desgracia, no solo de él, sino de la gran mayoría de los mexicanos, su gobierno ha resultado un fiasco. A sus seguidores les dio –y les sigue dando–, atole con el dedo. Muchos se han desencantado y se sienten atrapados en un infierno. No obstante mantiene la adhesión de una importante cuota de fanáticos. Algunas encuestas refieren una caída en su popularidad. Eso es lo de menos, lo importante son los resultados y éstos no llegan y todo apunta que tampoco llegarán. El decrecimiento económico es una triste y amarga realidad, que lamentablemente él pretende atemperar con discursos optimistas, como si las crisis se resolvieran por decreto.
Dice, y lo ha remarcado, que su proyecto consiste en un cambio de régimen, que no se trata de una simple transformación sino de una auténtica “revolución”. Lo malo es que Obrador cada vez se ha ido radicalizando y ya hay voces que alertan que debemos vernos en el espejo de otros gobiernos populistas que terminan utilizando las armas para imponer sus ideas.
En los hechos no hay diferencias entre Obrador y los gobiernos de sus antecesores. Son las dos caras de una misma moneda. Obrador continúa por la misma senda de los tecnócratas, de aplicar las mismas recetas neoliberales. Es incluso más radical. Las medidas económicas de su administración son, incluso, draconianas. Recortes, ajustes, dispendio, medidas antipopulares. Quizás por eso termine como uno de los presidentes más odiados. Ya lo es de alguna manera. Tan es así que ahora detesta a las redes sociales, que antes fueron “benditas” y desprecia lo mismo a sus críticos.
Un político puede arrasar, como fue su caso, en las elecciones.
Hay un aforismo que sentencia que los buenos candidatos suelen ser malos gobernantes. Obrador ganó porque votó el descontento social por la corrupción y la impunidad de los gobiernos priistas y panistas.
No debe jactarse de que la gente votó por él gracias a los programas de su partido. La crisis también vota.
La falta de una cultura política es más que evidente, aunque él alegue lo contrario, al insinuar que en México no existe el analfabetismo político.
Él mismo se contradice. Obrador confunde Fenicia con Atenas. Lo pudimos constatar cuando se refirió a “Los Científicos” del Porfiriato, que nada tenían de científicos y eso sí se trataba de un grupo de políticos, intelectuales y empresarios que eran partidarios de la teoría positivista de Augusto Comte.
Obrador debe tener claro que una cosa es ganar unas elecciones y otra es ganarse el respeto y la admiración de los mexicanos.
Se asume como el “bien amado” pero sobre él llueven lo mismo críticas que alabanzas y como Salinas, su más odiado enemigo, Obrador también sembró en su favor programas sociales para cosechar votos en las próximas elecciones. Salinas lo hizo con Solidaridad y él otro con el Bienestar.
Al final de cuentas Obrador ha recurrido, como Salinas a la perversidad política. Salinas decía que a sus críticos ni los veía ni los escuchaba. Obrador sigue la misma ruta y aún peor utiliza el sarcasmo, la burla y el desprecio.
Si bien no hay a la vista resultados, lo que sobran, de su parte, son burlas y descalificaciones
“Yo no voy a rebajar mi investidura”, alegó con soberbia cuando se negó a recibir al poeta Javier Cicilia y a Julián LeBarón, cuyas familias fueron víctimas de la violencia.
Esa conducta nos demuestra la inexistencia de una comunicación directa pero Obrador actúa como los perversos: “con los objetos no se habla”.
Esa conducta la hemos visto una y otra vez. Él siempre encuentra la manera de tener la razón y recurre a la mentira para despreciar cualquier evidencia: “Bartlett no es corrupto… es una campaña de los conservadores”.
Lo hemos corroborado con el desprecio y la burla especialmente contra las mujeres. Las ha ignorado. La protesta no se ha hecho esperar y ha llegado hasta las puertas de Palacio Nacional y con reclamos en las mismas mañaneras y en la negación de la violencia doméstica durante el confinamiento por la pandemia. Y se ha visto peor cuando dice que “ha bajado la violencia contra las mujeres”.
En todos los casos trata de imponer su autoridad. El abuso de poder es más que evidente. Su discurso es totalizador y recurre a preposiciones que parecen universalmente verdaderas, aunque resulta una auténtica mentira.
Hemos atestiguado su manera insidiosa de actuar cuando ha descalificado a los representantes de todos los gremios y sectores, a los empresarios los ha llamado mafiosos, a los médicos mercantilistas, a los científicos conspiradores, a los periodistas “corruptos” y “carroñeros”, a los ingenieros y arquitectos los ha menospreciado, los considera innecesarios.
Esa conducta nos revela una patología narcisista que el psiquiatra y sicoanalista Otto Kemberg define como perversión narcisista y cuyos rasgos de estas personalidades son la grandiosidad, la exagerada centralización en sí mismos y una notable falta de interés y empatía hacia los demás, no obstante la avidez con que buscan su tributo y aprobación.
Por eso recurre todos los días a sus patiños en sus conferencias matinales. Un gobernante debe ejercitar el deporte de la crítica per se, a sabiendas de que al despertar y leer los periódicos se abre el grifo de los cuestionamientos y que son el motivo de su enojo cotidiano.
Ojalá lograra entender que México es asunto de todos y no la propiedad de un caudillo.

miércoles, 3 de junio de 2020

Pandemia y crisis: la situación hoy en México



Pandemia y crisis: la situación hoy en México 
Por Enrique Krauze 
Historiador, ensayista y editor mexicano, director de la Editorial @ClioMX y de la revista cultural @Letras_Libres 18 de mayo de 2020

La contrarrevolución de Salinas: Estado, Constitución e ideología (2/5)


Carlos Ramírez

 

A lo largo del periodo revolucionario-posrevolucionario 1911-1982, los giros de proyectos presidenciales se centraron en tres variables: las reformas constitucionales, la caracterización del Estado y la ideología. La contrarrevolución neoliberal de Carlos Salinas de Gortari operó sobre esos tres pivotes para liquidar a la Revolución Mexicana y edificar una la transformación estructural e ideológica de tipo neoliberal.

Los Estados anteriores habían hecho modificaciones, pero dentro de los límites del Estado revolucionario como referente. Cárdenas creó el capitalismo monopolista de Estado con programas sociales, Miguel Alemán Valdés construyó el capitalismo de mercado, Adolfo Ruiz Cortines logró el Estado promotor del crecimiento económico y Luis Echeverría apeló al Estado populista.

En el Plan Global de Desarrollo 1980-1982, Salinas de Gortari --director de Política Económica y Social de la Secretaría de Programación y Presupuesto-- dio por liquidado el Estado social y puso las bases del Estado gestor de la política económica y al mercado como el pivote del modelo de desarrollo.

Las reformas constitucionales de De la Madrid y Salinas redefinieron al Estado. De la Madrid reformó el 25 constitucional para introducir el concepto de “Estado rector del desarrollo”, pero sólo para acotarlo, no para darle nuevas responsabilidades económicas con objetivos sociales, En una conferencia en la UNAM en 1985, Salinas de Gortari explicó esa reforma: pasar del Estado como la arena de lucha de las clases al Estado autónomo (tesis de Theda Skocpol) de los grupos sociales. La política social, por consecuencia, no era producto de una definición ideológica, sino de la necesidad de atenuar urgencias sociales para evitar conflictos sociales por el bienestar. El Pronasol se enfocó al acceso a bienes indispensables y a infraestructura comunitaria, no a redistribución social de la riqueza y el ingreso.

Las reformas constitucionales de Salinas de Gortari terminaron de liquidar el proyecto histórico de la Revolución: privatizó el ejido, reconoció a la iglesia, subordinó la economía mexicana a las necesidades de los EE. UU. con el TCL, entregó al sector privado las empresas propiedad de la nación, dejó al Estado como gestor de la empresa privada. Y en lo político, en 1992 borró el concepto de Revolución Mexicana de los documentos del PRI y en su lugar introdujo el de “liberalismo social” juarista, aunque del Juárez liberal que sentó las bases del capitalismo sobre los restos del México originario indígena y popular.

Se trató, en suma, de una nueva transformación del proyecto nacional: pasar del revolucionario-posrevolucionario como capitalismo populista, a uno neoliberal de mercado sin Estado. De hecho, el proyecto neoliberal de Salinas de Gortari fue una copia inescrupulosa del proyecto conservador del PAN: bien común en lugar de riqueza social, Estado subsidiario o circunstancial en tanto la empresa privada se fortalecía y solidarismo sólo con los más pobres y no política social de clase.

Para completar el proceso de sustitución de proyecto nacional, Salinas jaló al gobierno y a cargos políticos a los economistas y politólogos conservadores y neoliberales; los puso en las subsecretarías de planeación de todas las secretarías de Estado y luego los hizo senadores y gobernadores. Desde 1979 a 1993, Salinas construyó la figura de Luis Donaldo Colosio como su sucesor, lo puso en el PRI para operar reformas ideológicas y debiera ser el continuador del neoliberalismo en 1994-2000 y luego seguiría en la presidencia Ernesto Zedillo para 2000-2006.

Sin embargo, en su discurso del 6 de marzo Colosio envío el mensaje de que la prioridad de su gobierno --por un pacto estratégico con el politólogo Manuel Camacho, pactado como su secretario de Gobernación-- sería la reforma democrática y el regreso a las políticas sociales, no el mercado. Su asesinato corrigió desvíos, adelantó tiempos y Zedillo llegó paras reforzar el modelo neoliberal transexenal. La ruptura Zedillo-Salinas no fue por el neoliberalismo, sino por la voz popular que culpaba a Salinas del crimen y le reducía a Zedillo margen de credibilidad al nuevo presidente.

Como 4T, la contrarrevolución neoliberal Salinas de Gortari dejó una estructura de Estado que debe ser reformada en su totalidad para construir una 5T lopezobradorista.

 

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martes, 2 de junio de 2020

El retorno de la maestra Nostra


José Martínez M.

Quienes no creen en los cuentos de hadas, se van a sorprender. La Maestra les puede confirmar que sí existen. En su aislamiento social conoció el amor de nuevo. Y se unió a un príncipe casi 40 años menor que ella. Un miembro de su equipo de abogados, que en una postal aparece sonriente, feliz de la vida abrazando al presidente Obrador. Eso demuestra que entre las leyendas y la realidad hay solo un paso. Y como en la Cenicienta y la Bella Durmiente, el cuento de La Maestra concluye con la moral cínica de que las ventajas personales no serán suficientes sin las conexiones adecuadas.

A sus 75 años Elba Esther Gordillo sigue siendo una mujer audaz. Pretende regresar a dirigir el sindicato de los maestros. Tiene todo a su favor: cuenta con el respaldo del presidente Obrador, con el que está a partir de un piñón. Las malas maniobras sindicales para ella son “pelillos a la mar”.

Todos sabemos que la pertenencia y afinidad con la cuarta transformación (todo lo que esa cosa signifique) “purifica” por el simple hecho de seguir los pasos del gurú.

Cuando Obrador lanzó su agradecimiento a las “benditas redes sociales”, en realidad se trató de un mensaje dedicado a La Maestra por el apoyo invaluable a su triunfo electoral. Por eso, lo primero que hizo el tabasqueño como presidente electo fue negociar con Peña Nieto la libertad de La Maestra, como ocurrió un mes después de las elecciones del 2018. Gracias a la varita mágica del tabasqueño, Gordillo fue liberada y absuelta de los cargos en su contra. Fue indiciada por los delitos de lavado de dinero y delincuencia organizada.

Gordillo quien permaneció en prisión por cinco años cinco meses y once días tejió desde su reclusión un entramado político junto con su “compañero de lucha” Rafael Ochoa, su yerno Fernando González Sánchez y su nieto René Fujiwara para apoyar la campaña presidencial del candidato de Morena con las famosas Redes Sociales Progresistas. Aunque La Maestra contaba con el pleno control de apenas ocho de los 61 secciones sindicales que componen al SNTE, aportó un ejército de más de 20 mil profesores investidos de gendarmes electorales para promover y vigilar las urnas.

Desde prisión La Maestra operaba dando instrucciones vía telefónica y electrónica. Había convertido a la cárcel en su oficina. Recibía visitas las 24 horas del día. Bueno eso de “cárcel” es un decir, Gordillo gozó todo el tiempo de privilegios y permaneció buena parte de su proceso en un hospital privado de la Ciudad de México. Un juez tuvo que intervenir para restringir las actividades políticas de La Maestra, quien incurrió en un abierto desacato a la suspensión de sus derechos políticos por estar sometida a un proceso penal.


La imagen que ilustra este texto muestra a La Maestra y su pareja sentimental Luis Lagunas. Obrador y Luis Lagunas quien contendió en las pasadas elecciones para diputado por el Partido Encuentro Social.

Con Obrador pactó echar abajo la reforma educativa impulsada por Peña Nieto. Según él, “todo el proceso en contra de la educación pública, gratuita y de calidad comenzó con Salinas; siendo Zedillo secretario de Educación, se reformó el Artículo 3 para que la educación fuese obligatoria, gratuita, solo en el nivel básico, y se empezó a poner al mercado la educación en el nivel medio superior y en el nivel superior”. Pero el presidente Obrador olvida que La Maestra fue una de las artífices de esos cambios.

Pero como a Obrador todo lo que suma a su favor merece borrón y cuenta nueva. Ahora, La Maestra que antes fue señala por él mismo como una impresentable, reaparece como una “redentora”, como una apóstol de la educación.

A través de su yerno, La Maestra mantenía un trato amistoso con Obrador y su equipo de campaña. A cambio de su apoyo se le prometió un olvido de agravios. Así, después de haber mantenido un control férreo del magisterio por un lapso de 23 años (de abril de 1989 a febrero de 2013), con métodos gansteriles de puños de acero y manos de seda, al estilo de la mafia, La Maestra con una personalidad renovada ha dado los pasos para entronarse de nuevo como la guía moral vitalicia de los maestros.

Su pretensión la ha hecho pública. En política jamás se ha andado con rodeos. Es de esas mujeres bragadas que le gusta llamar a las cosas por su nombre: al pan pan y al vino vino.  

Lo dijo con todas sus letras en el Segundo Encuentro Nacional de Jóvenes de las redes de la agrupación Maestros por México (MxM): “Voy a regresar a dirigir el Sindicato Nacional de Maestros”.

Obrador la tiene contemplada en su plan de transformación.

Los morenistas ven a La Maestra como un “pilar” fundamental del proyecto “revolucionario” de la cuarta transformación.

La Maestra, como se sabe, no cuenta con una formación académica que respalde su profesión, inició su largo andar en el magisterio como una simple alfabetizadora, y fogueada en las malas maniobras sindicales como una Maestra de la seducción perversa y de la violencia manifiesta. ¿Quién no se acuerda del crimen del profesor Misael Núñez Acosta? Donde ella aparece como una de las autoras intelectuales.

La Maestra es la esencia de la política mexicana. Seamos cínicos y no tengamos escrúpulos si queremos que las futuras generaciones sean como Elba Esther Gordillo. Apelemos a la necesaria conciencia colectiva y a comprender algo tan elemental, digamos no a toda esa gente completamente destructora.