viernes, 9 de octubre de 2020

Amnesia de Porfirio: los dedazos son del presidente, no del partido

 


Carlos Ramírez

 

A la memoria del camarada Abraham García Ibarra,

compañero de lucha periodística contra la derecha

desde los tiempos de El Día

Entusiasmado por convertir la presidencia de Morena en la jefatura real del gobierno federal, Porfirio Muñoz Ledo sueña con convertirse en el dedo de oro (novela de Guillermo Sheridan) que decida candidaturas y ya desde ahora quiere ser el factor de la nominación presidencial del 2024.

Sin embargo, como siempre ha ocurrido, las designaciones de candidatos a cargos decisivos de elección popular son facultad metaconstitucional del presidente de la república. Lo debería saber Porfirio, porque en 1975 fue víctima de una jugada maquiavélica del presidente Echeverría para distraer a los suspirantes y dar el albazo con el destape de José López Portillo.

En sus memorias orales contadas a James Wilkie, Muñoz Ledo recuerda que hacia el final del proceso el presidente Echeverría se invitó a la casa de su precandidato y luego de un breve recorrido dijo: “no veo espacio para revivir comisiones”. Fue la señal, pensó Porfirio, de que sería el ungido. Pero luego Echeverría sentó a los precandidatos en el área laboral de Porfirio en la Casa del Obrero Mundial para ver un video, mientras en Palacio Nacional la CTM nominaba a López Portillo. Y luego Porfirio perdería la batalla contra De la Madrid en 1987 al intentar meter a Cuauhtémoc Cárdenas en la sucesión presidencial priísta.

El estilo de López Obrador para destapar candidatos se mueve en las mismas coordenadas. Cuando se había desatado la grilla para seleccionar al candidato del PRD a la jefatura de gobierno para el periodo 2006-2012 y ya el tabasqueño fuera de la administración por su precampaña presidencial, sus palabras mágicas fueron breves: “creo que el candidato debiera ser Marcelo” …, y Marcelo fue, el mismo Marcelo que hoy le quita el sueño a Porfirio. El mensaje ha quedado claro: el poder de decisión para designar al candidato presidencial del partido en el poder es del presidente de la república, salvo la impericia e ingenuidad de los presidentes panistas Fox y Calderón que no pudieron designar al candidato porque habían perdido el control del PAN.

Por eso Muñoz Ledo se autoengaña al suponer que el presidente de Morena le va a quitar al presidente López Obrador la facultad de poder de designar a altos cargos electorales. Si Ebrard está en el ánimo presidencial por las tareas primordiales asignadas, Muñoz Ledo ya comenzó a pelearse con Palacio Nacional aún antes de llegar a la presidencia de Morena al atacar al canciller y pedirle su renuncia. Y tampoco ha gustado en Palacio la intención de Muñoz Ledo de adelantar el 2024 en la agenda de Morena, cuando aún no se transita el 2021 y el 2022 de la revocación de mandato. Estos datos revelan que Porfirio es un pésimo telépata o está escuchando otras voces en su cabeza.

Mal fijó su campaña Muñoz Ledo al centrarla en el poder de Morena para fijar candidatos en 2021 y 2024, cuando en Palacio Nacional el proceso ya está terminado. A menos que Porfirio esté jugando hoy, como en 1975, el papel de patiño para ser, como en 1975, un presidente sumiso de Morena. Y peor cuando ya identificaron que Muñoz Ledo juega en la cancha sucesoria de Claudia Sheinbaum contra los demás precandidatos.

En síntesis, Morena no será un verdadero partido político, sino que seguirá como un movimiento de grupos sociales.

 

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EE. UU. a 25 días de las elecciones. Al final, la candidata a la vicepresidencia Kamala Harris no pudo dar el golpe final a Trump en su debate con el vicepresidente Mike Pence. La recta final será caminada por los demócratas con la crisis pandémica, mientras Trump va a abrir el espacio a la economía y el liderazgo.

 

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Política para dummies: La política se mueve por hilos de poder, no por mensajes telepáticos que vienen, en realidad, desde el más allá.

 

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jueves, 8 de octubre de 2020

Contracolumna • MARIO MOLINA, UN GIGANTE DE MÉXICO • OBRADOR, UN PRESIDENTE PEQUEÑO


JOSÉ MARTÍNEZ M.


Mario Molina es parte de la historia universal. Mexicano eminente, hijo de la Universidad Nacional Autónoma de México –donde se graduó de ingeniero químico– recibe las falsas condolencias de un presidente y su gobierno enemigos de la ciencia, la que ellos lamentablemente califican de “neoliberal”.
Molina, todo el mundo lo sabe, junto con otros científicos de renombre (Paul J. Crutzen y Frank Sherwood) obtuvo el Premio Nobel de Química por sus investigaciones sobre el calentamiento global, por las amenazas que representan los gases de cloro, bromo, dióxido de carbono y otros elementos que dañan la capa de ozono de la Tierra, en el caso específico en el antártico.
En los últimos meses Molina estuvo machando para que el presidente Obrador –y otros líderes mundiales, como el presidente Trump– usaran el cubrebocas. Fue inútil su recomendación y lo peor fue la respuesta de Obrador quien asumió las palabras del científico como una crítica. “No lo voy usar porque no hay evidencia científica”, respondió ene veces el tabasqueño quien se salió por la tangente al señalar que iba usar el cubrebocas “hasta que se acabe la corrupción”.
El menosprecio de Obrador por la ciencia no va sola, la comparten su partido Morena y sus legisladores los que respaldaron con su voto aprobar la liquidación de un centenar de fideicomisos, entre ellos algunos vitales para la investigación científica y tecnológica.
Incluso Obrador llegó a calificar a los investigadores de “turistas” y “corruptos” en su pretensión por salir a seguir preparándose en universidades del extranjero.
Molina jamás anduvo blofeando de buscar pasar a la historia por sus investigaciones como Albert Einstein o el popular astrónomo Carl Seagan.
Los científicos no lucran con la gente, trabajan para la humanidad, son la otra cara de la moneda de los políticos.
Muchos científicos en México y otras muchas partes del mundo trabajan en precarias condiciones y no son bien remunerados a diferencia los artistas y los deportistas que viven para el entretenimiento en la llamada sociedad del espectáculo con sus escándalos como los políticos que gozan de privilegios y canonjías.
Ahí está el caso del inquilino de Palacio Nacional que vive con todos los lujos del mundo pero actúa como un hombre de la Era de las Cavernas. Ya sabemos que prefiere las antorchas y que detesta la energía solar porque afea los espacios naturales.
Por desgracia con el gobierno de la cuarta transformación vivimos una regresión. No alcanzar a comprender que uno de los caminos básicos para el desarrollo es fomentar la educación y la ciencia. El crecimiento económico y el progreso social van de la mano de los avances en la investigación científica.
Nuestros científicos son vistos con desprecio y están poco valorados. La propia responsable del Conacyt los señala de practicar una “ciencia neoliberal”.
Duele y lastima a la comunidad científica la hipocresía, las condolencias del presidente Obrador y su gobierno por el fallecimiento del doctor Mario Molina, una pérdida irreparable para la ciencia.
En cambio, la muchedumbre obradorista festeja las estupideces del tabasqueño. Un presidente que en lugar de apoyar a la ciencia, confía más en el esoterismo con sus hojas de trébol y sus estampitas de santos. “Detente enemigo, que el corazón de Jesús está conmigo”.
Seamos cínicos y no nos sintamos culpables de festejar a ese personaje que ha resultado un presidente pequeño para un país con grandes problemas. Un presidente que desde el principio hizo público que confiaba más en la magia que en la ciencia, con baños de ramas de pirul contra las malas vibras a cargo de chamanes.
Qué hacer cuando un político no entiende la más elemental de las ecuaciones.
Podríamos hacer un recuento de todas las estupideces del presidente Obrador, desde el “estamos aplanando la curva” y la frase desafortunada de “la pandemia nos vino como anillo al dedo” hasta el “gobernar no tiene ciencia”.
No hay un solo científico en el gabinete presidencial, lo que abundan son los charlatanes, Ahí está Gatell y su “estrategia” con decenas de miles de fallecidos por la pandemia. Un “científico” bueno es un decir) de escritorio que aplaude las ocurrencias del presidente en el que cree con una fe ciega.
Nuestra comunidad científica es una de las más pequeñas del mundo, menos de 50 mil (0.6 por ciento de los científicos del mundo) y nuestras publicaciones científicas son incipientes 0.9 por ciento de la producción global, según datos del último informe mundial de la Unesco.
Durante los últimos 20 años, la inversión pública en ciencia se ha mantenido casi constante en 0.3-0.4 del PIB con una participación privada también reducida, cuando la experiencia universal indica que se requiere alcanzar una inversión de al menos 1% del Producto Interno Bruto en este rubro, para que sus beneficios se derramen en la sociedad. De hecho, los países más desarrollados invierten entre dos y cuatro veces más que la recomendación mínima, con una relación entre la participación pública y privada que varía de caso en caso, pero que siempre corresponde a porciones considerables para el Estado y para la industria. Es lamentable que quienes han conducido al país no tomen conciencia del potencial de la ciencia como el motor principal para el desarrollo de México.
No existe un plan coherente para la inversión en educación, ciencia, tecnología e innovación (CTI), para lograr que nuestro país salga del mediano desempeño económico en que se encuentra.
Lo que sí abundan son las descalificaciones, “la ciencia neoliberal” y los ataques a los fideicomisos hasta darle el tiro de gracia.
Ahí están las palabras estúpidas del presidente (no se le pueden llamar de otra manera) cuando señaló a poco creen que “los científicos pueden ser corruptos. Ah, porque son investigadores ¿están exentos de cometer actos de corrupción? Está demostradísimo”. Y lanzó una serie de escupitajos contra “los científicos que apoyaron al Porfiriato”.
La política contra la ciencia ha sido arbitraria, recorte de 75 por ciento al presupuesto de los gastos generales, desaparición de fideicomisos por considerarlos una fuente de corrupción por su supuesta falta de transparencia, lo cual es verdaderamente falso.
Los expertos han señalado con claridad que los fideicomisos se utilizan para financiar, a mediano y largo plazo, actividades como la ciencia, el cine nacional, el deporte de alto rendimiento, la atención a emergencias como la sequía, ciclones o sismos. ¿Por qué? Están pensados para asegurar la disponibilidad de recursos en un largo plazo, que rebasa por mucho la temporalidad anual del presupuesto federal; un largo plazo necesario para la realización de fines socialmente deseables.
Es triste pero es nuestra realidad, en México el trabajo científico es pobre, no hay dinero suficiente destinado a los recursos necesarios para realizar investigaciones, no se promueve en los pequeños en sus escuelas, no se involucra a los estudiantes y a la población, no se estimula la participación en concursos, exposiciones, etcétera.
Pareciera que el presidente Obrador no tiene la más remota idea de dónde está parado. Ignora que la ciencia siempre es uno de los factores más importantes para el desarrollo de la sociedad y que la creación del conocimiento facilita el bienestar cotidiano de una comunidad para tener una mejor calidad de vida.
Hoy la figura de Mario Molina se engrandece y engrandece a México, mientras padecemos a un presidente pequeño que confunde Fenicia con Atenas.

miércoles, 7 de octubre de 2020

32 años después, el PRInosaurio sigue aquí; fracaso de la izquierda

 


Carlos Ramírez

 

Lo peor del priismo diazordacista-echeverrista-lopezportillista se conjunta para definir a Porfirio Muñoz Ledo como un sujeto histórico de la élite priísta que reventó en 1968, que resistió la alternancia a la derecha con el PAN de Vicente Fox en el 2000 y que regresa victoriosa un tercio de siglo después de su derrota.

Pero lo más grave del efecto político de la candidatura de Muñoz Ledo como presidente de Morena no está en el hecho de que Morena sea el partido heredero de la izquierda universitaria y del comunismo burocrático, sino en la amarga realidad de que las bases sociales militantes o simpatizantes de Morena hayan perdido la memoria histórica y prefieran a un priísta histórico como líder partidista.

 La Corriente Democrática del PRI se fundó en 1985 para meterse en la sucesión presidencial de 1988 que se resolvió en 1987, pero no buscó redefinir el proyecto histórico del PRI o regresar al Partido de la Revolución Mexicana cardenista como partido de clases corporativizadas, sino para acotar --no evitar-- el proyecto neoliberal de los tecnócratas de Miguel de la Madrid y Carlos Salinas de Gortari. Se trataba de la dialéctica pendular que mantuvo al PRI en el poder, la oscilación entre populismo y neoliberalismo.

Una generación después, las bases morenistas pospriístas llevan adelante en la encuesta a Muñoz Ledo, el más típico representante de la élite política demagógica, capitalista-progresista, burocrática, presidencialista y sobre todo priísta. Y lo más grave se exhibe en el hecho de que el Partido Comunista Mexicano cedió su registro para fundar en 1989 el PRD y desde entonces la autodenominada izquierda no ha sido más que una dirigencia priista chabacana, placebo del fracaso ideológico del pensamiento revolucionario. Por ello los sobrevivientes del PCM y su pensamiento marxista vulgar --Gramsci y Revueltas-- están dentro de Morena y ya con la conciencia priísta asimilada están aceptando la dirección política e ideológica de Muñoz Ledo en Morena.

La élite opositora del 68 encontró en el PRD y ahora en Morena el espacio de operación política porque los dos partidos han sido, en esencia, el mismo PRI de siempre: una gran coalición de intereses, corrientes, tribus y élites burocráticas girando en torno al poder. Y si la Corriente Democrática del PRI se sostenía con el débil y casi invisible hilo político del poscardenismo, en Morena ni siquiera se huele algún tufo de enfoque social de clase.

Lo de menos, pues, es Muñoz Ledo; como todo burócrata de la élite en busca de la siguiente chamba, Porfirio es lo que siempre fue: una caricatura de su propio discurso demagógico. Lo importante es ver que la base militante y simpatizante de Morena va a optar con Porfirio por el regreso del PRI a la vida nacional, echando por la borda las grandes luchas sociales contra el PRI de la Revolución Mexicana que se robaba el dinero, que defraudaba en las urnas, que engañaba a los ciudadanos con compromisos inexistentes. Basta confirmar hoy las declaraciones de Muñoz Ledo con las que dio para justificar a Díaz Ordaz, Echeverría, López Portillo, Fox y Calderón.

En este sentido, la victoria --de darse-- de Muñoz Ledo sólo confirmaría que somos un pueblo priísta.

 

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EE. UU.: a 26 días de las elecciones. El temor de Joe Biden a un segundo debate con Donald Trump habla de la fragilidad de las encuestas. La polarización ideológica y de razas está fortaleciendo a Trump y está llevando a Biden a pactar alianzas con la “izquierda” de Sanders que sigue asustando a Wall Street. Y luego de que el The Washington Post y la progresista revista The New Yorker pidieron en editoriales formales el voto por Joe Biden, el The New York Times en un editorial también requirió el voto por el demócrata. Por tanto, toda la cobertura informativa de esas publicaciones lleva la parcialidad ideológica por Biden y contra Trump.

 

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Política para dummies: La política es el antídoto de la memoria. ¿O al revés?

 

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Contracolumna • CORRUPCIÓN, DEPORTE NACIONAL • GUEVARA, EJEMPLO DE IMPUNIDAD



JOSÉ MARTÍNEZ M.


La corrupción es el deporte nacional por excelencia. El que no lo crea que le pregunte a Ana Guevara.
La corrupción no tiene color ni partido tampoco es asunto de liberales o conservadores.
En México, donde quiera que ponga uno el dedo brota el pus de la corrupción. Eso sigue ocurriendo en el deporte.
Guevara, la otrora gloria nacional, escaló los peldaños de la política y se enriqueció a una velocidad impresionante. Más rápido que cuando competía en los escenarios olímpicos.
Su vida “ejemplar” como deportista contrasta con los señalamientos plagados de escándalos de corrupción y de fracasos deportivos por los malos resultados del deporte mexicano en las competencias internacionales.
De origen humilde, Guevara pasó de la pobreza a una vida de lujos, gracias a su fama de deportista, pero en el plano político su figura se ha opacado. Las autoridades investigan sus millonarias cuentas bancarias pero no se ha ejercido ninguna acción en su contra, hasta ahora.
La gran campeona de los 400 metros planos se retiró de los deportes de manera definitiva el 15 enero de 2008.
Dijo adiós en medio de un escándalo y se negó a participar en los juegos olímpicos de ese año por sus diferencias con el presidente de la Federación Mexicana de Atletismo, Mariano Lara.
En el pleito con Lara, la velocista recurrió al presidente Felipe Calderón para que interviniera y se castigara al responsable de la federación de atletismo.
Guevara quien apoyó la campaña presidencial de Calderón pretendía que se expulsara a Lara de por vida del deporte organizado por su presunta responsabilidad en actos de corrupción. Por instrucciones presidenciales el entonces titular de la Comisión Nacional del Deporte, el exfutbolista Carlos Hermosillo ordenó como castigo una suspensión de cuatro años al dirigente de atletismo.
Como Guevara no consumó su venganza le volteó la espalda al presidente Calderón y se fue a las filas del PRD.
Pronto encontró el cobijo de Marcelo Ebrard, jefe de Gobierno de la Ciudad de México quien la designó como titular de la Coordinación de Cultura Deportiva, Física y de Salud.
El primer desacierto de Guevara fue ausentarse de sus responsabilidades como funcionaria para asistir como comentarista de ESPN a las Olimpiadas de Beiging.
Legisladores de la Asamblea de Representantes pidieron su destitución y Marcelo Ebrard la respaldó bajo el argumento de que Guevara solicitó un permiso sin goce de sueldo.
A partir de entonces la otrora “gloria” deportiva emprendió una carrera política marcada por el escándalo.
La deportista de “alto rendimiento” pasó a convertirse en una figura pública de la política con un oscuro manejo administrativo que la puso bajo la lupa de la Secretaría de la Función Pública.
Las auditorías de la SFP comprobaron que en el primer año de la gestión de Guevara en la Comisión Nacional del Deporte se cometió un daño patrimonial por más de 50 millones de pesos producto de pagos y gastos con facturas falsas.
En la auditoría se incluyen seis observaciones por costos “inflados” en los viáticos, pago de hospedajes y precios de transportación; pagos indebidos a entrenadores y numerosas irregularidades administrativas de adquisiciones.
Las autoridades hicieron público un informe sobre los malos manejos en la Conade, pero la respuesta de su titular Ana Guevara alegó su “presunción de inocencia” y la “violación” del debido proceso.
El informe impugnado fue calificado por Guevara como “alevoso” y para justificarse dijo que “todas” las dependencias del gobierno “tienen irregularidades”.
La Función Pública reprobó las cuentas que Guevara presentó al presidente López Obrador el 19 de febrero en Palacio Nacional al término de la conferencia matutina.
Cuando la titular de la SFP entregó a la Presidencia de la República los resultados de las auditorías a la Conade, el presidente Obrador se comprometió a castigar a los responsables, toda vez que se agotaran las investigaciones.
Y como dicta el refrán: Lo que empieza mal, acaba peor.
Pese a su palmarés deportivo, Ana Guevara no reunía el perfil profesional para encargarse de las responsabilidades deportivas en el gobierno de la Cuarta Transformación. Para dirigir el organismo había un requisito indispensable: el titular de la Conade debería contar con un grado mínimo de licenciatura, pero la campeona de los 400 metros planos con dificultades había terminado la preparatoria. Nunca se distinguió por tener buenas calificaciones. Lo suyo no era estudiar, era correr y pegar brincos. Así se ganaba la vida.
Guevara es señalada de desviar recursos para el Fideicomiso para el Alto Rendimiento. Deportistas de alto nivel han denunciado a la sonorense por retrasar los pagos de las becas y de hacer un mal uso de los recursos para los viajes de los atletas, como lo denunció en su momento la subcampeona mundial de clavados de altura, Adriana Jiménez.

Bajo el padrinazgo de Marcelo Ebrard pasó de ocupar un cargo de tercer nivel como encargada del área deportiva del gobierno de la Ciudad de México a candidata a jefa delegacional en la demarcación de Miguel Hidalgo pero perdió las elecciones de 2009.
Tres años después obtuvo el cargo de senadora de la república por representación proporcional para el periodo 2012-2018.
El día que asumió su cargo como legisladora de la Cámara Alta no tenía ni la más remota idea de dónde quedaba la sede del Senado de la República. Llegó a San Lázaro con un séquito de ayudantes y ninguno sabía qué hacer. Los empleados del lugar le indicaron cómo llegar al edificio del Paseo de la Reforma para poder cumplir con su toma de protesta y pasar a ocupar su escaño. Fue sencillamente ridículo.
Su paso por esa representación fue improductiva y burocrática. No obstante su mal desempeño legislativo fue impulsada por el Partido del Trabajo para incorporarla como diputada federal en las elecciones de 2018, ocupando el cargo solo por unos meses (septiembre a diciembre de ese año), para renunciar y aceptar la designación como titular de la Conade por invitación del presidente Obrador.
La impericia de Guevara como administradora mantiene en un estado de desastre a la comisión responsable del deporte. Hasta ahora no hay una explicación del por qué se gastó mucho antes del tiempo programado el presupuesto de los 2 mil 718 millones de pesos asignados para las tareas de esa institución.
Los diputados han exigido la comparecencia de la titular de la Conade pero ésta se ha negado a presentar un informe.
El Órgano Interno de Control de la Conade ha presentado ante la Función Pública todas las inconsistencias y desvíos por más de 50 millones de pesos del presupuesto.
El subsecretario de Combate a la Impunidad de la SFP, Luis Gutiérrez Reyes solicitó a la Comisión Nacional Bancaria se informe acerca de los movimientos financieros, hipotecas, giros y cuentas de los funcionarios investigados para aclarar la “evolución patrimonial” de los mencionados en las indagatorias.
En tanto en la Fiscalía General de la República se encuentran radicadas varias investigaciones por denuncias interpuestas por empresarios veracruzanos de la compañía Cocinas Industriales Multifuncionales de Calidad bajo señalamientos de extorsión por alrededor de 17 millones de pesos de un contrato con la Conade.
A los señalamientos en su contra, la respuesta de Guevara ha sido contundente:
“Me vale madre lo que digan y estoy tranquila conmigo misma y mi responsabilidad es trabajar, así que lo que me digan, me vale madre”.
De algo sirve seguir a ciegas a su amigo el presidente Obrador.

martes, 6 de octubre de 2020

Morena regresa a 1988 con Porfirio y revive la corriente Democrática del PRI

 


Carlos Ramírez

 

La decisión de mantener la elección de dirigencia de Morena por la vía de la encuesta constituirá el asalto al poder partidista por Porfirio Muñoz Ledo y el grupo sobreviviente de la Corriente Democrática del PRI (ya sin Cuauhtémoc Cárdenas) para instaurar un modelo de poder semiparlamentario con la dirección del gobierno desde el partido y sus bancadas legislativas, dejando al presidente fe la república como un florero.

Así lo ha adelantado el propio Muñoz Ledo en sus últimas entrevistas de campaña; de acuerdo con la nota en https://www.sinembargo.mx/05-10-2020/3871797 :”no somos el partido del presidente, somos el partido en el poder”. Y más: “cuando ganemos el partido” iniciará reformas constitucionales, desaparecerá el Tribunal Electoral y aprobará una nueva Constitución, entre muchas otras reformas que moverían el centro del poder de Palacio Nacional a la sede de Morena.

Los verdaderos aliados de Morena con Porfirio no están en el entorno del presidente López Obrador como el líder del movimiento de masas que ganó la presidencia en una carrera de dieciocho años, sino en los antiguos compañeros que crearon la Corriente Democrática del PRI en 1985 alrededor de la figura de Cuauhtémoc Cárdenas como el representante del proyecto ideológico de la Revolución Mexicana que encarnó su padre, el general Lázaro Cárdenas.

Y aunque López Obrador se forjó en el PRI de las bases sociales en Tabasco, bien pronto se deslindó de la Corriente Democrática para construir su propia opción política y social de gobierno. Muñoz Ledo, en cambio, anduvo de saltimbanqui político pasando por todos los partidos hasta que aterrizó en la 4-T que le dio una diputación plurinominal y un lugar en la historia fotográfica de México al colocarle la banda presidencial a López Obrador el 1 de diciembre de 2018.

Muñoz Ledo, en todos esos años, cuando menos hasta 2006, fue un aliado de gobierno priístas, perredistas y panistas que definieron, consolidaron y avanzaron el modelo económico neoliberal que es el adversario histórico de López Obrador. Ahora vio la oportunidad para apoderarse de Morena y desde ahí asumir una especie de presidencia alternativa de la república para ir marginando al presidente López Obrador, a quien critica por la falta de un proyecto real de gobierno.

La gran oportunidad de Muñoz Ledo para usar a Morena como ariete de su propio proyecto de gobierno ha radicado en el hecho de que Morena no es un partido político real, tampoco es un movimiento de masas, sino que ha derivado en una estructura de control político de candidaturas y en una agencia de colocaciones. En este contexto, Muñoz Ledo sueña con una refundación de la república, aunque con votos prestados por sus cargos legislativos plurinominales y sin ganar ninguna elección.

Y para ello deja ver que como presidente de Morena “salvaguardará” al partido del control presidencial porque “no puede haber un caciquismo” o dominio del partido por el presidente López Obrador, seguro pensando en 1975-1976 en que dirigió el PRI como títere del presidente Echeverría y del candidato López Portillo.

Si se mantiene delantera de Muñoz Ledo en encuesta de elección, Morena entrará en una zona de conflictos internos, aunque puede darse la sorpresa de que el voto del interior de la república beneficie a Mario Delgado.

 

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27 días para las elecciones de EE. UU. Sea cierto o mentira, el genio estratégico de Donald Trump recuperó posiciones en las encuestas con su hospitalización por una infección del COVID-19. Y esas horas mostraron que el demócrata Joe Biden sólo es un espejo negativo de Trump pues sólo suma repudios y nada agrega por sí mismo. A ello ha contribuido el silencio de Barack Obama, quien en la recta final electoral no ha apoyado de manera decidida a su exvicepresidente y Michelle Obama ya se hizo a un lado. La iniciativa política del proceso electoral regresó a manos de Trump.

 

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lunes, 5 de octubre de 2020

Sucesión en Ciencias Políticas de la UNAM: corrupción y complicidades

 


 

Carlos Ramírez

 

Desde el rectorado de Guillermo Soberón Acevedo impuesto en 1973 desde Los Pinos para liquidar en una operación porril la propuesta radical del rector Pablo González Casanova, las escuelas y facultades de la UNAM han sido botín de grupos de poder internos. Los rectores flotan entre las complicidades y la corrupción y carecen de hilos de control para imponer reformas.

La sucesión en curso de director en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM --que fue considerada semillero del pensamiento político del Estado priísta-- está revelando la descomposición educativa, de grupos de poder y de reparto de botín en ese centro educativo, sin que el apático --para decir lo menos-- rector Enrique Graue Wiechers tenga la intención de regular los conflictos.

Cada una de las especialidades de la facultad está dominada por grupos de académicos cerrados:

--Comunicación está controlada por cuatro grupos: Lourdes Romero (jubilada), Rafael Reséndiz (jubilado), Guillermina Bahena y Carola García Calderón, directora interina y candidata a directora formal.

--Centro de Estudios Políticos: Fernando Pérez Correa, subsecretario de Gobernación con Manuel Bartlett Díaz, y los seguidores del grupo del fallecido Carlos Sirvent, siempre asesor priísta. Pero ahí prevalecen los grupos de José Woldenberg, David Pantoja y Jacqueline Peschard (quien ya comprometió su voto a cambio de una plaza para su hija).

Sociología: el control lo tiene la familia Castañeda-Angélica Cuéllar Vázquez (candidata a directora)-Chávez, con relaciones con el viejo PRD que tuvo posiciones de poder en la Delegación Tlalpan con el impresentable Salvador Martínez de la Roca El Pino, Carlos Imaz, Luis Gómez y Claudia Sheinbaum.

--Relaciones Internacionales: lo controla la familia académica Roberto Peña-Alejandro Chanona.

--Administración Pública: La familia Uvalle desde hace 25 años y ahora su esposa la doctora Aguilera.

La FCPyS de la UNAM debiera ser el centro del debate de la crisis del pensamiento político, pero sus producciones han caído en calidad y están ajenas a la realidad. Los grupos que dominan las especialidades controlan plazas, accesos, labores académicas adicionales que generan pagos. Un dato: el grupo que controla Administración Pública acaparó el 85% de los exámenes profesionales en 1996-2000, lo que significa pagos adicionales sólo a cómplices.

Los debates sobre crisis ideológicas y nuevas corrientes de pensamiento político no pasan por la Facultad de la mayor universidad de México, pues la disciplina interna y el sometimiento al control administrativo de familias de poder deciden contenidos y líneas de investigación.

Las diversas especialidades académicas en la Facultad siguen debatiendo escenarios anteriores a la caída del Muro de Berlín, los egresados ya no encuentran espacios en el sector público por su bajo nivel educativo y su lugar en el Estado lo ocupan egresados de universidades privadas. La crisis política 1968-2018u no ha pasado por el pensamiento académico de la Facultad. El gran tema de actualidad que es el feminismo careció de espacio en la Facultad y grupos de mujeres tomaron sus espacios y cerraron actividades por meses, en medio de denuncias graves --hasta ahora sin estridencia mediática-- de acosos y violaciones sexuales en los espacios educativos.

Ante la pasividad cómoda del recto Graue, la Facultad cambiará director en función de la disputa o acuerdo de los grupos de poder que la controlan.

 

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28 días para elecciones en EE. UU. Mal que bien, el incidente de la infección del presidente Trump le subió las expectativas en las encuestas, mientras en esas horas Biden-Harris se desdibujaron sin aprovechar la oportunidad. En comparación de encuestas, en estas mismas fechas hace cuatro años Hillary Clinton tenía una cómoda ventaja.

 

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Política para dummies: La política debiera ser la reflexión crítica en la academia donde se forman las futuras conciencias del poder.

 

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Contracolumna • MORENA, EL AGUA ENVENENADA • DE OBRADOR A BARBOSA, CACIQUES



JOSÉ MARTÍNEZ M.

Morena y el presidente Obrador han revivido la figura emblemática del cacique, la que se suponía estaba en extinción. Por desgracia no es así. A lo largo de su historia la figura del cacique político ha tenido un peso dramático. Ha estado presente a lo largo de los siglos. Vaya, la figura del cacique es tan vieja como el país, aunque ha tomado distintos cuerpos al paso de los años. El presidente Obrador y el gobernador poblano Miguel Barbosa son algunos ejemplos de su reencarnación más reciente.
Ambos han creado a su alrededor un coto de poder por encima de los legalmente constituidos.
La conducta inmoral tanto del presidente como del gobernador está a la vista. Tan es así que ahora hay muchas palabras devaluadas por este par de conspicuos representantes de lo que es y representa Morena.
En Puebla el gobernador Barbosa no soporta las palabras “rector”, “universidad” y “estudiantes”. Simplemente le repugnan. Lo mismo ocurre con el presidente Obrador cuyos oídos no toleran las palabras “intelectual”, "cultura", “científicos”, “universidades”, “investigación”, “periodista”, “empresarios”, etc, etc…
En cambio todos conocemos el léxico preferido por dichos personajes. Todo aquello que cabe en el lenguaje de los insultos y las descalificaciones. Lo que los expertos psicoanalistas definen como “acoso moral”.
Por desgracia, en lugar de avanzar en la carretera del progreso democrático tras el derrumbe del PRI en los albores del siglo XXI que permitió la alternancia del poder, el país vive ahora una regresión política como si nos hubiera atrapado el tiempo hace ya más de medio siglo en un sinuoso camino lleno de obstáculos para transitar hacia mejores estadios en los índices de desarrollo humano.
Mucho tiene que ver la pasividad del entorno en que vivimos. Más de un tercio de los ciudadanos con derecho a voto no lo ejerce, mientras que otro tanto, los más vulnerables socialmente, son carne de cañón de los distintos partidos que lucran políticamente con la pobreza.
En ese contexto de manipulación y explotación, el escritor Fernando Benítez se inspiró en la figura del cacique para escribir su célebre novela “El Agua Envenenada”. La obra publicada al inicio de la década de los sesenta, inspirada en la conducta inmoral de un cacique del pueblo de Tajimaroa. La historia de un pueblo que se rebela e impone lo que considera “su justicia”.
Ese testimonio recogido literariamente por Benítez, me remite al cuento de Edmundo Valadés, “La muerte tiene permiso”, donde una comunidad de campesinos hacen justicia por su propia mano ante el cacicazgo atroz de un presidente municipal.
Como en estas viejas historias se repiten casos con el agua de Chihuahua para abastecer a Estados Unidos, el despojo de las tierras en las zonas mayas para la construcción de un tren, la destrucción de manglares en Tabasco para construir una refinería y la especulación de terrenos en Santa Lucía para el desarrollo de un aeropuerto a cargo de las fuerzas armadas.
El domingo cuando escuché el informe del rector de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla me perturbe al escuchar el llamado de José Alfonso Esparza Ortiz dirigido a la comunidad universitaria que él encabeza ante las amenazas del gobernador Barbosa quien pretende apoderarse de la universidad para saquearla y controlarla políticamente.
No se trata de las escuelas patito como las que controla políticamente Morena de la mano del presidente Obrador, se trata de una de las cinco principales universidades del país, importante tanto en lo académico como en lo que corresponde al área de investigación científica y tecnológica.
Las “universidades” de Obrador son más bien escuelas de reclutamiento a cambio de dádivas disfrazadas de becas para jóvenes, la mayoría, como promotores del obradorismo, con todo lo que eso signifique.
Obrador se ha encargado de envenenar el entorno político del país haciendo prácticamente irrespirable el ambiente para muchos de sus detractores, las decenas de miles o cientos de miles, como sea, de quienes han salido a protestar a lo largo y ancho del país, con Frena o sin Frena, se esté o no de acuerdo con ellos. Pero al fin deben tener garantizado el derecho a manifestarse, como Obrador, en su momento, tuvo esas garantías.
En Puebla, el gobernador actúa como un Tonton Macute de Obrador. Barbosa es una réplica a escala del tabasqueño.
Barbosa es un cacique de rancias costumbres que evoca a la intolerancia del párroco aquél del pueblo de San Miguel Canoa que incitó al linchamiento de cinco jóvenes estudiantes de la BUAP en septiembre de 1968, quienes practicaban alpinismo en las faldas del volcán La Malinche.
En México como en muchas otras partes del mundo vivimos tiempos de intransigencia y fanatismo, eso motivó a 150 intelectuales del mayor prestigio, a alzar la voz contra el auge de la intolerancia en la izquierda, por lo que firmaron una célebre carta en defensa del derecho a discrepar.
En México la intolerancia ha llevado al gobierno de Obrador a castigar a las universidades y centros de investigación con la amenaza de desaparecer más de un centenar de fideicomisos por lo que se corre el riesgo de suspender invaluables proyectos para el desarrollo del país.
Así se las gastan nuestros actuales caciques políticos que actúan más como alguaciles que verdaderos líderes.