miércoles, 17 de junio de 2020

Contracolumna EL RELOJ DE MARCELO




JOSÉ MARTÍNEZ M.

Marcelo Ebrard: “Si yo hubiera sido el candidato en 2012 le habría ganado a Peña Nieto”. Entonces México hubiera tenido un presidente llamado Marcelo Ebrard. Pero el hubiera no existe.
Debe ser desesperante para Ebrard soportar todos los días al presidente Obrador. El canciller ha sido más que paciente con su jefe. Tiene mucho poder, lo debe admitir, pero a cambio ha tenido que tragar sapos sin hacer gestos. Su ambición es llegar a Palacio Nacional. Lleva cuarenta años haciendo política y confía en ser el sucesor del tabasqueño. Abiertamente ha dicho que su sueño es llegar a ser Presidente.
La relación Ebrard–Obrador se comenzó a tejer hace 20 años. Obrador se negó a ser el second choise (la segunda opción) para las elecciones de la jefatura de gobierno en el 2000. Ganó la capacidad de persuasión del tabasqueño. Después se repitió la misma historia en el 2012 en la elección presidencial.
Ambos se conocen a la perfección. Basta una simple mirada para comunicarse. El origen de Obrador es proletario, su padre era un obrero petrolero y Ebrard corresponde al perfil de una familia fifí. Su padre fue un arquitecto exitoso. Ebrard es poliglota y es conocido internacionalmente. En Estados Unidos es amigo de demócratas y republicanos. Obrador es un político aldeano y solo habla español. Sus contactos internacionales se reducen sólo a Venezuela. Obrador como jefe de gobierno de la ciudad de México fue muy conflictivo y hasta bloqueó las calles que el mismo gobernaba. En cambio Ebrard fue calificado como “el mejor alcalde del mundo”.
La discrepancia tiene mucho que ver con la formación que tuvieron desde su infancia. La de Obrador ha sido una vida traumática que se empañó con un episodio trágico en su adolescencia. Ebrard tuvo una juventud más estable y productiva pero emocionalmente ha sido muy inestable. A diferencia de Obrador quien es testarudo y aferrado, Ebrard es más inestable e influenciable. Obrador es un hombre vengativo y audaz, Ebrard es más analítico y reservado. Son personalidades diferentes. Como canciller no comparte la visión de su jefe y amigo. Lo malo es que se ha quedado callado ante las atrocidades cometidas por el ocupante de Palacio. Quizás sería el único que lo podría frenar, pero Ebrard ha preferido anteponer sus intereses políticos por delante. Quizás no tenga el respaldo de todos los grupos de Morena, pero goza del privilegio de la cercanía y las complicidades con Obrador.
Se aguanta como lo hace generalmente un típico roommate, cuando uno es el ordenado y el otro compañero de cuarto no tiende la cama, deja la ropa sucia regada por todos lados, no lava los platos y ni siquiera paga la renta. Así son Ebrard y Obrador quienes han sido compañeros de viaje en las dos últimas décadas. Ebrard ha sido tolerante pero su paciencia puede terminar en cualquier momento cuando se harte de estar comiendo las sobras que le deja el amigo.
Con sus asegunes, Ebrard es el único que brilla con luz propia en el gabinete obradorista. Eso tampoco significa que sea un gran político. Desde el punto de vista cromático, blanco sobre negro, Ebrard es un político gris. Y aun así con ese matiz no hay ningún político de la cuarta transformación que le haga sombra. Ni siquiera Claudia Sheinbaum tiene color. Políticamente es pálida.
La Sheinbaum cabe en el mismo costal del gabinete mediocre de Obrador. No es na’ ni chicha ni limoná. Sabe de sus limitaciones pero se ilusiona con mantener aspiraciones políticas. Aunque se le olvida que un acto de corrupción le costó su matrimonio. Fue la compañera de lucha y cómplice de Carlos Imaz.
Ebrard tiene claro la línea jerárquica del equipo de gobierno y se atiene a la vieja sentencia de “el que sabe, sabe, y el que no, es jefe”.
Está consciente de que el gabinete está cargado de tantos inexpertos, ignorantes e incapaces de ocupar un cargo donde se requiere experiencia y conocimiento para la toma de decisiones.
El mejor ejemplo es el de Obrador.
Tenemos un presidente pequeño para un país con grandes problemas.
Un presidente que no tiene siquiera una minúscula raya de conocimiento del país que está gobernando.
Hace mal Ebrard en tratar de esconder su lujoso reloj.
Su reloj político es diferente. Lleva años tratando de sincronizarlo. Lo adelanta y lo retrasa y vanamente no ha podido ajustarlo. Estuvo a punto de lograrlo en 2012 cuando tenía todo a su favor. Pero declinó en favor de Obrador y fue cuando Peña se empoderó bajo el enunciado de “carita” mata “activista”.
Marcelo ha sido astuto en no meterse en la pugna ideológica de Obrador con sus adversarios. Sabe que la esencia de la transformación que se propone el tabasqueño está en el cambio estructural de la economía no el discurso político-ideológico como lo concibe el presidente, un bisoño que no entiende nada de economía y que confunde las peras con manzanas.
Falta mucho trecho por recorrer y Ebrard no debe de esconder su reloj. Su proyecto político no difiere mucho del actual, aunque en una entrevista me confió que a la izquierda ya se la había llevado “la chingada”.
Ante el triunfo de Peña, Ebrard veía a la izquierda como una vieja puta a la que ya no le quería volver a ver la cara.
Pero el triunfo de Obrador lo reanimó en su pasión por la política aunque no comparte el discurso populista de su jefe y amigo.
Tras su salida del PRI, en busca de una identidad propia Ebrard ha transitado por las aguas sucias de la partidocracia. En 1997 fue diputado de la fracción del Partido Verde. En el 2000 tuvo la oportunidad de definirse ideológicamente junto con Manuel Camacho Solís ambos se confesaron como políticos de “centro”, con tendencias “social demócrata”, de acuerdo a la declaración de principios de lo que fue el Partido de Centro Democrático que apelaba a un nicho de electores no capturado por ningún partido: hogares de clase media (con ingresos medios y altos), altamente educados, en edad productiva laboral, liberales, reformistas y con múltiples intereses en la creación de seguridad social.
Después dentro del PRD Ebrard fundó la corriente del Movimiento Progresista como una plataforma propia. A partir de ahí Marcelo pactó con Obrador y desde el 2000 vienen haciendo el uno-dos en su desempeño político.
Cuando Obrador perdió rotundamente frente a Peña. Marcelo llegó a bromear que sí él hubiera sido el candidato de la izquierda en esas elecciones “le hubiera” ganado al mexiquense.
En 2014 cuando Obrador se marchó del PRD para fundar Morena, Ebrard publicó un análisis sobre los retos de la izquierda. El texto que tituló “El Partido de Izquierda que Tod@s Queremos” apareció en la revista La Zurda bajo su firma.
En esencia Ebrard proponía un partido de postulados progresistas e ideas avanzadas centradas en abatir la desigualdad, en la lucha por las libertades individuales, en especial aquellas que propugnan sobre todo por el estado de bienestar, el desarrollo cultural y la defensa de los derechos civiles.
Ebrard está ahora en otra circunstancia.
Política e ideológicamente está en otro contexto frente a Obrador y Morena. Lo sabe. Consolidó su posición con la salida de Carlos Urzúa en la cartera de Hacienda, quien abrió un boquete en el equipo de gobierno.
Ebrard no tiene que esconder su reloj político. Su Rolex es lo de menos. Claro que le encantaría adelantar las manecillas para ajustar los tiempos ante la pesadilla de un presidente muy pequeño para un país de enormes perspectivas y problemas.
Ebrard debe tener presente que Obrador no tiene amigos, tiene súbditos y ambiciones.
Sí, ha de ser desesperante estar escondiendo el reloj. Sabe que la vida está hecha de momentos. Ojalá jamás se arrepienta.

Sin impuestos no hay país; la 4T depende de una reforma fiscal


Carlos Ramírez

 

La semana pasada se realizó la presentación virtual de la Comisión Permanente de Análisis Hacendario de la Facultad de Estudios Sociales Aragón de la UNAM como un organismo multidisciplinario de análisis de la política económica. El tema “La economía mexicana después de la pandemia” concluyó que sin una reforma fiscal a fondo, las posibilidades de México para salir del desarrollo mediocre serán bajas.

Inaugurada por el director de la FES Aragón/UNAM, Fernando Macedo Chagolla, a lo largo de tres horas varios especialistas insistieron en que la crisis recesión/depresión sólo vino a adelantar la problemática de desarrollo de México. Y que el eje de las posibilidades del Estado para ejercer su rectoría del desarrollo depende del financiamiento propio de las finanzas públicas, hoy atadas a ingresos limitados y a gastos distorsionados.

En las conclusiones, el presidente de la Comisión Permanente de Análisis Hacendario, Carlos Loeza Manzanero, señaló la urgencia de un programa económico de emergencia pospandemia basado en cuestiones básicas:

--Estímulos fiscales a empresas y contribuyentes.

--Plazos especiales para pagar impuestos.

--Reprogramación del presupuesto del IV trimestre.

--Creación de un fondo de apoyo para la economía informal con plazo mínimo de 12 meses y con tasas preferenciales.

--Reprogramación del presupuesto de inversión dando prioridad al empleo.

--Utilizar programas con énfasis en la fuerza de trabajo en los rubros de comunicaciones, caminos, carreteras y puentes.

--Modernización del sector de transporte urbano nacional.

--Proyectos de inversión concertados con estados y municipios, con identificación por regiones y sectores de fortalezas y debilidades.

Y de manera sobresaliente, todos los participantes coincidieron que las finanzas públicas están acotadas, distorsionadas y atrapadas en gastos desordenados y por ello el Estado no puede cumplir con el mandato constitucional de rectoría del desarrollo. Para comenzar, también coincidieron que la reorganización de los ingresos públicos deben de pasar por una convención nacional hacendaria.

Los participantes  fueron especialistas con credenciales suficientes: la diputada Soraya Pérez Munguía, el reconocido economista Roberto Escalante Semerena, secretario general de la Unión de Universidades de América Latina, Javier Pérez Torres, Gustavo Sauri Aluche, director de Economía de la Universidad Anáhuac, Eduardo Gómez de la O, presidente de la Asociación Mexicana de Gasto Público, y el autor de Indicador Político como presidente de la Comisión de Análisis Político y Social del Colegio de Economistas del Valle de México.

El tema de los impuestos es clave para definir las fortalezas y debilidades del Estado. La rectoría del desarrollo, la distribución de la riqueza y la detonación de proyectos productivos dependen de que el Estado tenga los fondos suficientes para usarlos en la inducción del crecimiento económico.

El tema del papel del Estado se dinamiza en cada alternancia política en la presidencia. El presidente Fox tardó tres años en conciliar con el PRI la realización de la primera convención nacional hacendaria --antes había habido tres convenciones fiscales--, pero sus resultados fueron acotados por el guardián de la ortodoxia neoliberal Francisco Gil Díaz, secretario de Hacienda de Fox.

Hoy que llega un nuevo grupo gobernante con otro pensamiento político diferente al neoliberal que ha dominado la política económica de 1979 a 2018, la reformulación de las tareas sociales del Estados exige finanzas sanas, pero que sean producto de ingresos crecientes y no de frenos en el crecimiento económico y en el gasto social. La desigualdad social y la pobreza sólo puede ser atendida por los Estados sociales y no por los neoliberales. De ahí la importancia de una convención nacional hacendaria que reorganice las finanzas publicas con objetivos de programas sociales crecientes y con financiamiento sano. Hasta ahora, el gobierno de la 4T se ha dedicado a disminuir gasto y rascar dinero del presupuesto, pero con limitaciones fiscales.

La tarea de redistribuir el ingreso, dinamizar el desarrollo y combatir la marginación, pobreza y limitaciones del 80% de los mexicanos que vive con una a cinco carencias debe de pasar de manera obligada por una gran revolución en los ingresos iscales.

 

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martes, 16 de junio de 2020

Rectoría del Estado: ¿populista, neoliberal, productiva o social?

Carlos Ramírez

 

A la memoria siempre viva

de la gran amiga Lucha Garza

y abrazo fraternal el Meme

 

En una de sus conferencias de prensa en medio de la pandemia, el presidente López Obrador fijó el papel del Estado citando el artículo 25 institucional que impone la rectoría del Estado en la economía. Paradójicamente, el concepto fue incluido en la reforma neoliberal del presidente Miguel de la Madrid de diciembre de 1983 y consolidada por la reforma neoliberal del gobierno de Salinas de Gortari.

En todo caso, la ambigüedad de aquellas reformas que redujeron el Estado a su dimensión mínima y le cedieron al mercado el dinamismo de la producción y la distribución; de todos modos, el bloque de artículos que construyeron el capítulo económico de la Constitución --artículos 25, 26, 27 y 28-- puede servir para reconstruir el papel del Estado como el dinamo de la economía, Y con el articulado existente, el Estado tiene la tarea prioritaria de modelar el desarrollo, distribuir la riqueza y el ingreso y sentar las bases de una justicia social distributiva.

Sin embargo, el Estado en la 4T no ha asumido sus funciones de motor del desarrollo ni de la rectoría del Estado.

Si el eje de la 4T son los artículos 25, 26, 27 y 28 constitucionales, entonces desde su inicio debió de haberse dado la reforma del Estado salinista neoliberal y de definirse las bases del nuevo Estado social.

En la pandemia y ahora en la reactivación económica no existe la conducción del Estado para moderar efectos nocivos, ni para definir los rumbos productivos, ni para apoyar a la planta productiva y el empleo. Es más, el modelo de desarrollo es el heredado del ciclo neoliberal 1983-2018 basado en el Tratado de Comercio Libre y en su enclenque y en retroceso planta productiva con bajos y nulos niveles de competitividad.

Es decir, a la 4T le falta el modelo de desarrollo para crecer, distribuir y subir en el escalafón internacional de competitividad. Hoy en día Vietnam, país aún en precarias condiciones de subdesarrollo, tiene más potencial económico que México y lo revelan las cifras de comercio exterior: México es deficitario.

El artículo 25 es más que sólo el concepto de “rectoría del Estado”. La rectoría implica el papel del Estado como el eje del desarrollo. Para ello, dice el tercer párrafo del artículo citado por el presidente de la república, “el Estado planeará, conducirá, coordinará y orientará la actividad económica nacional”. Y la rectoría acepta la concurrencia de los sectores público, privado y social.

La rectoría del Estado no radica solamente en el ejercicio de la autoridad institucional, sino que se basa en la definición del modelo de desarrollo, en el uso del presupuesto público para dinamizar sectores, en la política fiscal para financiar el desarrollo y despuntar los extremos de la riqueza y la miseria y en la obra pública como detonadora de la inversión privada.

Asimismo, la rectoría del Estado cuenta con tres instrumentos constitucionales hoy sin rumbo: primero, el Plan Nacional de Desarrollo programático que defina áreas productivas, apoyos en bienes de capital y definición de áreas que potencien otros sectores; segundo, el Sistema Nacional de Información Estadística y Geográfica y un Consejo Nacional de Evaluación de Política Social; los tres, el PND, el INEGI y el CONEVAL, han sido disminuidos con miras a anularlos.

Si la invocación del presidente López Obrador del artículo 25 constitucional que define la rectoría del Estado fue el anuncio de una reforma integral del aparato neoliberal salinista, entonces en el corto plazo debiera venir cuando menos la definición de tres instrumentos de la reactivación productiva: un nuevo plan de desarrollo, una nueva política económica y un nuevo Estado de bienestar.

Sin embargo, hasta ahora la rectoría del Estado carece de una propuesta de definición del nuevo Estado económico de bienestar de la 4T. Lo malo del caso es que ya pasó año y medio, la economía se hundió en la depresión económica por el coronavirus y no existe hasta ahora ningún  plan o programa de reactivación con reconstrucción del aparato productivo y no se conocen leyes o instrumentos de redistribución del ingreso para conocer el modelo de justicia distributiva de la 4T.

 

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La Contracolumna • OBRADOR, EL “JUAN TRUMP” • LA 4T Y LAS ELECCIONES DE EU


JOSÉ MARTÍNEZ M.

Con un gabinete de mediocres y un presidente destructor, el canciller Marcelo Ebrard carga con todo el peso del gobierno de la cuarta transformación. El ministro de las buenas intenciones –cuya aspiración política es suceder en el cargo al tabasqueño– se ha visto forzado a ponerse el overol, un casco y botas de seguridad, guantes de lona y un equipo especial de respiración para poder maniobrar como un auténtico plomero en medio del tufo del cochinero de la cuarta transformación que ha puesto la imagen de México por los suelos. Ebrard ha sido el encargado del trabajo sucio en la relación con Estados Unidos, con el tema de los migrantes. E hizo lo mismo con España y el Vaticano cuando a nombre del gobierno de Obrador exigió una disculpa pública en desagravio de la conquista española. Cosa que no ocurrió y que fue asumida como una “ocurrencia” por la comunidad internacional.
Él lo sabe y tan es así que en la Secretaría de Relaciones Exteriores están muy preocupados por las próximas elecciones presidenciales de Estados Unidos. Los comicios se celebrarán el próximo 3 de noviembre y son muy bajas las posibilidades de reelección de Donald Trump.
El presidente Obrador sabe que su proyecto político depende en mucho de las elecciones estadounidenses. Por eso todas las noches le prende una veladora a Trump. El candidato del tabasqueño es el republicano. Aunque no se conocen personalmente, entre ambos existe una “química”, comparten una misma visión del mundo.
Los refranes son sabios, “Dios los cría y ellos se juntan”. A ambos los unen ciertas características y conducta política.
Obrador viajará a Washington en cualquier momento. Inicialmente se había acordado que sería en el mes de junio, pero como están las cosas a causa de la pandemia, lo más seguro es que sea en julio próximo.
Según las encuestas de las empresas demoscópicas de Estados Unidos, dos de cada diez latinos –la mayoría de ellos mexicanos– votarán por la reelección de Trump y Obrador acudirá a respaldarlo. Obvio, va hacer campaña en favor del republicano entre las huestes obradoristas asentadas en territorio estadounidense.
Cuando se anunció la visita, Obrador dijo que aprovecharía el viaje para “agradecerle” a Trump “el apoyo para adquirir ventiladores mecánicos para atender a los enfermos de Covid-19 y para la implementación del T-MEC”.
Como se sabe el acuerdo comercial México-Estados Unidos-Canadá entrará en vigor el próximo 1 de julio.
México mantiene una dependencia económica con los Estados Unidos. El ochenta por ciento de las exportaciones de nuestro país van al mercado estadounidense, y más del 40 por ciento de la inversión extranjera en México proviene de empresas estadounidenses.
De acuerdo al tratado, en el papel México ocuparía una posición ventajosa a nivel global debido a que millones de empleos en nuestro país dependen de las exportaciones.
En ese sentido se contempla un mecanismo de Respuesta Rápida binacional e imparcial en materia de derechos laborales e imparcial para hacer valer los derechos de los mexicanos en materia de votaciones para elegir sindicatos o aceptar el contenido de contratos colectivos.
Según el acuerdo se pretende fomentar la inversión y la producción reafirmando la certeza para los inversionistas, prestadores de servicios, consumidores y productores. Se incluyen además nuevas reglas para la economía digital para impulsar el desarrollo de más empresas, sectores y regiones para promover su participación con el comercio exterior. A grandes rasgos se busca impulsar a los empresarios, emprendedores y Pymes.
Muy bien todo suena muy bien en el papel, pero en el terreno de los hechos ocurre todo lo contrario. El gobierno de Obrador no garantiza ninguna certeza a los inversionistas extranjeros ni a los nacionales. El presidente insulta, agravia y descalifica a los empresarios, a los emprendedores y a los científicos y tecnólogos. Lo hemos visto durante la pandemia, los empresarios tuvieron que recurrir a la banca internacional para buscar apoyos financieros para mantener la planta productiva, pero eso irritó a Obrador quien no estuvo de acuerdo “por los moditos”.
Tenemos un presidente ignorante, que desconoce cómo funciona la economía. Lo suyo no es la gobernanza, es la política, el activismo, la grilla, la manipulación de las masas. Piensa en proyectos faraónicos pero no prioritarios y costosos.
Debe entender que no es lo mismo ser borracho que cantinero. El país enfrenta una crisis económica de proporciones mayúsculas y no le cae el veinte.
Ahora bien, todos sabemos que la relación de Trump y Obrador “está a partir un piñón”. El inquilino de la Casa Blanca está muy satisfecho con Obrador por su empeño en su política migratoria, tan es así que en tono burlón se refiere al tabasqueño con el sobrenombre de “Juan Trump”. Como lo escribió Mark Feierstein en un artículo publicado en el portal Americas Quarterly.

Ver enlace: 

Para complacer a Trump, Obrador ha pasado por encima de los derechos humanos en la contención de los flujos migratorios. Obrador ha sido complaciente hasta la saciedad. Eso no es fortuito, comparten la mismas políticas y prácticas anti-ambientales, las noticias falsas y su pleito con la prensa, entre otras “coincidencias” político-ideológicas.
Es triste, es lamentable que las palabras de Robert Lansing, secretario de Estado en el gobierno de Woodrow Wilson, señaladas en una carta hace un poco más de un siglo, se hayan convertido en una realidad con Obrador, “México es un país extraordinariamente fácil de dominar porque basta con controlar a un solo hombre. El Presidente”.
Habrá que ver si Obrador en su próximo encuentro con Trump tiene los cojones para enfrentarse y reclamarle por la mayor ofensa que ha recibido México en su historia, cuando un día después de la Batalla de Chapultepec el 14 de septiembre de 1847, a la siete de la mañana el invasor norteamericano tomaba oficialmente nuestra capital, haciendo ondear la bandera de Estados Unidos en el asta de palacio Nacional. Sí, donde ahora vive Obrador con todos los lujos de un rey.

lunes, 15 de junio de 2020

Sin acuerdo de reactivación, PIB de 2021 estará abajo de 0%



Carlos Ramírez

 

Las expectativas del PIB de 2020 de analistas consultados por el Banco de México siguen a la baja:

--1% pronosticado en enero antes de la crisis del coronavirus, contra el 2% oficial.

--Y -8.1% en la encuesta de mayo, sin registrar aún la totalidad del frenón económico que durará buena parte de junio.

La peor fase del frenón productivo se dio en el segundo trimestre; por ello, las expectativas de todo el año podrían situarse de -8% a -10%, tomando en cuenta que el PIB del segundo trimestre podría ser de -20% y la reactivación en el segundo semestre no tendrá el dinamismo requerido para levar la tasa anual arriba de -8% promedio.

La crisis productiva que reflejará el PIB es producto de tres circunstancias:

--El frenón decretado para romper las cadenas de contagio con el cierre casi total de actividades productivas.

--La falta de un plan de protección de la planta productiva y el empleo durante el tiempo de la inactividad productiva.

--La falta de un acuerdo nacional productivo para apoyar a empresas y trabajadores a regresar a la actividad económica.

La economía, en sus cifras, es una ciencia científica; las expectativas pueden llevar a los terrenos de la hechicería. Y son las cifras las que usan los analistas para prever escenarios de corto plazo.

El principal problema del frenón económico fue la falta de apoyo gubernamental a la planta productiva y el empleo. Pocas empresas, en realidad, y sólo las más grandes, pudieron mantener salarios de sus trabajadores en inactividad. Sin embargo, alrededor de 85% de la planta productiva, las micro, pequeñas y medianas empresas, quedaron al garete, sin apoyo, sin mecanismos de protección.

En este sentido, la capacidad de reactivación de la planta productiva será muy baja si no existe un acuerdo gobierno-empresarios-trabajadores para reanudar la producción. Y no se tiene un diagnóstico de las empresas sacadas de las líneas de producción, de núcleos productivos pequeños que dependían de manera directa de la demanda. A ello se agrega el grave problema de la demanda: sin apoyo gubernamental, la sociedad de consumo perdió capacidad de compra, carece de ingresos formales o informales y tardará quizá un año en reconstruir su fuerza multiplicadora de demanda efectiva.

Los países europeos que están saliendo del confinamiento tendrán una rápida incorporación productiva porque dieron apoyos a la planta productiva y el empleo, con cargo, eso sí, a déficit presupuestal y deuda. Sin embargo, todos los organismos financieros internacionales apoyaron esas decisiones porque evitaron un colapso productivo extenso después de la pandemia.

La política económica estabilizadora del gobierno mexicano negó afectar déficit y deuda, pero a costa de no apoyar a las unidades productivas individuales y colectivas. Por tanto, la pandemia desde junio ha mantenido bajo control las variables financieras, pero con abandono de la planta productiva y el empleo.

Sin ese apoyo antes de la pandemia, durante ella y en las primeras semanas posteriores, la capacidad productiva de la economía mexicana será demasiado baja como para constituir una dinámica productiva en cadena. Algunas expectativas de analistas académicos señalan que el PIB del segundo semestre no alcanzará para sacar a la economía del hoyo de -8% a -10% para todo el año. Sin embargo, la peor parte estará en 2021: mientras las primeras estimaciones en lo general señalan un PIB de 2% positivo, los analistas académicos consideran que el PIB sería de -1% a -2% porque la desarticulación de la plana productiva, el empleo y la demanda será demasiado baja como para impactar expectativas.

 

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Abusos de la Coca Cola. Con el pretexto de rendir homenaje al personal que lucha en hospitales contra la pandemia del coronavirus, la empresa Coca Cola difunde un comercial en el que pasa lista a los sectores involucrados, pero en cada uno de ello ilustra con el logo de cada uno de los productos de la empres. En realidad, la Coca manipula los sentimientos de la gente con los médicos y enfermeros, pero en el fondo está haciendo propaganda para su producto. Así gana dinero y fama, pero no ayuda al personal sanitario.

Política para dummies: La política es la sensibilidad para entender lo que viene y decidir a tiempo para evitarlo.

 

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domingo, 14 de junio de 2020

La Contracolumna : OBRADOR Y LA GUERRA DE PODERES • URGE EMPODERAR A LOS CIUDADANOS




JOSÉ MARTÍNEZ M.*

México vive en la orfandad y la soledad. Como nunca antes el país experimenta una de sus mayores crisis. Estamos en una encrucijada. En un cruce de caminos ¿hacia dónde vamos? A ciencia cierta no lo sabemos.
Lo que sí sabemos es que experimentamos un resquebrajamiento político. Todos los partidos, sin excepción, están en decadencia. Es la consecuencia de la partidocracia y la ausencia de auténticos liderazgos.
Ahora nueve gobernadores de extracción panista formaron un bloque para un nuevo pacto fiscal como un primer paso en busca de un nuevo equilibrio de poderes. Cargado de simbolismos el nuevo frente Anti-Amlo de los gobernadores es la respuesta a la concentración de poder que venía ejerciendo el presidente Obrador.
El riesgo es la balcanización política. La división del país en términos políticos que describen el proceso de fragmentación por la hostilidad conque se ha conducido el presidente Obrador en sus discursos.
¿Qué sigue? Esa es una pregunta que todos nos hacemos y que merece una respuesta del Presidente. Es cierto, se equivocó desde el principio, pues en lugar de llamar a la concordia se inclinó por la confrontación y ahí están estos primeros resultados de lucha de poderes. Obrador tiene un reto difícil para lograr una verdadera gobernabilidad. Vivimos uno de los sexenios más complicados por la impericia de un Presidente obstinado por tratar de erigirse en el poder de los poderes. Ofreció tanto y no ha cumplido en nada. Ahora falta que surja la rebelión de los empresarios y otros poderes fácticos, los medios de comunicación son una parte, habrá que incluir a los grupos de presión.
Durante décadas vivimos en el engaño. Cada seis años la elección presidencial se convertía en un rito. Una y otra vez se nos prometió el paraíso. Así pasó con la larga estadía del PRI en el poder y luego con la alternancia del PAN. Después apareció el PRD con la promesa de una esperanza y terminó por descomponerse hasta llegar con Morena, donde el componente fue la suma de todos esos partidos. Lo malo es que Morena nació corrupto y con un caudillo al frente que se siente un iluminado.
Los partidos que emergieron con la reforma política lo hicieron como parcelas de poder. Lo peor es que tenemos un Presidente anclado en el pasado, con un lenguaje político que no corresponde a nuestra realidad. Un político aldeano que divide al país y sus habitantes en liberales y conservadores. Un presidente que no sabe llevar la batuta, con colaboradores que tratan de interpretar la partitura pero que ni siquiera saben afinar sus instrumentos. Al final todo es un caos y en medio de éste un director de orquesta que se siente un virtuoso de todos los instrumentos y que al final ha ofrecido un pésimo concierto. Y en lugar del aplauso le exigen la devolución de las entradas.
Al final tenemos un pésimo Presidente con pésimos colaboradores y una administración con pésimos resultados.
Enfrentamos no sólo una crisis sanitaria sin precedente, padecemos la peor crisis económica en décadas, sufrimos una severa crisis de violencia, crimen organizado y seguridad pública, atravesamos una crisis política aderezada por la corrupción y la impunidad y lo peor una crisis de liderazgo. Como en las monarquías, el rey reina pero no gobierna. Un Presidente que usa recursos públicos para neutralizar a las masas con dádivas. La manipulación de la asistencia social en todo su esplendor.
A estas alturas del incipiente siglo XXI la única salida posible a la crisis política es el empoderamiento de los ciudadanos. La sociedad civil nació como consecuencia de una tragedia, con los terremotos de 1985 y ahora ha reaparecido, en medio del caos, en las redes sociales. Grupos emergentes que con desesperación buscan frenar las atrocidades de un gobierno sin brújula e incapaz de dar respuestas a los reclamos sociales.
Es cierto, tenemos una democracia joven. El gobierno tuvo siempre el control de los procesos electorales. Mucho antes de la reforma política de 1977 el sistema político se regía por el PRI y sus partidos satélites. Los comicios presidenciales de 1988 fueron unas elecciones de Estado y Manuel Bartlett fue el encargado del fraude para prolongar la estancia del PRI en el poder por otros dos sexenios y fue altamente recompensado. Después de esas elecciones, en 1990 como resultado de las Reformas realizadas a la Constitución en materia electoral, el Congreso de la Unión expidió el Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales (COFIPE) y ordenó la creación del Instituto Federal Electoral (IFE), a fin de contar con una institución imparcial que diera certeza, transparencia y legalidad a las elecciones federales.
Pero con esa reforma surgió también la partidocracia. Para obtener mayores recursos, los partidos inflaron sus padrones electorales. Lo real es que ningún partido tiene un verdadero registro de militantes. Todos hablan de millones de militantes como si viviéramos en una sociedad politizada con un alto grado de cultura política. Falso.
Lo podemos percibir incluso en las redes sociales donde los partidos políticos tienen sus grupos de simpatizantes interactuando y recurriendo a los bots. Regularmente los partidos recurren a programas informáticos para lanzar ataques masivos contra sus adversarios o contra sus críticos.
En las redes sociales, además podemos percibir la falta de la cultura política de quienes interactúan. No hay diferencia entre unos y otros. Abundan las expresiones de descalificación y agresión de manera constante. No hay reflexión ni aportación de ideas. Es simplemente una guerra de descalificaciones que nos revela nuestro analfabetismo político.
Las redes sociales son un instrumento excepcional de comunicación política pero no se les otorga esa importancia. Podrían ser un instrumento de presión política para poner frente a las cuerdas a los gobernantes.
Ante la partidocracia, los grupos emergentes, que poco a poco van tomando cuerpo, pudieran acudir a las redes sociales como un instrumento inteligente de participación ciudadana de la sociedad civil, de donde deberían surgir nuevos liderazgos políticos encabezados por un grupo de notables con representaciones en cada uno de los estados del país y así trabajar mediante objetivos y resultados, puesto que ahora el movimiento anti-obradorista cada vez más se extiende a diferentes actores políticos y sectores económicos y sociales.
En medio de las disputas de poder, están los ciudadanos y los partidos necesitan de una sociedad política fuerte y activa para consolidar nuestra incipiente democracia.

*José Martínez M. Periodista y escritor.

Frenón y reactivación productiva en desorden; sector minero, bajo control

 

Carlos Ramírez

1.- El apagón productivo como medida para interrumpir los contagios del coronavirus se hizo sin ningún sentido económico ni productivo; por ello, la reactivación solo prendiendo el switch no está resolviendo el gravísimo problema del empleo y de la producción.

La economía productiva es lo suficientemente gigantesca como para haber tenido un programa estratégico de desconexión, sobre todo por el problema de las cadenas productivas nacionales y extranjeras. La interrupción de actividades fue fácil, pero está siendo complicada en la reanudación de actividades aún con muchas restricciones sanitarias de seguridad para evitar un rebrote de la epidemia.

La economía mexicana enfrentó dos escenarios de cadenas productivas: el de la economía local y la derivada del Tratado de Comercio Libre. Y las dos están enfrentando problemas porque los funcionarios responsables de la economía se están encontrando con la sorpresa de que muchas empresas inmersas en cadenas productivas tuvieron que cerrar sus actividades por la epidemia sin contar con atención gubernamental y ahora no existen para reactivar la economía. Y el dilema es serio: o crear de manera urgente nuevas empresas con las dificultades de capital y trabajo o ceder el espacio a empresas extranjeras con mayor experiencia productiva.

Las autoridades del gobierno actual carecen de experiencia productiva, no le han dedicado atención personal a atender las necesidades de las empresas y sus trabajadores y sus funciones se reducen a decisiones de autoridad en materia de supervisión y permisos. Las cadenas productivas internas son más complejas y diversificadas en millones de pequeñas empresas entrelazadas y entre todas han atendido muy mal la demanda, con el grave problema de que esa mala integración afecta al consumidor por precios finales que pagan la ineficiencia. Y las cadenas productivas internacionales son más competitivas y debieron requerir de atención y subsidios que nunca llegaron.

De ahí que la mala reactivación productiva vaya a darse con inflación y con el desplazamiento de empresas mexicanas por extranjeras más eficientes.

2.- Entre los sectores que lograron saltar el obstáculo del coronavirus se localiza la industria minera, con 670 mil empleos directos y 2.2 millones indirectos. Aunque su localización está en zonas rurales alejadas de núcleos de población, de todos modos, hubo contaminación indirecta y por ello hubo de cerrar actividades. Pero tanto en el cierre como en la reapertura hubo un detalle importante: la presencia personal en las zonas mineras del subsecretario de Minería, Francisco Quiroga Fernández, mientras en otros sectores los funcionarios se dedicaron solo a transmitir las ordenes de suspensión de actividades productivas.

La supervisión directa sobre las 200 minas grandes y cientos de medianas y pequeñas logró, como en casi ningún otro sector productivo, el acuerdo con gobernadores estatales --no la institución sino con sus titulares--, los sindicatos del ramo y los empresarios. La minería no sólo se dedica a metales preciosos, sino que configura la producción de metales diversos para la producción industrial y tiene especial intervención en las cadenas productivas del Tratado de Comercio Libre de Norteamérica.

El modelo de supervisión directa y de articulación de sectores involucrados ha sido el único eficaz para haber suspendido actividades sin romper compromisos laborales y empresariales, con la expectativa de que la reactivación podría recuperar en poco tiempo lo perdido. Otros sectores fueron abandonados a su suerte y ahora no saben como meterlos de nuevo a las cadenas productivas.

El involucramiento directo del subsecretario Quiroga Fernández en la actividad de su sector ha ido avanzando en otro problema grave del país: la inseguridad en minas, pero no la del trabajo, sino la actividad de la delincuencia organizada. Ahí también el subsecretario Quiroga ha jalado a las zonas mineras a miembros del gabinete de seguridad por la presencia activa de los cárteles en robos y extorsiones. La minería ha sido integrada a la seguridad pública en la república, con especial actividad de la Guardia Nacional. Al final, el poder de seguridad del Estado sigue siendo muy superior al de las organizaciones delictivas.

 

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