domingo, 20 de septiembre de 2020

Dilema de la 4-T: ruptura real con el pasado priísta o sólo sanación


Carlos Ramírez

 

El tono en que está redactada la carta del presidente López Obrador solicitando al Senado y a la Suprema Corte una consulta sobre las conductas económicas presuntamente delictivas de los expresidentes Carlos Salinas de Gortari, Ernesto Zedillo, Vicente Fox, Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto pudiera llevar a una ruptura sistémica de lo que parece ser sólo una transición dentro de una transición.

Por el contenido del texto, López Obrador está marcando un deslindamiento histórico. No se trata sólo de acusaciones que refieran modelos de política económica, sino acusaciones que estarían tipificando delitos concretos contenidos en el código penal. Por lo tanto, la única forma de legalizar ese proceso sería con una ley de ruptura histórica o, como ocurre en países que construyeron democracias sobre las cenizas de dictaduras, una ley de memoria histórica.

Ahora mismo, por ejemplo, la alianza en España entre el Partido Socialista Obrero Español y el Partido Unidas Podemos y como acompañantes los resabios del Partido Comunista de España de Santiago Carrillo y La Pasionaria, están terminando de destruir las ruinas del franquismo --el Valle de los Caídos y la Fundación de Franco-- para transformar a posteriori la transición española en una ruptura revolucionaria que se eludió en la transición pactada de 1978.

Las acusaciones del presidente López Obrador a cinco expresidentes de la república --tres del PRI y dos del PAN, los cinco articulados por una misma política económica-- son lo suficientemente válidas como para crear ya una ley de memoria histórica que señale responsabilidades legales a quienes llevaron al país al hoyo de la gran crisis neoliberal 1983-2018.

La victoria presidencial del PAN en julio del 2000 no fue producto de algún modelo de transición pactada a la democracia, sino resultado del desmoronamiento del PRI, de la pérdida priísta del control procesal de las elecciones y del hartazgo ciudadano. Sin embargo, el PAN en la presidencia 2000-2012 careció de un esquema de ruptura con el sistema/régimen/Estado priísta y esos dos sexenios fueron, en los hechos, una continuidad del sistema-PRI.

El dilema y desafío de López Obrador, Morena y la 4-T radica en fijar, ahora sí, una ruptura con el modelo sistémico priísta para desarrollar una transformación de estructuras o deslindarse sólo de discurso del viejo régimen, pero mantener las variables priístas. Hasta ahora, la 4-T sólo se asume como posneoliberal, pero sin fijar nuevas relaciones sociales de producción que definan los objetivos de creación y distribución social de la riqueza más allá del camino fácil de los dardos verbales que en nada modifican la estructura neoliberal.

La carta presidencial para juzgar a los cinco últimos presidentes de la república hermanados por un mismo modelo neoliberal de gobierno podría ser el comienzo de una ruptura histórica de proyectos de nación o se quedará en mero planteamiento retórico. López Obrador ha sido muy certero en establecer efectos sociales negativos de presuntos delitos económicos y productivos, como alguna vez los planteó en una demanda en la antigua PGR.

A la carta le falta incluir al presidente Miguel De la Madrid --ya fallecido--, porque fue el responsable directo de las reformas constitucionales para pasar --en el razonamiento ideológico conservador de Carlos Salinas de Gortari en julio de 1985-- del Estado social posrevolucionario al Estado autónomo de compromisos sociales que ha sido la esencia del ciclo neoliberal 1983-2018. Ese tránsito hubo de tener la principal ruptura interna en el PRI con la salida de la Corriente Democrática de Cuauhtémoc Cárdenas a la que se sumó López Obrador en 1988 al aceptar la candidatura frentista a gobernador de Tabasco en 1988.

 El presidente López Obrador tiene elementos suficientes para fijar una ruptura real con el neoliberalismo. El juicio a expresidentes podría ser el primer paso o quedarse sólo en un acuerdo de sanación.

 

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Política para dummies: La política es el campo de las grandes decisiones históricas o el territorio de los engaños.

 

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Contracolumna • OBRADOR Y SU IMPOSTURA • AUTORITARISMO Y FRIVOLIDAD


JOSÉ MARTÍNEZ M.

México está parado en tierra movediza. Es innegable que el país se encuentra fracturado. Nos encaminamos a una de las elecciones más importantes de las últimas décadas frente a un nuevo régimen sin contrapesos y con partidos sin representatividad. Obrador obtuvo un triunfo aplastante no tanto por sus ideas sino por el hartazgo de la gente. Los partidos postularon malos candidatos y entre ellos emergió por enésima vez Obrador con un discurso superficial y sin contenido pero a la vez incendiario dirigido a la muchedumbre. Prometía castigar a la “mafia del poder” y terminó rodeándose de ellos. La “rifa del avión” y el retiro de las pensiones a los expresidentes fueron otras de sus “ofertas”.
La impostura de un político que actúa con engaños con apariencia de verdad.
A la gente le pareció atractiva la propuesta pero en el fondo su discurso mostraba un hueco ideológico. Formó Morena a su imagen y semejanza con lo peor de los políticos de todas las tendencias, incluidos representantes del Yunque y otros grupos de la ultraderecha y personajes del clero político, entre ellos mezclados un puñado de tránsfugas de la izquierda.
En esa campaña predominó el insulto y las descalificaciones pero el país salió perdiendo. De 90 millones de electores, un terció lo hizo por obrador, unos 25 millones dividieron su voto como parte de la polarización, pero otro tanto cercano a los 35 millones se abstuvo de participar.
Los resultados de la gestión de Obrador al frente del gobierno son desastrosos en cualquier segmento que se analice. Cambiar las bases del viejo régimen no es cualquier cosa. Implica cambios estructurales y constitucionales profundos. Para ello se necesita un Congreso fuerte, no servil a los caprichos presidenciales y un poder judicial fortalecido, pero tenemos uno corrupto y elitista.
El país necesita partidos fuertes pero tenemos simples cascarones, que son auténticas fachadas de grupos privilegiados y poco o nada comprometidos con una refundación del país.
Se necesita también una sociedad civil empoderada pero la sociedad se encuentra dividida y desorientada. FRENA es solo una expresión de los grupos empresariales con una agenda muy precisa pero sin una auténtica base social, en ella concurren grupos sociales sin ideología pero hartos del manejo caciquil del presidente. Al final Gilberto Lozano, el líder de esta organización, es como el alter ego de Obrador.
La polarización del país es consecuencia del malestar social frente al encono, la cerrazón y la exclusión promovida desde Palacio Nacional.
Hasta ahora no hay una voz poderosa que se deje escuchar como contrapeso.
Como nunca antes los intelectuales empiezan a esbozar una propuesta política pero carecen de una plataforma ideológica cercana a la gente.
Mientras tanto el presidente Obrador aprovecha esos vacíos dejados por los partidos, aún incluso a Morena, para cautivar a las masas con sus discursos incendiarios.
Un presidente que se impone como el poder de los poderes sin siquiera saber qué hacer con el timón en medio de la tormenta que amenaza llevar al país a un naufragio.
El carácter esquizo-paranoide de Obrador es un reflejo de su liderazgo, lo cual se evidencia en el desorden de su gobierno.
La prensa es la única que ha cumplido de sobra su papel. Por eso el presidente la detesta. Los ataques y descalificaciones contra los medios son una muestra de la desesperación del presidente cuando se siente acorralado por las críticas.
El tiempo se agota y no hay visos de una verdadera oposición articulada en torno a una fuerza política partidaria. Los partidos aún no se reponen del golpe demoledor de las pasadas elecciones que los dejó fuera de combate. El de Morena fue un golpe de suerte como el un boxeador de peso minimosca contra un peso pesado que en lugar de músculo estaba lleno de grasa.
Morena con una mínima afiliación de simpatizantes contó con el apoyo del público expectante. Los que apoyaron el triunfo de Obrador fueron unos bisoños en política que le creyeron toda su palabrería pero de a poco se han ido desencantando.
El discurso de “Por el bien de México, primero los pobres” fue sólo un slogan de campaña. Publicidad barata y engañosa. El presidente dice que la crisis derivada de la pandemia no ha hecho estragos entre los pobres. Eso no se lo cree ni el más lerdo de sus seguidores.
Obrador vive lejos de esa realidad. Pero los partidos están peor. Morena ni se diga. Para este movimiento todo gira en torno a la figura del tabasqueño.
Lo peor de todo es que Obrador ha convertido a su gobierno en un espectáculo. Da lo mismo burlarse de las denuncias periodísticas de las masacres, que de la lucha de las mujeres. Su conducta es irresponsable y bochornosa. Para él la violencia y las matanzas no existen, como lo dijo en su segundo informe. Las mujeres, según él, son manipuladas por la derecha.
En ese sentido, las denuncias de la prensa resultan “triviales”, “insustanciales”, de poca trascendencia.
No hay autocrítica. Todo lo frivoliza. Para él no es importante la ciencia, el arte y la cultura. Para Obrador lo importante son las encuestas y las rifas. El espectáculo. Eso hace al pueblo, feliz… feliz.
Para él no es importante el hambre y las muertes que ha dejado la guerra de la pandemia.
Seamos cínicos y no nos quejemos de los excesos que comete éste personaje y la pasividad del entorno que le ha permitido alcanzarlos.

sábado, 19 de septiembre de 2020

Contracolumna • LA JORNADA, INSTRUMENTO POLÍTICO DE LA 4T • OBRADOR Y EL USO FACCIOSO DE LA PUBLICIDAD

 


JOSÉ MARTÍNEZ M.

La Jornada cumple hoy 36 años. A diferencia de la gran mayoría de los medios impresos –incluso las grandes empresas editoriales que han sido castigadas por el gobierno del presidente Obrador con el gasto de la publicidad oficial– La Jornada vive una boyante economía gracias a la millonaria partida de la publicidad oficial. Este periódico se ha convertido en el vocero de la cuarta transformación a costa de su esencia: credibilidad. Pero a cambio es favorecida con carretadas de dinero del presupuesto público.
En 2007 Carmen Lira se quejaba de la “asignación facciosa” de la publicidad oficial a los medios de comunicación. VER ENLACE
(https://www.jornada.com.mx/2007/05/17/index.php…)
Durante el primer año de gobierno de Felipe Calderón– al presentar su décimo informe a la asamblea de accionistas de La Jornada, en medio de una aclamación Carmen Lira denunció que “el gobierno federal, como los que le antecedieron, aplica una injustificable discriminación en la asignación de publicidad a los medios de comunicación.
“Esta actitud lo mantiene haciendo uso indebido de los recursos, que son públicos, ya que provienen de los impuestos que pagan los mexicanos.
"El manejo antidemocrático y patrimonialista, acentuado durante el sexenio pasado, no da visos de cambiar en el gobierno actual, en el que, por el contrario, se han tomado medidas para consolidarlo''.
Carmen Lira hizo saber a los accionistas que el 8 de febrero de ese año, la Secretaría de Gobernación publicó en el Diario Oficial de la Federación los lineamientos para el manejo de partidas de comunicación social, entre los cuales se establecía que los medios impresos editados en la capital del país no serían considerados, para efectos de adquisición de espacios publicitarios, como medios de cobertura nacional.
Frente a tal decisión gubernamental -informó-, que el 16 de abril, Demos, Desarrollo de Medios, empresa editora de La Jornada presentó un procedimiento contencioso administrativo en el fuero federal contra la Secretaría de Gobernación, por considerar que se trataba de una disposición que viola los derechos de los ciudadanos a la información, y los de los informadores a la libre expresión, y es contraria a los preceptos democráticos de independencia, pluralidad y diversidad de los medios.
La Jornada planteó además que la medida contraviene los artículos 25 y 26 constitucionales, donde se establece la obligación del Estado de fomentar el crecimiento económico y el empleo, así como una justa distribución de la riqueza.
Para fortuna la suerte de La Jornada cambió diametralmente con la llega de Obrador al poder. El tabasqueño ahora es su benefactor, como también lo fue Peña Nieto, cuyo gobierno se portó generoso con La Jornada.
Lo malo es que el periódico, como Saturno, con el tiempo fue devorando a sus hijos. Ocurrió con el regiomontano José Woldenberg, el autor del cabezal que le da nombre a La Jornada. Como muchos otros intelectuales Woldenberg abandonó La Jornada por extraviar el rumbo trazado en sus orígenes. Ahora colabora con El Universal, antes hizo lo propio en el Reforma. En las páginas de La Jornada la “pureza ideológica” es parte de su esencia pero muchos como Woldenberg terminaron satanizados por ser “parte del sistema”.
Cuando dio a luz este rotativo brillaba en el firmamento de los medios como un diario independiente y comprometido con sus lectores. Intelectuales de varias partes del mundo concurrían en sus páginas, le daban lustre y prestigio. Pero de a poco se fue extraviando en el horizonte al convertirse en un instrumento de propaganda al servicio del lopezobradorismo que desde el poder los recompensa con cientos de millones de pesos en contratos de “publicidad”. Por esa razón la lucha del subcomandante Marcos (ahora Galeano) dejó de existir en el mundo de La Jornada. Entre Marcos y Obrador, Carmen Lira se decantó por el tabasqueño.
Cuando se cumplieron los primeros 25 años del periódico, el activista y coordinador de las páginas de opinión Luis Hernández Navarro realizó el siguiente apunte:
“En un entorno en que los medios sirven para hablar –o lucrar– con el poder, La Jornada se fundó para que la sociedad hablara entre sí. En una industria en la que la prensa es un negocio de empresarios o instrumento de políticos, La Jornada se forjó para divulgar y opinar sobre los problemas sustantivos del momento. En una coyuntura política inclinada cada vez más a la derecha, el diario reivindicó, sin vergüenza alguna, un periodismo de izquierdas, plural y democrático”. Cierto.
Pero el proyecto fue perdiendo su encanto. En los primeros años comenzó la diáspora en las filas del periódico. El cruce de intereses provocó las primeras rupturas. Una de ellas fue la de Miguel Ángel Granados Chapa quien toda su vida sostuvo que “los verdaderos periodistas no deben ser socios de políticos”. Como Héctor Aguilar Camín, Granados Chapa y Humberto Mussachio (quienes compartían cargos directivos) eran partidarios de los derechos sindicales, también dijeron adiós a principios de los noventa, cuando en esos años coincidentemente se fraguaba el arribo de La Maestra como “colaboradora” especial en las páginas de La Jornada. En la cúspide de su cacicazgo Elba Esther Gordillo fue recibida con bombos y platillos. Se estrenó como colaboradora estrella en 1992 hablando de “cultura sindical” y se mantuvo inalterable hasta el 3 de diciembre de 2001. Después de casi diez años de colaborar hombro a hombro compartiendo los “ideales” de La Jornada, La Maestra dijo adiós y el diario desató entonces una feroz campaña en su contra.
Octavio Rodríguez Araujo y Luis González de Alba –dos conspicuos intelectuales de la izquierda– como otros más salieron también de las páginas de La Jornada. González de Alba demandó a la escritora Elena Poniatowska por algunas diferencias en su texto de La Noche de Tlatelolco hechos que se dirimieron por la vía legal. Por ese pleito Carlos Monsiváis quien apoyó a Poniatowska amagó a Carmen Lira con su permanencia en La Jornada: “O González de Alba o yo”.
Las pugnas internas florecieron con la llegada de Carmen Lira a la dirección provocando una crisis editorial y un manejo cuestionable de sus finanzas, en tanto ella se empoderaba y comenzaba a amasar una fortuna personal. El sindicato entonces se convirtió en un lastre.
Jaime Avilés –el periodista más cercano a Obrador– cuestionó la descomposición interna del diario lo cual le costaría su salida.
Lira ejerció mano dura contra el Sindicato Independiente de Trabajadores de La Jornada (Sitrajor). Ante los abusos de la directora, Avilés defendió a una veintena de afiliados al Sitrajor que terminaron puestos en la calle.
Jaime Avilés cuestionó la política editorial y escribió:
“Qué mala decisión tomaron Carmen Lira y su patibulario número dos, el tránsfuga de ETA o de Grapo, el acaudalado Josetxo Zaldúa, corrupto entre los corruptos, capataz de mis queridos compañeros de redacción y de oficio, al negarse a investigar y denunciar la masiva compra de votos que llevaba a cabo el PRI, en preparación del fraude que ahora ha arrastrado a México hasta la orilla de un abismo en que tal vez nada podrá evitar que se hunda, si se concreta la privatización de Pemex.
“Qué deprimente fue ver, en la semana que termina, el hecho insólito de que La Jornada se alineara con Milenio, Crónica, La Razón y demás excrecencias, para mentir diciendo que un policía estaba ‘en coma’ después de ser ‘herido’ por un maestro de la CNTE. O qué emético, es decir, vomitivo, fue el desplegado a toda plana que salió un día antes, firmado por el gobernador de Chihuahua, según el cual ´Ciudad Juárez es de nuevo una de las ciudades más seguras del mundo´”.
Avilés cuestionó: “¿Cuánto tiempo más habrá de transcurrir para que los trabajadores de ese diario le digan a Carmen Lira que su maravilloso e histórico ciclo ha concluido y que debe retirarse antes que esta decadencia lo empañe? ¿Qué se necesita para convencerla de que pase a retiro a Josetxo, para que ese soldado de fortuna se lleve también a los miembros de su camarilla de vividores, como el tuerto del ojo de vidrio que le lleva el whisky noche tras noche? ¿Qué debemos hacer para que La Jornada vuelva a enderezar el rumbo?”
“Perdón por haberme extendido tanto, pero el país atraviesa por un momento espantoso y la cuenta regresiva para el naufragio final avanza aceleradamente. ¿Logrará Morena evitar la privatización de Pemex? ¿Lograremos los habitantes del DF librarnos de Mancera? ¿Lograrán los periodistas de La Jornada iniciar una nueva etapa de lucha y de éxito?”
Avilés cuestionó con firmeza la corrupción de los más allegados a Carmen Lira: Josetxo y Miguel Ángel Velázquez, quienes ostentan con descaro su riqueza. Velázquez, al que Carlos Ahumada balconeó en su libro Derecho de Réplica como un “chayotero”.
Políticos como el exjefe de Gobierno Miguel Ángel Mancera y el exgobernador de Oaxaca José Murat dejaron huellas de la corrupción en La Jornada de la que se beneficiaron unos cuantos.
Eternizada en el cargo Carmen Lira mantiene subordinada a La Jornada a los intereses de su compadre, el presidente Obrador quien a cambio les ha abierto las arcas públicas.
Para Obrador, los demás medios son “pasquines inmundos” que merecen su desprecio y sus burlas.
La Jornada terminó como instrumento político de la cuarta transformación, mientras el gobierno de Obrador hace una asignación facciosa de la publicidad oficial. La Jornada es un ejemplo de ello.

jueves, 17 de septiembre de 2020

Contracolumna • OBRADOR Y SU COMPLICIDAD CON EXPRESIDENTES • ¿POR QUÉ SLIM Y SALINAS DEBEN SER ENJUICIADOS?



JOSÉ MARTÍNEZ M.

Cuando el presidente Salinas privatizó Telmex, Cuauhtémoc Cárdenas respaldado por Obrador y Muñoz Ledo presentaron una denuncia por traición a la patria. El PRI en el poder le dio carpetazo a la demanda que se presentó ante el Congreso, la Suprema Corte y la PGR. Carlos Slim se hizo inconmensurablemente rico y Salinas creó a su alrededor un grupo de poder que lo hizo intocable.
Así nació la mafia del poder.
Gobiernos van, gobiernos vienen, y Slim sigue acumulando riquezas.
Si el presidente Obrador pretende abrir un proceso penal contra los últimos cinco expresidentes (Salinas, Zedillo, Fox, Calderón y Peña), tiene argumentos de sobra. La esencia de tal propósito consiste en una especie de juicio sumario basado en el tema de la corrupción. Un maxiproceso de esta dimensión sería como abrir la caja de Pandora.
Obrador tiene los argumentos jurídicos para proceder en contra de Salinas y Slim, pero en realidad su discurso y sus encuestas para enjuiciar a los expresidentes tienen un carácter exclusivamente político y netamente populista. Si se quiere proceder contra los expresidentes nada lo impide. Si de una carpeta de investigación se desprenden elementos que hagan suponer la probable responsabilidad de quien ocupó la titularidad del poder ejecutivo, ello es suficiente para abrir un proceso judicial.
Pero al revés Obrador se ha hecho cómplice de los expresidentes al incorporar a su círculo íntimo del poder a los empresarios beneficiarios del salinismo y de otros gobiernos, como Slim, Salinas Pliego, Azcárraga, los Hank y al propio Alfonso Romo.
En los últimos 30 años Obrador ha mantenido un discurso antisalinista. Acusó al expresidente de haberse amafiado con Slim. Pero a la hora de la verdad no actúa. Tiene el poder pero muestra poco ánimo para hacerlo, está a tiempo para emprender acciones y se muestra pusilánime.
En el año 2023, uno antes de que concluya su mandato, Obrador deberá refrendar el Título de Concesión de Telmex que Peña Nieto dio entrada en el Instituto Federal de Telecomunicaciones.
Vayamos por partes:
Salinas le otorgó a Slim en 1990 un título de Concesión por 26 años para explotar comercialmente a la telefónica. En el primer año las ganancias de Telmex fueron espectaculares: 8 billones de pesos. Con ese dinero Slim quería comprar los cinco principales bancos de México, pero le dijeron que no. Slim todo lo quería comprar. Su apetito insaciable lo llevó a crear América Móvil basado en el esquema de Telmex y se expandió a 30 países. Llegó a la cima del poder y el dinero. Durante cuatro años (2010-2014) Slim encabezó la lista de Forbes como el más rico del mundo.
A cambio de 7 mil millones de pesos (280 millones de dólares), Peña Nieto le dio entrada a la petición de Slim en diciembre de 2016 para la renovación del Título de Concesión por otros 30 años. De esa manera Slim y sus descendientes tienen garantizada la explotación comercial hasta el año 2056 de la telefónica. Pero todo dependerá de la decisión de Obrador quien deberá refrendar la solicitud de Slim.
Si el presidente Obrador realmente está comprometido con abrir un proceso contra los expresidentes, tiene de sobra muchos argumentos. El caso Telmex-Salinas es un ejemplo de ello.
Este caso que involucra tanto a Salinas como a Peña puede ser el punto de partida. Cárdenas, Muñoz Ledo y Obrador acusaron a Salinas de traición a la patria por entregar Telmex a Slim.
El refrendo del Título de Concesión se le dará a Slim en marzo de 2023, tres años antes del vencimiento del actual título. La prórroga será por 30 años y está sujeta a la aceptación por parte de Telmex de las condiciones de esta resolución y las nuevas que resulten aplicables en el nuevo título.
El 8 de diciembre de 2016 el Pleno del Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT) resolvió, en cumplimiento a la Ley Federal de Telecomunicaciones y Radiodifusión, con una votación mayoritaria de seis a uno, prorrogar la vigencia de la concesión para construir, instalar, mantener, operar y explotar una red pública telefónica, otorgada a Teléfonos de México, S.A.B. de C.V., (Telmex) en el año 1990.
Si bien el título de concesión de Telmex vence hasta el año 2026, de acuerdo con la ley los concesionarios deben solicitar la prórroga de sus concesiones a más tardar en el año previo a la última quinta parte de la vigencia de su concesión, y el Instituto debe resolver lo conducente dentro de los 180 días siguientes a la solicitud.
La prórroga de vigencia de dicha concesión será por 30 (treinta) años contados a partir del 11 de marzo de 2026 y está sujeta a que Telmex manifieste por escrito, dentro de los 15 (quince) días hábiles posteriores a que surta efectos la notificación de la resolución respectiva, la aceptación de las siguientes condiciones:
a) Que el IFT le notificará, dentro del primer trimestre calendario del año 2023, el proyecto de título de concesión habilitante para la prestación de los servicios respectivos, de conformidad con la normatividad vigente en ese momento, y
b) Que en un plazo de 30 (treinta) días hábiles, contados a partir de la notificación del proyecto de título de concesión señalado en el inciso anterior, Telmex manifieste por escrito al Instituto su conformidad con las condiciones que al efecto se establezcan en el citado proyecto de título de concesión.
En caso de que Telmex no dé puntual cumplimiento a las condiciones anteriormente descritas, dentro de los plazos establecidos para tales efectos, quedará sin efectos la prórroga otorgada. VER a continuación el enlace del acuerdo del IFT:
(http://www.ift.org.mx/…/el-pleno-del-ift-prorrogo-telmex-la…)
Si obrador busca castigar a sus antecesores por actos de corrupción, muchos empresarios –al menos una veintena de ellos pertenecientes a la lista de la Mafia en el Poder– deberán ser incluidos en las investigaciones.
Lo malo es que con el tabasqueño no sabe uno a qué atenerse. Un día dice una cosa, otro día dice otra. Cambia con facilidad su manera de ser. Todos somos testigos que se trata de un político voluble que se rige por sus estados de ánimo. No hay ninguna certeza en sus palabras. Su ambivalencia la vemos todos los días en su mañanera. Como un péndulo su pensamiento primero oscila hacia un lado y luego hacia el contrario, por esa razón mantiene sentimientos opuestos hacia una misma persona. Manuel Bartlett es un ejemplo de ello: primero se refería a él como un pillo como lo exhibió en su libro “Entre la historia y la esperanza” (editorial Grijalbo 1995) y luego lo elevó a los altares de la patria como una víctima del sistema. (https://www.e-consulta.com/…/amlo-ya-denuncio-la-fortuna-de…). Lo mismo ocurre con La Maestra, a la que primero la incluyó en los anexos de la Mafia del Poder y luego la purificó al igual que Barteltt (https://expansion.mx/…/…/11/04/la-mafia-del-poder-segun-amlo)
Obrador ve a los expresidentes como sus enemigos a quienes ha colocado en el limbo, es decir al borde del infierno, pero a los que primero busca someter a las leyes terrenales de la cuarta transformación.
Salinas y Slim serían un buen comienzo para empezar a cumplir la palabra empeñada, de lo contrario Obrador pasará a formar parte de las complicidades del poder.
MAÑANA publicaremos en este espacio la demanda de Cárdenas, Muñoz Ledo y Obrador contra Salinas y Slim por el delito de traición a la patria

miércoles, 16 de septiembre de 2020

El fraude de 86 en Chihuahua contado por AMLO es la versión de Krauze

 

Carlos Ramírez

 

El “fraude patriótico” en las elecciones de gobernador en Chihuahua en 1986 que contó y desglosó el presidente López Obrador en una reciente conferencia matutina fue centralizado en la historia negra del sistema político priísta por Enrique Krauze en 1997 en su libro La presidencia imperial. Auge y caída del sistema político mexicano (1940-1996), hasta ahora la narrativa más completa del sistema-PRI.

En medio de la polémica por las revelaciones presidenciales sobre la publicidad gubernamental en las revistas Nexos y Letras Libres, el propio presidente rescató el papel de Krauze como historiador de la debacle del PRI. El fraude en Chihuahua, operado por Manuel Bartlett Díaz como secretario de Gobernación y por la maestra Elba Esther Gordillo como lideresa del SNTE precipitó, fue, en efecto, el principio de la caída del PRI-sistema porque fue un elemento que impulsó la creación de la Corriente Democrática del PRI de Cuauhtémoc Cárdenas a las que se sumaron Porfirio Muñoz Ledo y el propio López Obrador.

El fraude en Chihuahua en 1986 fue el hundimiento de la promesa aperturista del presidente Miguel de la Madrid e involucro la sucesión presidencial de 1988 que se resolvió en 1987: Bartlett operó el fraude para De la Madrid y su candidato Salinas de Gortari y prefiguró el fraude electoral también operado por Bartlett de 1988 contra la candidatura presidencial de Cárdenas y en ese año también contra la elección local de gobernador en Tabasco contra López Obrador, candidato cardenista del Frente Democrático Nacional.

Una crisis local poselectoral logró la construcción de un bloque crítico que hizo el milagro de la confluencia en un desplegado de intelectuales de todos los grupos para exigir la anulación de las elecciones. Pero Bartlett, a pesar de reconocer que sí había habido un fraude, se negó a aceptar anulación por el significado histórico de Chihuahua para el PRI.

En una cena con intelectuales firmantes, entre ellos, Krauze y Aguilar Camín, Bartlett explicó las razones no electorales por las cuales el PRI no podía “soltar” la gubernatura de Chihuahua: el simbolismo de esa entidad en la historia priísta de la Revolución Mexicana y porque el triunfo del PAN “abría las puertas a tres enemigos históricos de México: la iglesia, los Estados Unidos y los empresarios”.

Krauze termina así la parte de Chihuahua:

“Bartlett --que en su juventud había sido un colaborador y ardiente partidario de Carlos Madrazo-- escuchó los argumentos y no movió un ápice su posición. AL final de la cena sugirió que se había cometido un fraude, pero era un fraude patriótico. Cualquier disturbio, advirtió, se toparía con la fuerza pública”.

Presente en la conferencia presidencial donde López Obrador recordó hace días ese fraude chihuahuense, Bartlett guardó silencio. El final histórico fue diferente: el Salinas beneficiario del fraude patriótico en 1986 cedió como presidente de la república la gubernatura al PAN en 1992, año en que Bartlett esperaba que el PRI, vía la operación política del superasesor salinista Joseph-Marie Córdoba Montoya, lo hiciera gobernador de Puebla, como pago de lealtades.

En este sentido, en el análisis de Krauze, el “fraude patriótico” de Bartlett a favor del viejo PRI fue el detonador de la ofensiva de Cárdenas en el PRI para exigir una elección interna del candidato presidencial, impulso la creación de la Corriente Democrática del PRI que fue aplastada por Salinas y Bartlett en la XIII asamblea nacional de 1987 y lanzó el ciclo salinista neoliberal en 1988.

El “fraude patriótico” de Bartlett a favor del PRI fue el principio de la debacle priísta que terminó en julio de 2018 con la victoria de López Obrador, pero con el dato sobresaliente de que el responsable de ese fraude --y otros simbólicos para el PRI-- hoy es miembro del gabinete presidencial ampliado del presidente López Obrador.

 

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Política para dummies: La memoria es el veneno de los políticos.

 

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lunes, 14 de septiembre de 2020

Grupos intelectuales: Revueltas o Benítez/ Fuentes/Monsiváis/Camín o Paz/Zaid/Krauze

 

 

Carlos Ramírez

 

Aunque con el debate de los intelectuales y la política va a ocurrir con lo que otros temas de que llegan, estallan en escándalo y se van sin resolver conflictos, se trata de uno de los asuntos de cultura política prioritaria de la sociedad.

Los intelectuales legitimaron al régimen priísta hasta 1958, luego pasaron a una crítica al sistema hasta 1968, llegó Echeverría y los regresó al redil y dejaron de ser útiles desde 1978.

A la fecha siguen existiendo tres modelos intelectuales en sus relaciones con el poder/política/Estado/PRI: el sistémico de Fernando Benítez, Carlos Fuentes, Carlos Monsiváis y Héctor Aguilar Camín de formar parte del aparato ideológico del régimen; el autónomo de Octavio Paz, Gabriel Zaid y Enrique Krauze, cuyas coordenadas se pueden localizar dentro del régimen pero con autonomía crítica severa, sin depender de los recursos públicos y en la línea de defensa de la libertad ante el Estado; y el disidente de José Revueltas, quizá el único con talla creativa y voz tronante, desde la perspectiva marxista.

Los posicionamientos se presentan en sus principales textos: los primeros, los sistémicos, se asentaron en el enfoque del nacionalismo revolucionario o “izquierda priísta”, cualquier cosa que esto pudiera ser, abrevado en el cada vez ojo de agua seco del cardenismo al que Revueltas calificó como “iglesia sin papa”. Se autodenominaron “progresistas” como coartada, defendiendo las posiciones populistas del régimen tricolor. Colaboran con Echeverría y con Carlos Salinas de Gortari para darle base cultural a los proyectos presidencialistas, el populista progresista y el populista neoliberal.

Los segundos, los autonomistas, definieron sus posiciones primero respecto al comunismo represor ruso-chino-coreano-cubano y en lo interno han defendido la democracia liberal basada en la libertad de optar y contra el autoritarismo sistémico del Estado priísta. En 1985 Paz y Zaid, en la revista Vuelta, prefiguraron el fin del PRI y fueron atacados por los fascios priístas y comunistas. Nunca dependieron de recursos públicos y fueron cuestionados por recibir publicidad y apoyos privados abiertos.

De los terceros sólo destacó la figura de Revueltas, aunque su objetivo crítico primario fue la estructura comunista partidaria en México. Su ensayo México: una democracia bárbara de 1958 fue el primer ensayo del sistema priísta desde el marxismo. Su tesis principal fue que el enfoque nacionalista revolucionario del PRI se metió como virus en el cuerpo orgánico de la izquierda marxista y lo infectó. Y la historia le dio la razón: en 1989 el Partido Comunista Mexicano, como PSUM-PMS, le cedió su registro legal como partido marxista a los priístas cardenistas de la Corriente Democrática del PRI y su mutación hasta Morena, desapareciendo el pensamiento crítico marxista. Eso sí, Revueltas murió comunista.

Los tres grupos siguen vigentes: los sistémicos se reaglutinaron en Nexos y siguen a la espera del regreso del PRI al poder para recuperar su esencia; los autonomistas perdieron Plural y Vuelta, tienen Letras Libres, padecen del fanatismo populista excluyente, su mercado de lectores se ha reducido por la falta de interés ideológico de los jóvenes y han reinsertado el interés por los textos de análisis político de Octavio Paz; y Revueltas parece haber sido olvidado por sus camaradas, pero a veces se aparece como el fantasma marxista que recorre las conciencias para sacudirlas de su modorra y para decirles en sus peores pesadillas que hace falta un partido socialista, ideológico, dialectico, histórico, y no las caricaturas que andan buscando una izquierda liberal inexistente.

 

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Política para dummies: La política es el mejor diccionario de la realidad.

 

NOTA: mañana 16 de septiembre, por ser día de descanso obligatorio, no habrá Indicador Político. Nos leemos jueves.

 

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EE. UU. 2020: no es democracia, sino disputa por conducción del imperio

 

 

Carlos Ramírez

 

Las elecciones presidenciales en los EE. UU. no muestran una lucha entre los dictadores que siguen a Trump y los democráticos que quieren a Biden-Obama. Al final del día, los dos representan dos corrientes del mismo imperio estadunidense que anda en busca de reorganizar su dominación interna: la derechista de los demócratas y la puritana de los republicanos.

Muchos analistas mexicanos han caído en la trampa retórica de suponer que Trump es un enemigo de la democracia y que quiere imponer una dictadura en una nación controlada por los intereses financieros, mediáticos, militares y corporativos y que la pareja Biden-Obama es la salvadora de la democracia idealizada por el vizconde de Tocqueville. Las gestiones de Reagan y Obama demostraron que la Casa Blanca es el trono de un imperio mundial, el único hasta ahora.

La dominación de los intereses hegemónicos sobre las élites se puede permitir el lujo de impulsar corrientes “socialistas” como las de Bernie Sanders o Alexandria Ocasio-Cortez que no pasan de ser populistas tercermundistas y estatistas. El triángulo del poder en los EE. UU. tiene sus tres vértices: el Pentágono, Wall Street y los ricos y corporaciones de Forbes y Fortune.

El error de Trump ha estado en su negativa a someterse a los dictados de ese Estado profundo del establishment demócrata-republicano y gobernar a partir de sus caprichos que, por lo demás, responden a los sentimientos antiautoridad del Estado por parte de los granjeros y trabajadores que no disfrutan de las mieles de la riqueza y el confort. La brutalidad policiaca contra los afroamericanos responde a la lógica del establishment demócrata-republicano y no a las huestes de Trump. Al buscar un modelo económico que genere más empleo, salarios y bienestar, Trump aparecería más populista, aunque lo repudian por su estilo atrabancado de referirse a mujeres y a los migrantes.

El discurso del miedo que ha desarrollado la candidatura Biden-Obama contra Trump en el sentido de que va a cometer fraude, suspendería las elecciones o de plano se negaría a dejar la Casa Blanca si pierde estaría en la argumentación de campaña. Como todos los presidentes en ejercicio, Trump ha hecho uso de todas las estratagemas e instrumentos de poder de la Casa Blanca para ganar, como antes lo hicieron todos, incluyendo al John F. Kennedy que pactó con la mafia cubana operaciones de fraude electoral.

La victoria de Trump en el 2016 atrapó distraído al establishment, quienes creyeron las encuestas de la estructura de sondeos de los grandes diarios que pertenecen a esa organización de poder ya no tan secreto. Trump en la Casa Blanca desplazó a los personeros del Estado-establishment y gobernó a capricho porque era la única forma de administrar el poder. Pero en estos casi cuatro años, Trump no se salió de la agenda imperial estadunidense. En cambio, con tal de construir una opción, la pareja Biden-Obama está comprometiendo una agenda progresista contraria a los intereses dominantes del complejo militar-industrial-mediático.

Lo que hay que entender es que los EE. UU. no votarán entre democracia o dictadura, sino por un administrador del mismo imperio. A Trump le critican sus frases hirientes contra migrantes, pero Obama en sus dos periodos deportó a más de tres millones de indocumentados hispanos y se ganó a pulso el título de Deportador en Jefe.

La imagen nada democrática de falta de respeto a las instituciones democráticas la dio la demócrata Nancy Pelosi en el último informe de gobierno de Trump cuando delante de la asamblea rompió en pedazos su copia del informe gritando ¡mentiras!, un acto de repudio a las instituciones.

De la ahí la importancia de fijar las elecciones estadunidenses en sus verdaderos parámetros: hay dos candidatos --Trump y Biden/Obama-- que representan al mismo imperio explotador, invasor y racista.

 

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Política para dummies: La política consiste en saber identificar los demonios.

 

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