jueves, 15 de octubre de 2020

Salinas, Woldenberg, INE, IFE: democracia despótica del embudo

 


 

Carlos Ramírez

 

La crisis del sistema electoral estalló en mil pedazos en las elecciones presidenciales de 1988 y fue el presidente Carlos Salinas de Gortari quien construyó un modelo de estructura electoral estatista para sustituir la Comisión Federal Electoral de 1988 con el Instituto Federal Electoral (hoy INE) para cambiar la forma de organizar elecciones… pero para que todo siguiera igual que antes.

La clave del nuevo modelo fue el INE, pero sobre todo la participación de una élite intelectual de izquierda socialista en fase terminal para edificar el nuevo modelo sistema electoral. Hoy el INE, hijo del IFE, es el organismo que controla la democracia con reglas autoritarias y quién decide quién sí y quién no debe participar; se trata del modelo de la democracia del embudo. La negativa de registro de partido a México Libre (Margarita Zavala) forma parte de la democracia controlada por intereses gubernamentales en curso vía el INE.

La reforma política de 1978 facilitó la construcción de un sistema de partidos basado en la pluralidad, con la decisión de alta política de registrar al Partido Comunista Mexicano para jalarlo hacia la institucionalización. Pero hoy el sistema de partidos es demasiado complicado y pasa por una red de intereses burocráticos, sin que la autoridad electoral haya mantenido bajo control a otros partidos: la negativa a México Libre contrasta con el desorden administrado por el INE y el Tribunal Electoral de Morena, el partido en el poder.

El sistema electoral posterior al fraude de 1988 fue entregado por Salinas de Gortari al Grupo Nexos a través de José Woldenberg, un militante del sindicalismo universitario y miembro del PSUM y PMS, dos siglas del PCM en proceso de desideologización socialista y de priización preperredista. El modelo de consejo electoral del IFE creó una burocracia celeste basado en el reglamentismo, el control autoritario de la lucha política y su subordinación partido mayoritario en turno.

El IFE-INE es una aduana difícil de traspasar si no es bajo las reglas autoritarias de los consejeros, cuando el sistema electoral debiera ser una estructura de funcionarios profesionales garantes de la libertad del voto. Y no puede haber libertad de voto si la complicidad INE-Tribunal Electoral decide, en función de voluntarismo político, quiénes sí y quiénes no debieran ser partido y quienes sí y quiénes no son demócratas. De ser estrictos, todos los partidos hoy registrados en el INE debieran de ver cancelados sus registros por violación de las reglas existentes del mismo organismo.

El INE y el Tribunal Electoral se han puesto en ocasiones por encima de la Constitución para aplicar reglamentos burocráticos autoritarios, restrictivos y antidemocráticos. Hoy resulta que el INE va a determinar, por la vía antidemocrática de las encuestas, quién debe ser el presidente de Morena. Las encuestas son sondeos para conocer estados de ánimo coyunturales. Pero sería el de Morena el primer caso en el que la autoridad electoral se encarga de decidir quien debe ser el presidente del partido.

El modelo intervencionista del INE tiene que ser sustituido por una estructura electoral menos autoritaria, su consejo debe ser sustituido por funcionarios sin autoridad para determinar reconocimientos y la credencial de elector debe ser suplida por la cédula de identidad. Es decir, el modelo Salinas-Woldenberg no garantiza la democracia electoral y deja las elecciones, por la vía indirecta, en el gobierno federal en turno.

 

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EE. UU., a 20 días de las elecciones. El diario New York Post presentó documentos que revelan que Joe Biden y su hijo están involucrados en tráfico de influencias y negocios con empresarios de Ucrania, justo cuando el candidato demócrata necesitaba salirse de cualquier escándalo. Este expediente se une a las denuncias de que el mismo hijo de Biden estuvo involucrado en negocios con los chinos.

 

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Política para dummies: La política debe ser facilitadora de la democracia, no su rémora.

 

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martes, 13 de octubre de 2020

Morena: ni partido del gobierno, del Estado o del presidente; ya no sirve




CARLOS RAMÍREZ / INDICADOR POLÍTICO

En la mesa digital de análisis “La agenda de La Crisis”, el columnista Roberto Vizcaíno planteó su enfoque sobre la función de Morena: esa organización no fue creada para ser un nuevo PRI, sino sólo para operar como la estructura electoral del 1 de julio de 2018 y sobre todo para coordinar la representación en casillas junto con el aparato electoral de la maestra Elba Esther Gordillo
A partir de este planteamiento se puede construir una explicación política de Morena: como partido, Morena ya cumplió su función y estos dos años ha sido dejada a su propia suerte, a pesar de que el presidente de la república es también presidente con licencia del partido. El verdadero partido político electoral de Palacio Nacional está en los superdelegados, una especie de estructura Pronasol de Carlos Salinas de Gortari que fue creada para sustituir al PRI como estructura social de poder.
En este contexto, Porfirio Muñoz Ledo quiere reconstruir el PRI que conoció en 1975 y 1976, en tanto que Mario Delgado busca sólo mantener el partido con respiración artificial. Lo grave para los dos es que las candidaturas importantes para el 2021 ya fueron decididas en Palacio Nacional y Morena no tiene nada que hacer en esa fiesta. Y como lo padeció de manera humillante Muños Ledo, la candidatura presidencial del 2024 será decidida por el presidente de la república –como se decía antes– en la soledad de su despacho.
Lo que percibió López Obrador en las elecciones de 2006 y 2012 fue el fracaso del PRD como partido en la presencia en las casillas para vigilar el voto. En esas dos fechas, la maestra Gordillo ya tenía un aparato electoral de unos 40 mil maestros en el país para controlar casillas y esa estructura operó a favor del candidato panista Felipe Calderón Hinojosa en el 2006, para Peña Nieto en el 2012 y como eje de Morena en el 2018.
Por eso Morena no cuenta para definir el proyecto de gobierno, para decidir candidaturas o para funcionar como partido del Estado-gobierno-presidente. Y de ser posible, estaría condenado a desaparecer, porque al fin y al cabo el liderazgo personal de López Obrador le dar para redistribuir candidaturas en otros partidos. El modelo de democracia directa popular pasa por la anulación de los partidos como estructuras oligárquicas de los dirigentes y su falta de funcionalidad real para representar a la sociedad.
A pesar de su comunicación y comunión telepática, Muñoz Ledo no ha entendido el modelo político del presidente López Obrador de democracia social, directa y participativa sin intermediaciones burocráticas. En realidad, Muñoz Ledo trae el chip del PRI corporativo cardenista, pero en su versión pervertida del PRI alemanista de partido burocratizado porque las relaciones de poder, desde el PNR, han sido llevadas de manera personal por el presidente de la republica en turno.
El PRI padeció tres dirigencias que creyeron de vedad que el sistema priísta era democrático: Carlos Madrazo, Manuel Sánchez Vite y Jesús Reyes Heroles, y los tres fueron desplazados no siempre con buenos modos de la dirigencia. Y hubo un cuarto que creyó que el modelo era otro, salió de candidato presidencial luego de deconstruir el PRI, quiso reconstruirlo antes de tomar posesión y fue asesinado en Lomas Taurinas.
En este contexto se debe leer en clave política la crisis de las encuestas en Morena.

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EE. UU.: a 21 días de las elecciones. Las que comienzan son las tres semanas decisivas para las votaciones presidenciales. El fantasma del 2016 se le aparece a Joe Biden, mientras Trump mueve los hilos de poder de la Casa Blanca. Y no, los EE. UU. no se juegan la democracia, sino la reorganización del poder imperial y sus intereses orgánicos. El bloque Obama-Hillary-Biden-Pelosi perdió buena parte de la representatividad del Estado corporativo dominante.

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Política para dummies: La política es el juego de intereses que no se ven, pero que se sienten… o debieran sentirse.

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Contracolumna • BARBOSA, GOBERNADOR CAVERNARIO • HOY ESCRIBE MANUEL BUENDÍA


JOSÉ MARTÍNEZ M.


Para Rodolfo Ruiz y los colegas de e-consulta con un fuerte abrazo solidario

Traducida a más de 500 idiomas la Declaración Universal de los Derechos Humanos –proclamada por la Asamblea General de las Naciones Unidas, el 10 de diciembre de 1948 en su Resolución 217 A (III)– en su Artículo 19 establece:
“Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión”.
Esto lo ignora don Miguel Barbosa Huerta, gobernador de Puebla quien actúa a semejanza de los políticos porfiristas de finales del siglo XIX, cuando los gobernadores eran dueños “de su territorio a cambio de algunas prestaciones”, como lo establece Luis Medina Peña, un estudioso del sistema político mexicano.
Barbosa más que un clon, es una copia pirata del presidente Obrador. El gobernador actúa como un payaso –con perdón de los personajes que llevan la cara pintada–. Mientras el presidente Obrador somete a su guillotina de las mañaneras a los medios en el papel de censor, Barbosa hace el papel del comediante tonto aunque no necesite ir vestido de manera estrafalaria.
Ha llamado al portal de noticias e-consulta “pasquín electrónico” y ha llenado de insultos al editor de este prestigiado medio de información, Rodolfo Ruiz.
A escala local, Barbosa replica el “estilo” –si se le puede llamar así a la conducta porril del presidente Obrador– de sus ataques a la prensa. El gobernador ha buscado a toda costa lograr una presencia mediática y cada que puede hace maniobras en función de sus intereses para sobresalir, para ello tiene una gigantesca bolsa presupuestal. Con ella cuenta con los servicios de sicarios periodísticos y hasta se ha dado el lujo de patrocinar algunos medios con periodistas muy desacreditados que a cambio reciben carretadas de dinero.
Barbosa fue señalado por los propios periodistas que ahora lo “protejen” de haberse enriquecido con los “moches” que exigía a los gobiernos municipales y estatales durante su polémica trayectoria como legislador. Ahora como gobernador sus prioridades no son el desarrollo y el bienestar de la entidad que encabeza sino sus intereses políticos, con todo lo que conlleva: negocios y poder.
En los últimos 20 años el portal de noticias e-consulta se ha distinguido por su carácter crítico frente al poder, lo hizo ante los abusos y excesos de los gobernadores en turno, los abusos y excesos de Mario Marín cuya carrera política acabó tras un escándalo mediático contra la activista y periodista Lydia Cacho, lo mismo ocurrió con Rafael Moreno Valle por sus malos manejos y su comportamiento autoritario y hace lo mismo con Barbosa quien ha buscado imponerse con la política del garrote para defender las viejas costumbres del poder ante la carencia de un ejercicio de gobierno crítico y moderno. Barbosa es partidario de las tradiciones autoritarias de la política.
VER video de Barbosa contra e-consulta y su conducta autoritaria (https://www.e-consulta.com/…/barbosa-dice-que-el-nivel-de-e…)
Reproduzco ahora algunas palabras de Manuel Buendía ante el acoso y las amenazas del entonces gobernador Rubén Figueroa, conocido como el Tigre de Huitzuco.
Recojo el texto de mi querido amigo y colega Miguel Ángel Sánchez de Armas bajo el título “En defensa de la palabra”.
En 1979, el entonces gobernador-cacique de Guerrero, Rubén Figueroa, lanzó amenazas contra Manuel Buendía nada menos que en la sede del Poder Ejecutivo después de una audiencia con el presidente José López Portillo. En respuesta, una impresionante movilización ciudadana y profesional se congregó alrededor del periodista en un desayuno en el antiguo hotel Del Prado el 17 de julio de ese año.
Ahí, ante sus pares y frente a una multitud de lectores que desbordaba el salón, con serena emoción don Manuel dijo:
«Allá, en los pueblos del interior, es donde el periodismo requiere auténtica valentía personal, porque las banquetas son demasiado estrechas para que no se topen de frente -por ejemplo- el periodista y el comandante de policía de quien aquél hizo crítica en la edición de esa misma mañana. Aquí la incomodidad más seria que sufrimos es la de no encontrar mesa en nuestro restaurante favorito de la Zona Rosa.
«Allá, en los Estados, donde los estrechísimos círculos del poder local acogotan la economía de los editores combativos y pretenden lastrar el desempeño de los escritores comprometidos, el ejercicio del periodismo reclama una entereza excepcional. Aquí, donde las dicotomías del sistema se dan tan próximas a nosotros, de algún modo podemos arreglárnoslas para que los rayos no caigan precisamente sobre nuestro propio paraguas. Allá, donde las pequeñas comunidades de colegas pueden ser sometidas con la relativa facilidad por el puño del cacique regional, el grito de un reportero que ha recibido una paliza apenas se escucha afuera de sus propios dientes si es que le quedan.
«Aquí, en la monstruosa caja de resonancia de la metrópoli, se da -como fruto de la pertinaz acción de las individualidades o de los clubes, del Sindicato y de otras agrupaciones como la de los Periodistas Democráticos- se da, repito, el hecho espléndido de una comunidad periodística cada vez más amplia, más integrada, más solidaria. Y dentro de este ámbito, ya no hay reportero, comentarista, fotógrafo o camarógrafo que se sienta solo, si en legítimo ejercicio de su profesión sufre agresiones físicas o morales, amenazas y cualquier otra suerte de manifiesta o larvada represión.»
Cuatro décadas después, la acechanza contra los medios proviene desde Palacio Nacional y algunos gobernadores la replican poniendo en riesgo no solo la viabilidad de los medios sino en peligro la seguridad de los periodistas. El caso de Puebla es un ejemplo de la conducta ruin de un gobernador cavernario. Puebla es uno de los cinco estados con más agresiones a periodistas.


lunes, 12 de octubre de 2020

Porfirio o el patético fin priísta de un político del régimen priísta

 

 

Carlos Ramírez

 

En su carta de renuncia a la Secretaría de Gobernación, el veterano político Fernando Gutiérrez Barrios escribió una frase lapidaria: la sensibilidad de los políticos consiste en saber retirarse a tiempo. A 51 años de su primera incursión real en política defendiendo a Díaz Ordaz por Tlatelolco, Porfirio Muñoz Ledo quiere tomar por asalto la presidencia del partido Morena con el apoyo de los sobrevivientes de la Corriente Democracia del PRI para convertirlo en su cementerio de elefantes.

Muñoz Ledo llegó a muchas altas posiciones políticas dentro del régimen priísta siempre por efecto del dedazo superior, con cargo, eso sí, dicen, a su “inteligencia política”. Pero dice un dicho griego ya corregido que los dioses enloquecen a los inteligentes que van a liquidar, aunque, agregado de un veterano político y escritor oaxaqueño, “antes los apendejan un poco”.

El Muñoz Ledo de las altas posiciones de poder se la ha pasado en las últimas horas guerreando en redes sociales con el sólo argumento de que es el más inteligente que todos, es el que más posiciones de poder ha tenido y es el que merece por la vía del mérito, obtener lo que se le antoje, sin cumplir con las nuevas reglas del juego que, de manera paradójica, él mismo firmó respetar. Y lo hizo contra el joven politólogo Gibrán Ramírez de 31 años y luego contra el operador Mario Delgado que es, por función partidista, su jefe en la bancada de Morena en la Cámara de Diputados.

Pero así es Porfirio, quien por cierto se ha ostentado como licenciado en derecho en México sin haber cumplido con los requisitos legales de tesis, examen ni cédula profesionales y se pavonea con estudios de doctorado en Francia que también dice que obtuvo sin presentar tesis. Bueno, fue secretario de Educación del presidente López Portillo en 1977 un año, porque fue despedido por sentirse presidente de la república y desde ese cargo se pueden arreglar papeles educativos legales.

Lo peor de todo es que Muñoz Ledo carece de una propuesta ideológica de partido. Cuando presidió el PRI como premio de consolación en 1975 por haber perdido la candidatura presidencial que nunca le iba a dar el presidente Echeverría, Porfirio quiso convertirse al PRI en el “partido de los trabajadores”, teniendo como punta de lanza como jefe del proletariado mexicano a Fidel Velázquez, el responsable de haber liquidado el sindicalismo obrero como clase y consolidarlo como masa de acarreados sometidos a patrones y políticos.

Al final, parece que el sueño de Porfirio es terminar su ciclo político en el PRI, al que ayudó a Díaz Ordaz a transitar durante los días aciagos de la represión estudiantil del 68 y al que ahora quiere revivir en Morena. Y como no pudo cumplir con el procedimiento legal que aceptó, entonces regresará a sus tiempos del PRI de Gonzalo N. Santos en los que todo se arreglaba a punta de madrazos.

Pase lo que pase en Morena, Muñoz Ledo estará cerrando su ciclo político como un porro de la política y no como dice que siempre ha sido: hombre de inteligencia, astucia e ideas.

 

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EE. UU.: a 22 días de las elecciones. Un detalle extraño se percibe en los medios: todas las encuestas, todos los análisis y todas las previsiones dan por liquidado a Donald Trump, pero lo tratan como un candidato rumbo a la reelección. Y en estos días muchos medios revelan que Joe Biden está victorioso en las encuestas como Hillary Clinton en 2016, pero el día de la elección la mayoría de los 538 votos electorales que ponen presidente beneficiaron a Trump, a pesar de que perdió con 3 millones menos de votos populares. Y lo peor de todo es que casi todos los que piden el voto por Biden dicen que es muy malo, que va a decepcionar y que carece de temple de estadista, pero que el objetivo es que Trump no se reelija. O sea: más vale peor por conocer que malo conocido.

 

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Política para dummies: En política hay que ser Machiavelli y no Savonarola.

 

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domingo, 11 de octubre de 2020

Contracolumna • MORENA Y EL SÍNDROME DEL PESCADO • DISPUTA POR LA SUCESIÓN PRESIDENCIAL



JOSÉ MARTÍNEZ M

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Todo mundo asocia el infierno con el azufre. Y donde hay azufre huele a huevo podrido. Es lo que ocurre en Morena donde el ambiente es turbio e irrespirable producto de la descomposición política que se vive en ese partido. Hay una bacteria que contaminó a esa organización desde su fundación. Su origen está en las aguas turbias de los pantanos de la Macuspana donde todo es cenagoso.
El ambiente es tan turbio que seguramente el más experimentado de los buzos no se atrevería a sumergirse en esas aguas tan espesas y negras y muy contaminadas como el drenaje profundo. Los túneles, las alcantarillas y las tuberías de Morena están repletas de todo tipo de desechos humanos.
Durante más de dos milenios, hasta mediados del siglo XX se utilizó la palabra síndrome para designar ciertos trastornos etiológicos, pero su significado se amplió al incluir los estados patológicos caracterizados por una sintomatología compleja.
En el vocabulario médico se habla de la palabra síndrome cuando se presentan una serie de síntomas simultáneos, generalmente tres o más. Incluso hay referencias de herencia congénita. Y justamente eso es lo que ocurre en Morena, un partido creado por Obrador a su imagen y semejanza.
Uno de los síntomas de que algo anda mal fue el vacío de dirección desde la fundación de Morena, luego estalló una guerra de acusaciones por corrupción hasta llegar fragmentados a luchar por el control del partido. Se presentaron más de medio centenar de aspirantes a dirigirlo hasta llegar a una encarnizada confrontación entre los diputados Porfirio Muñoz Ledo y Mario Delgado.
En su ambición por el poder han demostrado que están dispuesto a todo para alcanzar sus fines, entonces lo más razonable a estas alturas sería que los dos se batieran en un duelo para tratar de limpiar su honor, lo que signifique esa palabra para ellos, si es que para ambos ese concepto tiene algún significado.
Quien se haga del control del partido tendrá por delante un enorme desafío. Refrendar el triunfo de Morena en las próximas elecciones dotará el jefe de esa nomenclatura de un gran poder.
Pero las cosas no son tan simples. El que resulte el líder de Morena deberá contar con un coaching para mejorar la actitud mental de sus huestes. Y es ahí donde empiezan los problemas, todo por el maldito síndrome del pescado.
Todos sabemos que el pescado se pudre por la cabeza. Vaya, hasta lo dice un añejo refrán basado en la sabiduría popular. Y eso ocurre con el gobierno de la cuarta transformación y su partido a los que les pasa lo mismo que al pescado al pudrirse.
De las diatribas a los hechos, el gobierno de la cuarta transformación comenzó a pudrirse en la cabeza con los yerros del presidente Obrador por sus malas decisiones en todos los sectores del gobierno, desde la fallida estrategia antinarco pasando por los equívocos en materia de política económica y social hasta avanzar progresivamente hasta la cola. Es decir, al partido Morena. El país es un reflejo de lo que proyectan sus dirigentes y eso explica el conjunto de los malos resultados.
Vivimos la peor etapa en la historia del país pero el presidente Obrador se jacta que todo está “requetebién”, que la crisis pandémica “nos cayó como anillo al dedo” y que “el pueblo está feliz, feliz”.
Con un partido dividido y en decadencia, pero aún peor con una muchedumbre que confía a ciegas en su líder, el gobierno de Obrador está marcado por el fracaso.
Uno año después del avasallador triunfo de Morena, la revista Proceso publicó una portada premonitoria: “AMLO se aísla”… “El fantasma del fracaso”.
La respuesta de Obrador ya la sabemos.
Obrador desde el principio se jactaba que gobernar “no tiene ciencia” pero se equivocó y está pagando caro las consecuencias de su ineptitud y su arrogancia.
Franklin D. Roosevelt en su último discurso –dos días antes de morir– con motivo del “Jefferson Day”, acuñó una célebre y demoledora frase: “Un gran poder conlleva una gran responsabilidad”. Estados Unidos vivía entonces la responsabilidad de su liderazgo en su intervención en la Segunda Guerra Mundial.
Lo malo de México en el contexto actual de su mayor crisis de su historia, es que Obrador resultó un presidente pequeño para un país con grandes problemas. De ahí, el síndrome del pescado.
La cuarta transformación se comenzó a pudrir desde la cabeza.
Es innegable que existe un progresivo desencanto en Morena y en el gabinete presidencial. Las renuncias de varios de sus principales colaboradores, comenzando por la de Carlos Urzúa, a la Secretaría de Hacienda hasta la de Jaime Cárdenas Gracia, al Indep, fueron porque no podían soportar “el olor del pescado pudriéndose”.
Lo que está ocurriendo en Morena es como la gangrena de la cuarta transformación.
En el fondo, la disputa es por la sucesión presidencial. Quien controle el partido nos dará una clara señal del perfil de quien ambiciona ser el sucesor de Obrador.
Lo de Porfirio Muñoz Ledo de obsesionarse por el control del partido es una bellaquería. Bajo el pretexto de una “superioridad” política e intelectual lo asume como un derecho a usurpar el poder del partido.

Morena: lo que dijo que sería, lo que no fue, lo que no le dejaron ser

 





Carlos Ramírez

 

Cuando el candidato Andrés Manuel López Obrador se hartó del maniobrerismo del PRD de Los Chuchos, su iniciativa fue crear un partido que cumpliera con tres objetivos: organizar a la sociedad marginada, construir un movimiento de movimientos sociales y ser un partido de izquierda. Un grupo de científicos sociales trabajó para Morena un proyecto alternativo de nación, pero luego de terminarlo fue desplazado por los dogmáticos y echado del parido.

Los diseñadores de ese programa de izquierda no eran arribistas, ni ex priístas, ni excomunistas burocratizados de la tumba egipcia del Partido Comunista Mexicano, sino especialistas en ciencias sociales que habían trabajado en las universidades una línea crítica al neoliberalismo salinista. El documento Plataforma Electoral 2015 quedó en el olvido, los redactores fueron marginados del nuevo partido y hoy la dirección política de Morena se disputa entre el diazordacista-echeverrista-lopezportillista-priísta Porfirio Muñoz Ledo, el neomorenista disciplinado Mario Delgado y la exempresaria desideologizada Yeidckol Polevnsky.

Uno de los pivotes del grupo redactor de la Plataforma como parte del Consejo Consultivo de Morena fue Julio Boltvinik, especialista en estudios científicos sobre la pobreza y redactor desde hace años de la columna Economía Moral los viernes en La Jornada. En las últimas semanas Boltvinik ha reactivado la revisión de esa Plataforma (disponible en http://www.julioboltvinik.org/wp-content/uploads/DOCUMENTO/MORENA/Plataforma_Electoral_MORENA_version_enero_2015.pdf) para convocar a la construcción de una verdadera alternativa al modelo económico actual que no ha podido romper --a lo mejor porque no ha encontrado con verdaderas opciones-- con el pasado populista y neoliberal histórico que viene desde la Constitución de 1824. En suma, se trataría de definir el camino de la izquierda en materia de un nuevo modelo de desarrollo, una nueva política económica y un nuevo Estado social.

Morena sería, en este sentido, la última oportunidad ya no para derrotar al PRI que agoniza entre el neoliberalismo salinista y el pragmatismo de José Murat Casab como verdadero líder del tricolor, sino para construir una opción de izquierda posneoliberal. La propuesta se basa en dos piezas fundamentales: democracia real o plena y propuesta de un pacto social y una nueva forma de combatir la inseguridad sin el apoyo de las fuerzas militares. Es decir, convertir la victoria de 2018 es un verdadero punto de inflexión o de ruptura con el viejo régimen que no ha muerto y que sigue prevaleciendo no sólo en la burocracia que ya se pasó a Morena, sino en el pensamiento político histórico que se sale del determinismo de las tres transformaciones anteriores.

El camino debiera comenzar con la descolocación de Morena de los espacios institucionales prevalecientes que lo someten a las reglas del juego institucional prianista y crear nuevos parámetros político-sociales. No se trata de mejorar lo existente, sino de construir una nueva propuesta republicana.

Morena, sin embargo, se ha desviado hacia el pragmatismo como movimiento de élites y no un partido programático e ideológico de izquierda. La nueva dirección del partido podría definir a Morena como un PRI revolcado.

 

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EE. UU.: a 23 días de las elecciones. Toda la maquinaria de poder del establishment estadunidense va contra Trump, porque la líder demócrata Nancy Pelosi mostró que el presidente sigue vivo en las elecciones y por eso quiere destituirlo aplicando la enmienda 25 para declararlo incompetente con la firma de la mayoría del gabinete. Pese a la andanada de la prensa que apoya de manera pública y en sus editoriales a Joe Biden, el saldo del debate entre vicepresidentes le falló a la demócrata Kamala Harris. El eje central de la campaña de Biden estará en el manejo del COVID desde la Casa Blanca, pero sin dinamizarse en la sociedad.

 

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sábado, 10 de octubre de 2020

Contracolumna • RÉQUIEM POR ABRAHAM GARCÍA IBARRA • COVID, POR QUIÉN DOBLAN LAS CAMPANAS


JOSÉ MARTÍNEZ M.

Para Elva Elena Gárate y sus hijos, con mis sinceras condolencias por irreparable pérdida

Abraham García Ibarra fue un periodista combativo. Todavía en el estertor de la muerte asumió su destino fatal con lucidez. Se despidió de Mouris Solloum George –su entrañable compañero de batallas periodísticas en los últimos cuatro lustros– con un hasta luego, que sonaba más a una despedida fúnebre. Apenas hace cinco años Mouris y la directiva del Club de Periodistas de México le rindieron un homenaje por su larga trayectoria en su quehacer profesional que consistió en una medalla de oro macizo de 18 quilates. Varios compañeros del club hicieron una aportación voluntaria. Fue una manera de expresar el cariño por su viejo maestro que aún seguía trabajando con la pasión de un toro bravo a pesar de haber sufrido un infarto que lo puso en la antesala de la muerte. Ahora le tocó perder ante la parca como otras decenas de miles de mexicanos víctimas del Covid.
Convaleciente también por la pandemia, que lo puso al borde de la muerte, Mouris no pudo despedirse personalmente de Abraham porque también convalecía de Covid. Lo hizo por la vía telefónica. Después de dos meses de estar aislado de la familia y de trabajar en pleno confinamiento, atado a un aparato de oxígeno, Mouris apenas fue dado de alta este fin de semana. La libró. Estuve al tanto de la salud de Mouris cuando apenas había sido infectado por el coronavirus y se jugaba la vida en esa especie de ruleta rusa. Con dolor nos reímos de algunas anécdotas de Abraham quien seguía los sabios consejos de Renato Leduc, “un periodista que no huele a aliento alcohólico… es como una rosa sin aroma”.
Parece que fue ayer.
El año pasado Abraham estaba por cumplir 80 años el 23 de octubre. Días antes un grupo de amigos nos reunimos a desayunar en el Club France de la Ciudad de México. Al final nos quedamos en la sobremesa César Garizurieta Vega y yo. César me invitó a continuar la charla en su casa en la colonia Del Valle, bebimos unas copas de vino tinto y repasamos algunos apuntes de su padre César Garizurieta Erenzweig, mejor conocido por el sobrenombre del “Tlacuache”, un político y diplomático que además fue periodista y escritor y muy amigo del presidente Adolfo Ruiz Cortines, del que fue consejero.
El Tlacuache acuñó una frase que lo hizo célebre para su infortunio: “vivir fuera del presupuesto es vivir en el error”. Una expresión mal interpretada que derivó en un arbitrario estigma para su autor, y que en décadas no ha sido nada sencillo desenredar el equívoco.
En fin. En la charla Garizurieta hijo, nombró a varios amigos comunes. Así mencionó el de Abraham García Ibarra, a quien yo conocí en mis incipiente tiempo de reportero. Así nació nuestra amistad.
Garizurieta es abogado como su padre. Pertenece a la Sociedad Mexicana de Geografía e Historia y amigo de periodistas. Me propuso hacer un convivio para festejar a Abraham García Ibarra e invitó a varios colegas. Acordamos que no fueran más de cinco para poder charlar, propuse que la reunión se efectuara en mi casa. Garizurieta corrió las invitaciones y yo las reforcé personalmente. El día de la celebración todo estaba en punto. El menú y los tragos. A la mera hora nadie llegó. Mi familia y un amigo que se comunicó de última hora conmigo fue invitado de último momento. Vi a Abraham muy triste. Lo apapachamos y él se dejó querer. Partió un pastel, que ni siquiera probó y la comida, nada más picó. Bebió tequila tras tequila, lo acompañé hasta quedar exhautos. La memoria de Abraham era prodigiosa. Recordaba detalles con precisión de muchos temas. Con el cansancio y los lingotazos de alcohol se puso nostálgico rememorando viejos tiempos de su natal Sinaloa. Hablamos de Mazatlán y de Culiacán, donde yo viví durante un año cuando Miguel Ángel Félix Gallardo había dejado de ser el jefe de jefes y surgían los nuevos líderes del cártel de Sinaloa, entonces el Chapo daba sus primeros pasos decisivos que lo iban a llevar con el tiempo a la cumbre del narco, acumulando dinero y prestigio como mafioso. Una celebridad en el mundo del crimen.
Cuando yo nací, Abraham García Ibarra ya había pasado su primera prueba de fuego en el periodismo, oficio en el que se inició a los 15 años como asistente de linotipos y al poco tiempo se estrenaba como reportero en el periódico El Sol del Pacífico, en su natal Mazatlán. A lo largo de 65 años colaboró en los más diversos medios tanto electrónicos como impresos tanto en Sinaloa como en la capital del país.
En los últimos 20 años colaboró en las tareas del Club de Periodistas donde estuvo a cargo de la política editorial de la revista Voces del Periodista hasta el momento en que sufrió un infarto que lo puso con un pie en las garras de la muerte. Fue la mano derecha de Mouris Solloum en muchas de las tareas del club.
Abraham gozaba de la vida, decía que la mejor etapa de su vida como periodista había sido en el Club. Sin duda, ahí formó a varias generaciones de periodistas de todo el país que acudían a su ayuda. Se convirtió en el Maestro.
Me duele su muerte como las de otros colegas y decenas de miles de compatriotas más, que perdieron la vida a consecuencia de la pandemia.
En la mesa de mi casa siempre habrá un lugar para Abraham a quien conocí en la plenitud de su vida y al que ya viejo fue abandonado por algunos de sus amigos en los que él confiaba. Me duele su muerte como le duele a su familia, de la que eran parte Mouris y Celeste a quienes entregó un cachito de su vida.
Hoy doblan las campanas por Abraham y decenas de miles más en esta guerra perdida frente al Covid.